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Mazda CX-30 Turbo AWD – Test técnico – Mucho por el dinero

Mazda CX-30 Turbo AWD

Junto con el Mazda3 Turbo AWD, llegó la CX-30 con la misma mecánica, tracción y una propuesta difícil de superar por el precio.

La Mazda CX-30 es esencialmente una variante crossover en la plataforma del Mazda3, así que tenía sentido que también recibiera el motor 2.5 SkyActiv-G Turbo de 227 hp y 310 lb-pie de par, con tracción AWD.

Ambos comparten varios elementos de diseño exteriores e interiores, así como la excelente calidad de materiales y ensambles en el interior, aunque la CX-30 Turbo AWD prescinde del vistoso color rojo en asientos y tablero. También tienen en común los buenos modales dinámicos, ya presentes en la versión con motor atmosférico pero acentuados en las versiones con este propulsor y tracción total.

Mazda CX-30 Turbo AWD

Estéticamente, la CX-30 Turbo AWD puede diferenciarse de las versiones regulares solo con un ojo muy bien entrenado, ya que los cambios son sutiles. Las salidas de escape son ligeramente más grandes en su diámetro y los rines de color negro.

El equipamiento curiosamente no alcanza los mismos niveles de la versión i Grand Touring, más barata y todavía con 186 hp, pues esta más musculosa pierde los faros dirigibles e integra el sistema de sonido de ocho bocinas de la versión de entrada en lugar de tener el estupendo Bose de 12 altavoces, seguramente en el intento de ofrecerla con lo que es más importante para los clientes y manteniendo un precio coherente de acuerdo al segmento, para no acercarse demasiado a la más espaciosa CX-5 Signature.

Mazda CX-30 Turbo AWD

Dinámicamente, no notamos cambios drásticos frente a la CX-30 regular además de los 120 kg de peso que se suman por el sistema de tracción integral y el bloque y que la hacen sentir más solida y aplomada, pero menos ágil e inmediata ante cambios de trayectoria repentinos, aunque la CX-30 en general sacrifica un poco de la precisión del Mazda3 por la altura extra al piso y por una suspensión más blanda en su puesta a punto.

Si partimos de que el hatchback busca ser un GT y no un hot-hatch, la CX-30 Turbo AWD va por un buen camino, con una marcha serena e inspirando mucha confianza al ir a prisa, de apoyos seguros, mucho agarre mecánico y con un control ejemplar de la carrocería a velocidades altas.

Hacemos una mención especial para el tacto de la dirección, que al más puro estilo de Mazda y sin importar si se trata de un deportivo o de una crossover, es directa, orgánica y muy precisa.

El motor 2.5 turbo ya se monta en todos los modelos de la marca a excepción del Mazda2, MX-5 y de la CX-3, a los que no está contemplado que llegue. La siguiente aplicación será para el Mazda3 Sedán, que llegará más adelante y esperamos, este mismo año.

Las sensaciones que nos deja el motor 2.5 turbo son, como en otros modelos, muy positivas y eso es en gran medida porque no se trata de un propulsor convencional. De inicio, los 2.5 litros que desplaza son un 25% más que el estándar en la industria de 2.0 litros para motores turbo de cuatro cilindros y también porque, siguiendo la tendencia en la familia de motores SkyActiv, alcanza una relación de compresión inusualmente alta para un motor con turbocargador, de 10.5:1.

Luego, tiene tecnologías interesantes como el turbo de presión dinámica que permite tener óptima respuesta del compresor en todo el rango de revoluciones para mitigar el lag y darle esa respuesta pareja ante aceleraciones que la marca busca en todos sus autos.

También es clave alcanzar temperaturas más bajas en el múltiple, de forma que la recirculación de gases enfriados, en conjunto con el barrido de gases, usa el diseño del sistema de escape para evitar que, estando todavía a temperaturas muy altas , estos viajen de un cilindro a otro y añadan calor en su mezcla con el combustible, reduciendo así la presión en la cámara de combustión e impactando negativamente la entrega de torque.

Es mejor no pensar en la CX-30 Turbo AWD como una crossover deportiva, porque así tenga mucha más potencia y par y mejore el tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h de la versión atmosférica en más de tres segundos, para pasar de 10.9 a 7.6 segundos y quedar a solo dos décimas del Mazda3 Signature, el propulsor aprovecha la ola de torque, que llega en su totalidad a tan solo 2,000 rpm.

Se apoya de una transmisión con desarrollos largos y cambios precisos, más no rápidos, y su programación entiende que no tiene caso estirar al motor más allá de las 5,500 rpm, pues llegado ese punto empezaría a quedarse sin empuje y es más provechoso regresar a regímenes bajos, además de prescindir de las paletas de cambio al volante.

Solo en modo Sport se programa para reducir marchas con prontitud al acelerar y mantenerlas en caminos sinuosos, esperando la salida de la curva.

La recuperación de 80 a 120 km/h la consigue en 5.4 segundos, solo una décima más que el Mazda3 a pesar de los 45 kg extras con los que tiene que cargar, dejando claro que las virtudes de este motor giran alrededor de su amplia curva de par.

Mazda CX-30 Turbo AWD

Uno de los puntos mejorables de este propulsor, cuando está asociado al sistema de tracción integral, son los consumos, pues ya el Mazda3 arrojó 8.2 km/l en ciudad y 10.1 mixtos, pero en esta se elevan un poco más, quedando en 7.9 km/l en conducción citadina y 9.6 mixtos. Curiosamente, la CX-5 Signature con el mismo motor y una diferencia de peso marginal, pero sin AWD, la iguala en ciudad con 8.1 km/l y resulta considerablemente más eficiente en conducción mixta, con 11.7 km/l.

Esto es porque a diferencia de otros sistemas, el AWD de Mazda está mandando constantemente par al eje posterior aun cuando no hay ángulo de giro en lugar de desconectarlo por completo, sumando a la sensación de estabilidad que mencionamos pero reduciendo la eficiencia.

La frenada desde 100 km/h la ejecuta en 43.6 metros y creemos que se alarga por unas llantas Bridgestone Turanza EL440 de todo clima, que son coherentes con la propuesta de confort y son culpables en gran medida del poco ruido en rodadura, pero no tienen todo el agarre que quisiéramos y en conjunto con el peso adicional llegan a restarle mordida y efectividad al conjunto. También exhibe fatiga, pues en los dos ejercicios de frenado consecuentes, supera la barrera de los 45 metros.

TEST TÉCNICO
Mazda CX-30 s Grand Touring
Motor: 4 cilindros, 2.5 litros turbo, 227 hp y 310 lb-pie
Transmisión Automática de 6 velocidades
Frenos: Disco ventilado/disco
Consumo en pruebas
Mixto: 9.6 km/l
*0 a 100 km/h: 7.6 s
*100 a 0 km/h: 43.6 m
Cajuela: 430 litros
Precios y versiones
*Datos obtenidos con el equipo de pruebas Vbox proporcionado por Race Tools México i Sport: 468,900 pesos
i Grand Touring: 508,900 pesos
s Grand Touring: 548,900 pesos

Test técnico

En la prueba del slalom, es sencillo maniobrar con la CX-30 Turbo entre cambio de apoyo por el agarre del sistema de tracción AWD y por lo precisa que es la dirección, alcanzando una velocidad máxima de 49.7 km/h, que pudo ser más alta con unas llantas de compuesto más suave.

El ejercicio del alce en seco lo consigue sin aspavientos a velocidades altas, alcanzando hasta 75.6 km/h en el último ejercicio. De nuevo, pudo ser más rápida de no ser por el subviraje ocacionado por las llantas; creemos que este juego de neumáticos no le hacen justicia a un chasis tan pulcro y bien balanceado.

Puntaje máximo Mazda CX-30 s Grand Touring
Calidad y equipamiento
Materiales y ensamble 10 9
Ergonomía 10 9
Habitabilidad 10 7
Cajuela 10 8
Equipo de seguridad 20 13
Confort y conectividad 10 9
Motor 10 10
Transmisión 10 8
Calidad de marcha 10 9
Consumos 10 7
Suma 110 89
Pruebas dinámicas
Aceleración 10 10
Frenada 10 6
Alce en seco 20 18
Slalom 10 9
Suma 50 43
Total 160 132
Precio  $           548,900
Relación costo/beneficio  $          4,158.33

De este modo, el motor turbo y la tracción AWD en la CX-30 no hacen más que terminar de redondear la propuesta de un muy buen producto y los 227 hp la hacen la más potente del segmento con diferencia, pues queda muy encima en aceleraciones y sensaciones de lo que puede entregarnos una SEAT Ateca o Volkswagen Taos con su 1.4 TSI, sin que el precio sea más alto.

En la tabla de calificaciones sobresale por la buena ergonomía, la estupenda calidad de materiales y ensambles, la marcha, el sistema de infotenimiento o el conjunto motriz, pero queda con 13 puntos de 20 en seguridad por sus siete bolsas de aire, alerta de punto ciego y alerta de tráfico cruzado, pero sin frenado autónomo de emergencia o alerta de colisión frontal. Tampoco es la más habitable del segmento y eso lo hacemos notar con siete puntos de 10 disponibles en ese apartado.

Costo estimado de propiedad en el primer año Mazda CX-30 s Grand Touring
Combustible*  $                          34,375.00
Seguro**  $                          11,420.00
Mantenimiento***  $                            6,550.00
Costo total  $                          52,345.00
Consumo mixto (km/l) 9.6
Km recorridos por año estimados 15,000
Precio combustible ($) 22
Precio de la versión probada  $                                     548,900.00
Precio estimado de venta luego de 3 años de uso  $                             449,549
Depreciación a 3 años 18.1%
Costo de combustible estimando 15,000 km por año y un precio de 22 pesos por litro*
Cotización anual para un hombre de 27 años residiendo en la Zona Metropolitana de la CDMX**
Mantenimiento autorizado los primeros 30 mil km; Mazda no hace distinción en los intervalos de tiempo con sus servicios de mantenimiento***

El costo de propiedad destaca porque Mazda no hace distinción del tiempo con sus servicios de mantenimiento, de forma que estos se hacen siempre cada 10 mil km y eso puede, potencialmente, reducir el costo de mantenimiento. Asimismo, calculamos una depreciación de 18.1% en tres años según los listados de esta marca y modelo en soloautos.mx. Es un porcentaje bajo y que deja el precio estimado de venta en 450 mil pesos.

Sonará trillado, pero tenemos que decirlo. Para tener este nivel de sofisticación en una crossover compacta, hay que pagar algunos cientos de miles de pesos más por una BMW X2 sDrive 20i de 192 hp o una Audi Q3 Sportback 40 TFSI de 180 hp. Solamente la Audi ofrece la seguridad y el aplomo de la tracción integral y ninguna de las dos tiene la dosis de potencia que encontramos en la japonesa.