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Del 2010 al 2020: los 5 autos más importantes de la década (en el mundo)

Dejando a un lado el debate de si la década se acaba ahorita o en un año, no podemos dejar a un lado la oportunidad de compilar los que, tras horas pensando, creemos son los vehículos más importantes de unos diez años definitivamente muy intensos para el mundo del automóvil.

Mazda MX-5

5. Mazda MX-5 (ND) / 2015

El MX-5 es el único auto de nuestro listado que no fue como tal inédito en este periodo, pero su cuarta generación fue la demostración de muchos aspectos positivos, como el hacer mucho con poco gracias a la relación entre simpleza, buenos resultados dinámicos, eficiencia y confiabilidad. 

Además, se mantuvo fiel a sus principios mecánicos y como producto en tiempos muy cambiantes, se adaptó simultáneamente a las exigencias modernas y, para colmo, demostró sobre todo que todavía es posible hacer un vehículo puro y divertido para los verdaderos fanáticos de la conducción a un precio razonable y aún así, consiguiendo obtener un margen de ganancia que les sirva como empresa.

Chevrolet Volt (primera generación)

4. Chevrolet Volt / 2010

El legado de Bob Lutz antes de su teórico retiro fue uno de los primeros pasos de una GM recién salida de la olvidable quiebra hacia un futuro prometedor en el que los vehículos con tecnologías alternativas de movilidad cobrarían una importancia real. La idea: un vehículo eléctrico de rango extendido en el que un impulsor eléctrico, durante condiciones normales, sería el encargado de mover las ruedas. 

Una vez se acabara la carga de su batería (unos 60 kilómetros después), entraría un motor de gasolina a modo de generador para reponer la pila. En la práctica, quienes tuvieran una rutina establecida y estructurada, como muchas personas oficinistas, rara vez tendrían que usar combustible pues el auto se cargaría en casa y se movería la mayoría del tiempo en modo eléctrico. Una gran idea, un ingenioso producto en su primera generación y una demostración del potencial de GM cuando aplica su vasta experiencia.

Porsche 918 Spyder

3. Porsche 918 Spyder / 2013

Hoy día se da por hecho que la asistencia de un motor eléctrico es muy útil para mejorar el desempeño de uno a gasolina (o diésel) y ayudar a reducir su consumo en condiciones críticas, muy útil en el mundo real y en las pistas, pero fue el Porsche 918 Spyder el primero en anunciarse como un superauto (o incluso hiperauto) híbrido en la frontera de los 1,000 caballos (887 el 918 Spyder), uno de tres rivales que estuvieron en la cima de la industria automotriz mientras se produjeron, pues el alemán rivalizaba con los Ferrari LaFerrari y McLaren P1, los tres híbridos orientados a la efectividad, al uso de la electricidad como un extra para prestaciones que para ese entonces llegaban a niveles absurdos en cuanto a aceleración o recuperación.

El 918 y sus competidores demostraron que los híbridos forzosamente no tendrían que ser máquinas grises pensadas solamente en el ahorro, sino que sus ventajas podrían aplicarse en la rapidez.

Nissan LEAF

2. Nissan LEAF / 2010

El LEAF, como uno de los proyectos principales de Carlos Ghosn, sería una de las primeras masificaciones auténticas del automóvil eléctrico en el mundo, uno verdaderamente útil, de calidad y, muy importante, con características cercanas a un coche convencional en cuanto a espacio, comodidad o facilidad de uso.

Sin una autonomía limitada para los estándares de comienzos de década (unos 160 km en un comienzo), con el respaldo de un grupo como Renault-Nissan en cuanto a desarrollo y una estrategia de producto que derivó en automóviles similares dentro de la misma empresa y reacciones de la competencia, el LEAF fue el precursor de una era.

Tesla Model S (posterior al facelift)

1. Tesla Model S / 2012

Y si el LEAF dio un impulso, el Tesla Model S lo llevó más allá en todo sentido: tamaño, velocidad, innovación y, cómo no, alcance, pues Elon Musk visualizó, después de haber luchado con el más caprichoso y limitado Roadster de primera generación, un sedán 100% eléctrico con el que fuese posible recorrer largas distancias (más de 400 km) con plena comodidad, con una conducción parcialmente autónoma y alimentándose de una red de cargadores rápidos propios que pudieran abastecer el coche en casi cualquier lugar. Y no mucho después, esa visión, con múltiples tropiezos de toda naturaleza y contra viento y marea, es más una realidad que una fantasía.

El Model S impulsó a los grandes fabricantes a hacer su propio eléctrico, su primer eléctrico o a modificar sus prioridades. Sin el Model S probablemente no existiría un Jaguar eléctrico, un Audi eléctrico, un Mercedes eléctrico o un Porsche eléctrico. Tesla surgió de la nada y los puso a todos a correr.

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