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Primer contacto: Lincoln Aviator y Corsair 2020, refinamiento similar en tamaños diferentes

Lincoln apunta fuerte en su futuro a las SUVs, y tanto Aviator como Corsair tendrán un papel importante en sus respectivos segmentos para demostrar que la firma americana no se equivocó al apostar en las camionetas.

Tan solo hace unos días tuvimos la oportunidad de probar en una ruta de poco más de 300 kilómetros a las nuevas Lincoln Aviator y Corsair 2020, dos propuestas que llegan a México a competir contra rivales muy bien plantados en su segmento.

Hay que mencionar que los primeros 150 kilómetros se hicieron a bordo de la nueva Lincoln Aviator, mientras que los restantes se recorrieron de regreso al mando de una Corsair 2020 en su variante de 2.3 litros y tracción integral.

Lincoln Aviator 2020

Es una camioneta de dos toneladas y media con piel, madera y mucha presencia que tiene la intención de despegar las alas de Lincoln que desde hace algunos años no ha brillado como debería.

Es innegable que este SUV de grandes proporciones fue diseñado con el mercado americano en la mira y tiene un espacio considerable al interior que incluso podría engañar a aquellos no familiarizados con la marca para hacerlos creer que están a bordo de su hermana aún más grande, Navigator.

Claro, el motor V6 de 400 hp es una parte muy importante, pero también lo es el hecho de que Aviator luce como un buen vehiculo de lujo debería.

Al exterior destacan los detalles cromados, la gran parrilla, cuerpo de iluminación generoso con diseño tridimensional tanto adelante como atrás y proporciones “agresivas” que podrían espantar a más de uno al ver este gran vehículo acercarse a toda velocidad por el espejo retrovisor.

Gracias a un replanteamiento del departamento de ingeniería, y la opinión de los consumidores, Lincoln decidió regresar al esquema de propulsión posterior que rota el bloque 90 grados para colocarlo de manera longitudinal.

¿Te suena familiar? Este esquema es extraído de la nueva Ford Explorer, pues recordemos que Aviator es la versión “lujosa” de dicha SUV de Ford, dedicada a consumidores exigentes en refinamiento.

El propulsor V6 de 3.0 litros que desarrolla 400 caballos de fuerza se empareja a una caja automática de 10 escalones que, en perspectiva con sus competidores, les gana a la mayoría al menos en papel.

Este motor tiene dualidades muy marcadas, pues a altas velocidades constantes es tan silencioso que incluso llegas a olvidarlo, pero al jugar con el acelerador los 6 cilindros rugen para llamar la atencion y elevar esa sensación de agresividad que te da conducir esta bestia en el camino.

El comportamiento de la caja automática es muy bueno, pues siempre tiene el engrane exacto listo para proporcionarte la mejor entrega de par en situaciones de aceleración brusca, o busca una relación alta para eficiente combustible.

No es sencillo mover a una camioneta del tamaño y peso del Lincoln Aviator como lo han logrado, ya que se siente de cierta manera “ágil” en el camino, incluso retadora cuando la pones en su modo de manejo más deportivo pues, no se les olvide, es un vehículo de tracción trasera con 400 caballos de fuerza.

La suspensión filtra bien las imperfecciones del piso, pero aún así sigue siendo una constante preocupación el lastimar las llantas de cama baja en cualquier bache que nos encontremos en el camino.

Sí, en algunos mercados Lincoln ofrece una variante híbrida, pero por el momento no hay planes de traerla para que forme parte de la oferta para la compra de autos en México.

Otro punto importante es la tecnología disponible en la Aviator, que cuenta con varias asistencias al manejo y artilugios a bordo, al igual que cualquier otro vehículo de lujo moderno.

Lo que podría jugar a favor de Aviator en este caso es que toda esta tecnología no es abrumadora y resulta muy sencilla de entender y aplicar al manejar, pues los comandos son intuitivos y muy bien expresados en el cluster, HUD y sistema de infoentretenimiento.

Lincoln Aviator 2020

Creemos que los elementos de tecnología se adaptan facilmente al uso cotidiano, tanto el cambio por botón, como los asientos con 30 posiciones diferentes (opcionales), carga inalámbrica o el sistema de sonido de 28 bocinas (sí, 28) firmado por Revel.

Durante la ruta no pudimos probar el espacio en las bancas traseras, pero sí se notaba una tercera fila de asientos quizá un poco apretada que compromete el viaje de un adulto de altura promedio en las últimas plazas.

En calidad general, no encontrarás un solo plástico áspero en el habitáculo, ni siquiera en la parte baja donde sí hay polímero duro pero no áspero.

Los insertos de madera, piel, aluminio pulido y cromo logran su cometido y sin dudas te sientes a boro de un automóvil lujoso, pero no se espera menos de un coche por el cual tendrás que desembolsar más de 1,5 millones de pesos.

La calidad de ensambles en la consola central es buena, teniendo solo como un punto a mejorar el esquema de cambio por botones de la transmisión automática que no se sentía de la calidad que se percibe en el habitáculo en general.

Pequeños elementos que quiza son un “plus” pueden ser un factor importante ya que, quien compra este tipo de automóviles, generalmente busca que su dinero se vea reflejado en gadgets y elementos “lujosos” como apertura de las puertas con un botón en lugar de la convencional manija, una pantalla que se controla desde la segunda fila de asientos que puede cambiar la música y temperatura, pantalla de 10.1 pulgadas táctil que se empareja con un cluster digital de 12.3 pulgadas y sincronización a un celular para encenderse o controlar algunos otros elementos.

Por el momento llegará en una sola versión a México, con un precio de $1,548,900 que ya incluye las asistencias de Lincoln Co-Pilot 360 que consta de control crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril, frenado autónomo de emergencia, detección de peatones y demás elementos que harán el camino más facil.

Lincoln Corsair 2.3 2020

Nuestro contacto con la nueva Lincoln Corsair se limitó solamente a la versión con el motor más potente de la gama, que también adopta tracción en las 4 esquinas y una suspensión adaptativa que hace la diferencia.

Lo que es un hecho es que Lincoln ha traído el refinamiento de sus demás vehículos al tamaño compacto e incluso han regresado a los nombres pasionales con Corsair y dejan atrás las nomenclaturas de combinaciones de letras (léase MKC).

Y sí, al igual que su predecesor, la nueva Corsair comparte entrañas con la Ford Escape con la intención de hacer el acceso a la gama de SUVs de Lincoln más atractiva para consumidores jóvenes.

Las proporciones de diseño dictadas por un motor colocado de manera transversal no son tan propositivas como sus hermanas, pero no se despega de la línea de diseño “Quiet Flight” que Lincoln quiere imprimir en todos los vehículos de su catálogo bajo el principio del refinamiento y la revitalización.

En sensaciones de manejo, Corsair se comportó de manera pulcra y amable en la autopista México-Cuernavaca, sin problemas para rebasar y siempre inspirando confianza al conductor, mucho en parte gracias a la tracción integral y la solidez del bastidor.

La dirección es precisa y la carrocería se muestra firme cuando atacas curvas cerradas, además de eliminar casi por completo los pequeños baches e irregularidades en camino a pesar de contar con rines de 18 o 19 pulgadas y neumáticos de cama baja.

Una respuesta del pedal de frenado firme y contundente y cambios de dirección con gracia son un par de elementos que hacen de este vehículo una opción interesante y segura al manejar.

Al cambiar al modo de manejo “Emoción” la suspensión se vuelve un poco más firme, el acelerador más juguetón y la dirección aumenta su precisión.

Su foco no es la deportividad, pero puede que sí te saque un par de sonrisas por emoción en el camino… De ahí el nombre del modo de manejo.

El mismo sistema de asistencias de Lincoln Co-Pilot 360 se presenta en este SUV, que le viene bien a un vehículo destinado al uso diario en ciudad con ocasionales viajes en carretera.

El bloque de 2.3 litros tiene un desempeño cumplidor gracias a los 295 hp y 310 lb-pie que se empareja a una caja automática de 8 velocidades, que no se comporta de manera suave como se esperaría y tiende a dar ciertos jalones en bajas velocidades.

Lo que no se puede negar es el refinamiento a interior, pues la filtración de sonido exterior es sobresaliente y echa mano de cristales especiales reductores de ruido y mucho asilante acústico entre el motor y la cabina.

Esta omisión de ruido va de maravilla con el habitáculo rediseñado con un cluster que no es 100 por ciento digital ya que conserva tacómetro y velocímetros análogos, pero muestra el resto de información en una pantalla a color de 6.5 pulgadas en el centro de ambos medidores.

Hay materiales suaves al tacto, pero tambien algunos que parecen directamente extraídos del Ford Figo en la parte baja, algo que no nos termina de convencer en un SUV de más de 1 millón de pesos. Puedes checar el análisis de gama aquí.

El sistema de infoentretenimiento es intuitivo además de veloz y amable con el usuario; este es desplegado en una pantalla de 8 pulgadas táctil bordeada de un acabado en negro piano.

¿Puede este corsario ser un buen contendiente para quitarte el oro del bolsillo? Con competidores como el BMW X3 o Audi Q5 con equipamiento similar, una calidad de marcha más refinada y mejores prestaciones por precios similares o menores, lo vemos un tanto dificil, pero Lincoln poco a poco busca deshacerse de esa imagen de “autos para adultos mayores” y es algo que aplaudimos, sobretodo en un mercado tan complicado para las marcas de lujo como lo es el mexicano.

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