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BMW i8 Ultimate Sophisto, test: Afianza la supervivencia del súper auto

BMW i8

El BMW i8 se despide con la Ultimate Sophisto Edition y dejará huella porque asegura el futuro del súper auto ante las estrictas regulaciones anticontaminantes.

¿Qué es lo que define a un súper auto? No, no es el motor central ni las capacidades dinámicas que pueda llegar a tener. Va mucho más allá, pues depende de la fascinación que genera en quien lo conduce y en quien lo ve pasar y también de las innovaciones que presenta frente a modelos más simples y de mayor volumen. En ese sentido estricto, el BMW i8 es un súper auto en toda la extensión de la palabra a pesar de tener un motor de a penas tres cilindros y 1.5 litros, compartido con modelos accesibles como el Serie 1.

El BMW i8 se despide por lo más alto con la edición Ultimate Sophisto limitada a 200 unidades entre Coupé y Roadster para todo el mundo. En una prueba fehaciente de su exclusividad, solamente dos unidades del Coupé estarán disponibles en México y nosotros probamos una de ellas.

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Esta edición especial presenta cambios respecto a las variantes previas, empezando por la pintura exterior en Sophisto Grey Brilliant con acentos E-Cooper y rines de aleación ligera de 20 pulgadas con brazos radiales que combinan un acabado negro y el E-Cooper citado anteriormente.

También trae acentos especiales que incluyen un elemento de moldura en el pilar C y una incrustación negro brillante en el portón trasero, con cálipers delanteros en acabado negro brillante y acentos en el tradicional azul de BMW i con el distintivo de la marca.

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BMW i8 Ultimate Sophisto: Interior y materiales

Pasando al interior, los estribos de las puertas cuentan con la inscripción Ultimate Sophisto y una insignia en la cabina que indica que se trata de una de las 200 unidades fabricadas. También es exclusivo por los tonos negro y E-Cooper en los asientos, consola y puertas, que combinan con los colores exteriores.

La cabina es el punto en donde el BMW i8 deja ver su edad, especialmente en el apartado tecnológico y comparado con los desarrollos más recientes de la marca, pues el infotenimiento está dominado por gráficos que recuerdan a los BMW de generación pasada e incluso se nota el paso de los años en la botonería, que data de un Serie 3 F30 y no del más nuevo G20, por poner un ejemplo.

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Tampoco tiene ayudas de conducción como podría esperarse en un auto de este nivel, haciendo notar, de nuevo, que se trata de un producto que fue desarrollado hace casi 10 años.

Aun así, los materiales siguen siendo vistosos seis años después, con una atractiva mezcla de tela y cuero en los asientos y tablero y puertas forrados en piel, con acentos de fibra de carbono cerca del cuadro de instrumentos y consola central. El equipamiento que sería opcional en otros i8 pero que va de serie en el Ultimate Sophisto Edition contempla head-up display, paquete de iluminación y altavoces firmados por Harman Kardon.

¿Cómo se maneja?

El alma de un súper auto está, sí, en su tren motor. Pero el BMW i8 emplea uno atípico; turbo de tres cilindros y 1.5 litros llevado hasta los 231 hp para el eje trasero y apoyado de un motor eléctrico de 143 hp en el eje delantero alimentado por una batería de 11.6 kWh de capacidad, que dan como resultado una potencia conjunta de 374 hp y 420 lb-pie de par, asociados a una transmisión automática de seis relaciones.

Podrá no sonar a mucho, pero teniendo un componente eléctrico gran parte de esa fuerza llega de inmediato al presionar el acelerador, lo que da como resultado una sensación de potencia mucho mayor, especialmente en puntos de altitud como la Ciudad de México en la que estamos acostumbrados a perder siempre un porcentaje importante en coches de combustión por la menor presencia de oxígeno en el aire.

Con estos datos, aceleró a 100 km/h en 4.8 s bajo nuestro régimen de pruebas, muy cerca de los 4.4 que declara la marca y ayudado por un launch control muy eficaz para maximizar la tracción al arrancar y de una caja de cambios de respuestas rápidas. Los 160 km/h llegan en 10.9 s, más rápido que el promedio en compactos con motor de 2.0 litros a 100 km/h.

La recuperación de 80 a 120 km/h llega en 3 s exactos, ejemplificando la presencia de torque inmediato proveniente del motor eléctrico en el eje delantero.

Esto se suma a un tren motor que en nuestras pruebas entregó 21 km/l partiendo con la batería cargada totalmente y aprovechando el rango eléctrico, cifra a la que ningún súper auto tradicional puede acercarse. Según la homologación WLTP, emite solamente 46 g de CO2 por cada km, menos de la mitad de los 99 g en los que está homologado el Toyota Prius.

Dinámicamente tiene toda la finura de un coche deportivo para detenerse y virar, pues la dirección es muy precisa y directa, ayudada de tener el motor en posición central y de no lidiar con todo su peso sobre el eje delantero.

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La marcha del BMW i8 es firme y no porque la suspensión sea dura, porque no lo es tanto, sino porque el recorrido de los resortes es bajísimo, pero en sí, puede pasar hasta por un Gran Turismo si lo que se busca es hacer largas distancias. Es decir, a pesar de lo radical que llega a ser, no es un auto conflictivo en pavimentos irregulares y no fatiga tras mucho tiempo conduciéndolo, similar a un Porsche 911, por ejemplo.

La impresión de firmeza viene también por un monocasco con una rigidez estructural admirable y hecho enteramente en fibra de carbono, con aluminio en el chasis. Es otra de las innovaciones que, hasta hoy día, sigue sin ser común en coches con aspiraciones deportivas similares.

La posición de conducción es más cercana a la de un Serie 3 que a la de un Audi R8, por ejemplo, sumando a la percepción de que el i8 puede usarse también para viajar en autopista y no solamente en circuito, cual GT.

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Tiene un modo de manejo Comfort que no altera demasiado la experiencia de manejo y en el que lo más evidente es la ligereza de la dirección. Es el ideal para conducción cotidiana, asemejándose al modo Normal de otros fabricantes. Eco Pro es ideal para sacar el máximo provecho de la carga en la batería y retarda el encendido del motor de combustión mientras que el modo Sport se activa directamente en el joystick de cambios y apura al motor de gasolina, afina la respuesta del acelerador y hace más pesada más pesada la dirección, además de cambiar la configuración para el cuadro de instrumentos digital a un atractivo color rojo con el cuentavueltas en el centro.

Incluso han logrado esconder con mucho éxito al frenado regenerativo, pues sin ser referencia en este sentido el pedal consigue dar la firmeza necesaria en frenadas de emergencia para transmitir confianza, con un punto muerto casi imperceptible al inicio del recorrido.

Frena desde 100 km/h en 39.4 m, tras dos ejercicios en los que el sistema y neumáticos alcanzan la temperatura ideal, pues en la primera pasada superó los 40 m.

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¿Será un coleccionable? Seguramente sí, puesto que los autos se convierten en clásicos por el significado que tienen para la industria de cara al futuro o por lo exclusivos y raros que llegan a ser. En el caso del BMW i8 Ultimate Sophisto, la exclusividad está garantizada y su configuración mecánica, criticada inicialmente, asegura la supervivencia del súper auto como especie, que ahora mismo es señalado como irresponsable y se ve acosado por las regulaciones anticontaminación en todo el mundo cuando realmente son coches de bajo volumen y kilometraje anual, así que contribuyen poco a la huella de carbono.

Es la viva prueba de que la movilidad electrificada no será únicamente de máquinas sosas, faltas de carácter y con apariencia anónima, desarrolladas únicamente para cumplir con objetivos prácticos, sino que puede seguir siendo emocionante por su diseño, mecánica y lo que transmiten al conducirlas, sin dañar al medio ambiente.

Además de tener emisiones menores a las de un Prius y una autonomía eléctrica de 53 km, es sustentable también porque el 95 por ciento de los materiales empleados en su construcción son reutilizables y porque toda la energía necesaria para su producción en Leipzig proviene de fuentes renovables.