Al momento

SEAT 20 años: Nos acordamos del Córdoba, una pieza clave en México

SEAT Cordoba

Cuando SEAT llegó a México hace 20 años, el Córdoba fue clave para la gran aceptación que tuvo por ser un sedán accesible, dinámico y con estilo propio.

Parece que fue ayer, pero SEAT acaba de cumplir 20 años de presencia ininterrumpida en México, periodo en el que nuestro país se ha convertido en el mercado más importante para la marca fuera del continente europeo en el nació. Al principio, las estrellas absolutas fueron el Ibiza, Córdoba y León, por tener ese carácter y dinámica europea en estado puro y por un precio accesible que a muchos conquistó.

Sin embargo, creemos que el Córdoba jugó un papel importantísimo para la marca, por ser un sedán subcompacto, segmento que siempre ha sido favorecido por el comprador mexicano, pero con esa personalidad que caracterizó a los productos de SEAT incluso por encima de las versiones hermanas de la marca Volkswagen, con mejores materiales y ensambles en estos segmentos por ser europeos y no brasileños.

SEAT Cordoba

También podemos recordar que incluso antes de que SEAT llegara a México, el Córdoba ya se comercializaba como Volkswagen Derby. Era una versión sedán del Polo hecha en España que tuvo mucho éxito y dejó la mesa puesta para el modelo de SEAT.

Basado en la plataforma PQ24 del Ibiza, también presumía de un altísimo nivel de equipamiento para la época y en ese segmento, pues podía incorporar faros de xenón, rines de aluminio de hasta 17 pulgadas, climatizador electrónico (el famoso Climatronic), quemacocos o vidrios y cristales eléctricos. También fue popular por detalles sencillos e ingeniosos, como los portavasos que se deslizaban de la consola o por la apertura de la cajuela oculta en el mismo logo de la marca.

SEAT Cordoba

Las mecánicas jugaron un papel importante, pues se trataba de motores potentes para el segmento y muy fiables. De entrada, se podía tener con un 1.6 litros de 8 válvulas y 100 hp o con el conocido 2.0 también de 8 válvulas con 115 hp, que lo convertía en uno de los más potentes dentro de un segmento ‘B+’ que todavía estaba en formación.

Los últimos ejemplares llegaron a tener el 1.6 de 16 válvulas asociados a una caja Tiptronic de seis relaciones, respondiendo a la necesidad del cliente de acompañar a su sedán familiar con el confort de una transmisión automática.

Antes de que terminara la década de los 2000s, llegó la cuarta generación del Ibiza que se fabricó más con la carrocería sedán y en su lugar de pensó en una versátil guayín que nunca apareció en México, para luego dar paso definitivo a las SUVs de la marca como la Ateca y Arona, tomando el lugar de este sedán tradicional y también del Toledo.