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Land Rover Discovery Sport MHEV 2020, primer contacto: igual, pero distinta

Aunque parece un facelift, por debajo la Land Rover Discovery Sport estrena la plataforma que ya utiliza la segunda generación de la Range Rover Evoque, pero lo más importante está en su renovada oferta mecánica. Conocimos la versión intermedia con 250 caballos. 

Land Rover Discovery Sport MHEV 2020
Land Rover Discovery Sport MHEV 2020

El ojo clínico podrá detectar que en una carrocería que luce muy similar, cambian ambas fascias y trazos clave que esconden a una segunda generación del SUV que, así use el nombre “Discovery”, con el apellido “Sport” se distingue en la gama y representa más un reemplazo de la extinta LR2 por posicionamiento, tamaño y soluciones técnicas más sencillas. 

Con la plataforma PTA, que comenzó a utilizar en su momento la nueva Evoque, se conservan cotas como la distancia entre ejes, si bien la pisada de ambas vías es más ancha y, como argumento principal, se agrega la compatibilidad con sistemas de propulsión híbridos, eléctricos y del tipo mild-hybrid. 

Land Rover Discovery Sport MHEV 2020
Land Rover Discovery Sport MHEV 2020

Y es justo la oferta de motores con tecnología mild-hybrid (MHEV) la que se introduce en México en todas variantes de la Discovery Sport 2020, pues sobre el mismo cuatro en línea 2.0 turbo denominado Ingenium, cuyas potencias oscilan entre los 200 y 290 caballos, se suma la ayuda de un motor eléctrico que más que mover por sí mismo al vehículo bajo ciertas condiciones, como sí ocurre en un híbrido de verdad, aporta más torque al de gasolina en la zona de menor efectividad del turbo y suple las funciones de la marcha y el alternador. Más adelante se lanzará una Discovery Sport plug-in hybrid (PHEV) con autonomía eléctrica para recorridos principalmente urbanos.

La tecnología Mild-Hybrid ya la hemos conocido en Audi y Mercedes-Benz y ahora se integra en Jaguar-Land Rover, así que de acuerdo a la reglamentación local, la Discovery Sport aplica para placas verdes y podrá gozar de beneficios como el no pago de tenencia, un motivo de compra interesante en un vehículo que empieza en mínimo 800,000 pesos.

Ya abordando otros apartados mecánicos, la identidad Land Rover se delata en el hecho de que todas las Discovery Sport 2020 son de tracción integral permanente y con modos de manejo que adaptan las asistencias y los bloqueos de diferencial electrónicos a la superficie por la que se circule, incluso con la posibilidad de sobreacelerar el motor antes de engranar un cambio para conseguir un arranque más fuerte en pendientes complicadas, función que intenta cubrir la ausencia de reductora. 

La caja, tal como en la Range Rover Evoque que es su hermana de arquitectura al ser el otro Land Rover con motor puesto en posición transversal, es la automática del proveedor ZF con nueve velocidades que ya se venía usando de años atrás. 

En carretera y algunos tramos todoterreno con ciertas complicaciones pudimos conocer la versión intermedia de 250 caballos (P250), con un precio que varía según el equipamiento entre los 890,000 y 1.1 millones de pesos. 

Además de un interior más ergonómico, con mejores acabados así sea en los niveles de equipamiento más sencillos y con una interfaz mejorada en la consola central en la que las perillas circulares cumplen la doble función de ajustar el climatizador y los modos de conducción, el cambio más palpable está en la forma de rodar que percibimos más suave, silenciosa y aplomada, pues el balanceo, aunque notorio, es menos evidente y la Discovery Sport tiende a transmitir menos movimientos laterales.

Land Rover Discovery Sport MHEV 2020
Land Rover Discovery Sport MHEV 2020

Un peso superior a las dos toneladas hace que sus 250 caballos provean una aceleración comedida, aunque con un turbolag menos obvio, si bien aún presente, gracias a la ayuda del MHEV. El componente que sigue condicionando el conjunto a un uso tranquilo es la transmisión, de largas relaciones enfocadas a un bajo consumo en autopista mas no a recuperaciones de ritmo inmediatas, mientras sus reacciones, en especial al arrancar o al querer reducciones de cambios más rápidas, piden paciencia y costumbre. 

Que no sea la más brillante en asfalto lo compensa con capacidades todoterreno que meterían en aprietos a una Q5, una GLC o una X3, con recorridos de suspensión amplios que evitan lastimar los bajos y distintas ayudas para el tránsito en situaciones complicadas, véase las comentadas soluciones electrónicas o sus cortos voladizos. 

Al final, la Discovery Sport es una alternativa única entre sus rivales directas porque a cambio de esa efectividad impecable en carreteras asfaltadas, puede salirse a caminos más difíciles y esa es una dualidad que resulta coherente con lo que tiene que ser un Land Rover. Si nos vamos a marcas como Jeep, lo más similar que podría hallarse es una Cherokee Trailhawk, que curiosamente usa la misma caja automática, pero es de seis cilindros y no puede tener siete asientos. 

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