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Compra de auto usado: La guía definitiva, sigue estos consejos para hacerlo bien

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Mucha gente le tiene miedo al coche usado por los riesgos que implica comprarle algo a un desconocido. Sigue estos consejos para que valga la pena y aproveches mejor tu dinero.

La variedad en el inventario de soloautos.mx es una de las formas de demostrar lo conveniente que puede ser la compra de un vehículo usado, pues pagando lo mismo o menos, se obtiene algo más acorde a las necesidades y no es cuestión de irse por “lo que hay”. Además, es posible acceder a algo más seguro, más rápido, más espacioso o todas las anteriores juntas, si bien hay que sacrificar en año (a veces ni eso), en tiempo de garantía si hablamos de un semi-nuevo y en lidiar con un potencial problema que, siguiendo los pasos correctos, se evitará a la perfección. 

Les dejamos entonces algunos consejos y pasos muy fáciles de seguir porque, como lo hemos dicho en numerosas ocasiones, la depreciación es nuestra amiga

-Definir las necesidades

Siempre es bueno tener claro lo que se requiere: ¿Cuántos viajarán la mayoría del tiempo? ¿Es necesario mucho espacio? ¿Mucha ciudad? ¿Usamos frecuentemente un estacionamiento pequeño y engorroso? ¿Viajaremos seguido? Nos han llegado preguntas en las que se duda entre una pick-up y un compacto de entrada y de ahí la importancia de tener claro qué queremos y necesitamos.

-Establecer un presupuesto y no subirse de ahí

Y si hay un presupuesto total, hay que considerar posibles servicios para hacer de inmediato, el costo del seguro y hasta de los trámites pendientes. No se trata de gastarse todo en la sola compra y luego caer en cuenta que había gastos extra tras dicha adquisición.

-Investiga

Revisar, a partir del primer paso, qué es lo justo paga pagar por los autos que dentro de la lista de interés de acuerdo a su uso y año. Así se podrá determinar cuáles están por encima o por abajo del promedio y el porqué de ello. Uno del mismo año muy barato podría obedecer a algún vicio oculto, a que tiene demasiado kilometraje o a una urgencia. Uno muy costoso a lo mejor se halla en mejor estado o sencillamente su actual propietario está dejando un margen de negociación para que le paguen lo que realmente quiere. En otras ocasiones sencillamente piden más que el promedio sin razón alguna y, si no se quieren bajar de ahí, tampoco vale la pena pagar de más por lo mismo.

Cuando es hora de ir a verlos:

-No ver más de tres autos al día

Ver un vehículo usado no es algo para hacer con prisas, hay que fijarse en los pequeños detalles y una omisión podría ser muy, muy costosa. Todo a su tiempo y con calma, que la impaciencia es una enemiga. 

-Ir con compañía

Todos tenemos ese conocido o conocida que saben de autos, son nuestra guía y nos pueden aconsejar. Lo mejor es decirle que sea esa compañía que nos ayude a detectar problemas, son dos ojos extra pendientes que nos dan más seguridad y margen. 

-Manejar el auto

Una de las mejores formas de diagnóstico, además de la pequeña inspección en parado, es salir a dar una vuelta en el candidato. ¿De qué estar pendiente? Quédense con nosotros porque lo abordaremos más adelante. 

-Revisar historial de servicios

Ya sea en el manual o en un cuadernillo aparte que debería estar en la guantera, conviene y es indispensable revisar los servicios sellados en la agencia durante el periodo de garantía, si coinciden por fecha con el kilometraje indicado en el odómetro y, ya fuera de garantía, es preferible averiguar por recibos y comprobantes de entradas al taller por mantenimientos que se hayan hecho fuera de la red oficial, eso para estar seguros que el coche ha recibido los cuidados necesarios. Es normal que se omita el cambio periódico del líquido de frenos o del anticongelante, que suele ser cada dos años. Ver qué se cambió en las inspecciones más recientes para anticiparse a cuál es el pendiente que más urge. ¿No hay un historial de servicios? Mejor irse.

-No tener miedo a preguntar

¿Algo no cuadra? ¿Algún mal presentimiento? ¿Algún detalle que nos llamó la atención? Lo mejor es pedirle explicaciones al dueño. Si es algo que no implica cierta gravedad, es una gran excusa para pedir una rebaja en el precio. 

-¿La intención de compra es seria? Coordina la inspección de un profesional

¿El auto se ve bien? Un taller de confianza o de la red oficial de la marca nos ayudarán a solventar las últimas dudas y a darnos tranquilidad extra de lo que pueda surgir. El costo de la inspección suele cubrirlo el comprador y es un gasto que vale la pena si hablamos de un usado con mucho kilometraje o de un vehículo con cierta complejidad (como un auto premium con más sistemas electrónicos).

-Cuidado con las emociones

Un vendedor, ya sea un particular o alguien en una agencia, puede aprovecharse de un cliente que luzca emocionado al ver el auto. Además, dichas emociones sesgan y nos hacen susceptibles a ignorar problemas muy evidentes. No mostrar intenciones o mucho interés hasta el último momento y hasta que haya certeza.

-¡No ignores al experto!

Por más que el coche guste, siempre hay que prepararse para rechazarlo e irse a ver algo más si el propietario o vendedor responde a cualquier duda con evasivas. Y si a quien se llevó de compañía para ayudar a revisar muestra una preocupación, no hay que ignorarlo, pues es alguien que sabe más (por eso se pidió su ayuda en primer lugar) y una decisión terca, además de cara, también muestra una falta de respeto con el tiempo de quien quiso irse de acompañante.

-Cuidado con los adelantos de dinero

Es normal que para mostrar interés en un vehículo se deje un depósito para que el actual dueño no lo ofrezca más, pero abundan las estafas en las que se reclama por adelantos en plataformas como Western Union para apartar coches que ni siquiera se han visto y que, en muchos casos, son estafas en anuncios falsos de autos que ni existen y del que se usaron fotos sacadas de otro lado (avisos por internet). Hay que tener plena seguridad antes de soltar el primer peso y lo mejor es hacer una transferencia bancaria en un sitio seguro y evitar al máximo el uso de efectivo en grandes cantidades.

¿En qué fijarse?

En parado:

-Internet es una gran fuente para investigar fallos frecuentes del auto que nos interesa. Hay foros especializados de internet que podrían ayudarnos a descartar un coche problemático incluso antes de mirarlo. Cuidado con aquellas páginas que reúnen fanáticos de una marca, son mejores aquellas en las que más bien coinciden propietarios más objetivos y sinceros.

-¿Quién es el dueño? Hay que asegurarse que no haya un banco o financiera esperando a embargar el coche. O que no tenga reporte de robo.

El óxido es poco frecuente en un automóvil moderno pero con los años es fácil que aparezca en usados que viven en zonas costeras o muy húmedas. Los lugares más frecuentes en donde aparecerá es en la parte baja de las puertas, en los estribos y en los pasos de rueda. Basta también con levantar un poco los hules pues ahí también se tiende a acumular. ¿Placas recientes? Averiguar de dónde eran antes.

-¿El auto está demasiado limpio? Un vano motor demasiado brillante y engrasado puede ser seña de un coche maquillado. Nada como la espontaneidad de abrir el cofre y ver todo en orden pero no reluciente. Mucha limpieza es perfecta para ocultar fugas. 

-Si le compras a un particular, intenta verlo en su residencia. O si vas a una agencia, asegúrate de ser la primera persona que enciende el frío el auto en el día, pues es una gran seña para que surjan ruidos raros o potenciales fallas. 

-Revisa las llantas. Unas de una marca desconocida, que sean distintas a la medida original o que no coincidan en cada eje son la primera alerta de un dueño tacaño que no quiere gastar de más. Es indispensable que las llantas no estén muy gastadas o que no presenten chipotes por algún golpe.

-Otra mala seña es el exceso de modificaciones que no son originales. ¿Unos rines gigantescos o una cajuela llena de bocinas? Esos son los primeros autos a los que, en nombre de aparentar, no se les pone mucho cuidado a su mantenimiento. Un coche “tuneado” en exceso, en muchos casos (no hay que generalizar), ni vale la pena mirarlo habiendo tanta oferta. 

La honestidad de un propietario es muy importante. Si se ve una superficie repintada gracias a una unión entre piezas que no es pareja (entre defensa y faros, por ejemplo), una superficie extraña que no es del todo lisa o una tonalidad que no coincide del todo, la respuesta dada por el dueño es muy importante. Una reparación por un incidente menor que se aclare no significa que el auto esté para descartarse. Si por el contrario lo niegan o responden con evasivas, mejor alejarse.

-Los testigos en el tablero son el primer indicador de un descuido. ¿El Check Engine alumbra todo el tiempo? ¿Las llantas están mal de presión? ¿La luz de la bolsa de aire se queda encendida? Un dueño responsable se asegura de que ninguna alerta se quede de una forma permanente. 

-El interior debe presentar un desgaste acorde al uso. ¿Los pedales están muy lisos pese a unos teóricos 40 mil kilómetros? ¿La piel del volante brilla más que todo lo demás? ¿El soporte izquierdo del asiento del conductor está muy pelado o raspado? ¿La tapa del volante o el tablero lucen originales? Si salió una bolsa de aire producto de un accidente y se hizo un mal arreglo, es muy fácil notar cómo el plástico no coincide o se ocultó a la fuerza el “hueco” que dejó un airbag. 

-Una rápida mirada al motor o al agacharse puede delatar fugas o golpes en lugares críticos. Una fuga menor es un arreglo fácil pero costoso por mano de obra, una fuga ignorada, en donde ya hay mucho polvo acumulado que hace pegajoso el aceite o líquido que se está saliendo, es seña de que algo más serio se avecina.

 -¿Mucha urgencia por vender? ¿Se encuentra en un lote y en vez del auto que está mirando le quieren mostrar forzosamente otro? Podrían tener la intención de quererse deshacer de algún problema. 

Al volante:

Ningún auto moderno bien mantenido debería tener juego en la dirección. Es decir, que no haya un punto muerto al girarla antes de que empiecen a dar vuelta las ruedas. 

¿El pedal de freno vibra al pisarlo? Hay que asegurarse de que los discos estén en buen estado y no para cambio por alabeo (torcidos). Lo ideal sería sentir el auto a una velocidad de autopista en una vía principal y no solo darle una vuelta a la cuadra. 

-¿La alineación es buena y reciente? ¿Está bien balanceado? Al soltar el volante en una calle pareja el auto debe mantenerse en línea recta y no vibrar al tomar velocidad.

-¿Ruidos permanentes al pasar por una calle en mal estado que haga trabajar la suspensión? En nuestras pésimas vías, los bujes suelen ser lo primero que se afecta. Estas son piezas de hule arriba del amortiguador y en las barras estabilizadoras que amortiguan mejor todo el movimiento de las ruedas y nos aíslan de muchas vibraciones. Los soportes del motor (también de hule y hasta rellenos de fluido) son otra fuente de ese tipo de ruidos.

-Al dejar el motor encendido sin acelerar (marcha mínima), el auto debe ser lo más silencioso posible. Un ruido o chillido extra indica una banda o polea que va de salida, sea la de accesorios o, más crítico, la de distribución para el caso de los vehículos con banda y no cadena. Los autos con cadena de distribución suelen necesitar servicio por culpa del tensor y un tensor en mal estado se identifica si al encenderse hay una constante vibración o un sonido seco y constante (no olviden ver, en frío, si el aceite está en el nivel correcto). Si una banda o correa de revienta, las consecuencias pueden ser costosas e incluso fatales para un coche. 

-¿Es manual? Cuidado con un embrague que vibre demasiado, cuyo punto de acople se de al levantar demasiado el pie y hasta el final del recorrido o con una palanca que requiera demasiada fuerza. ¿Es automático? Hay que asegurarse que entre cada cambio no haya patadas, ruidos o golpes muy evidentes. Con mucho kilometraje (más de 100,000 por lo general), hay cajas automáticas que así de nuevas se hayan anunciado como “selladas de por vida”, piden un cambio de su fluido interno, el que asegura que sigan trabajando sin problema alguno por años y años. 

Ver que todo funcione, presionar cada botón. Desde un aire acondicionado que enfríe sin demora y sin obstrucción de un filtro viejo hasta unos vidrios eléctricos que no hagan crujidos al subirse o al bajarse. ¿Todos los focos alumbran? ¿Los asientos no ceden demasiado?

Estos consejos son muchos pero pueden aplicarse de forma espontánea y sin que tome mucho tiempo. Si tienen uno más que les parezca importante, no olviden contactarnos en nuestras redes sociales.

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