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Unión FCA-PSA, ¿Cómo se beneficiaría México?

Peugeot 2008

La nueva socia de FCA, que ya en sí era una unión considerable, es un gigante en Europa que en México y Norteamérica no tiene tanto reconocimiento como en Suramérica. Las ventajas serán muchas. 

Peugeot
Peugeot

Para el consumidor local mexicano, lo más cercano que hay de PSA es Peugeot que, a comienzos de siglo, empezó con el pie izquierdo pues junto a su hermana Citroën pasaban por ese entonces por una crisis de calidad que se juntó a una red post-venta que no se dio abasto a la hora de atender problemas con componentes como las cajas automáticas, sistemas eléctricos delicados o los poco célebres techos plegables de sus modelos “CC”. 

Nos adelantamos unos 15 años en el tiempo y Peugeot tiene un particular posicionamiento entre exclusivo, tal vez un poco de lujo por cómo los configuran localmente y de conocedor, ese público que investiga un poco más y es consciente de, primero, las enormes mejoras cualitativas de sus autos más recientes, y segundo, de que la red de servicio vigente en México es muy distinta, más responsable y muy superior a lo que era en esos días oscuros de coches como el 307.

Peugeot 208
Peugeot 208

Hoy Peugeot tiene una oferta de vehículos subcompactos y compactos que así no sea tan variada en México, es una de las más competitivas en términos de estabilidad, frenado, eficiencia, diseño interior e incluso calidad de materiales, que suele ser más bien mezclada. Y si a eso le sumamos su reciente enfoque hacia las crossover, que siguen usando sus bases de automóviles, su apertura al mercado global es más evidente porque, recordemos, PSA a nivel continental es más fuerte en Latinoamérica, puntualmente en países como Brasil o Argentina, mientras en otros como Colombia está recuperando posiciones que tuvo muy sólidas en los noventa. 

Pero claro, México no conoce la otra faceta de PSA: Citroën, su hermana ya de décadas (más de 40 años) que sobre las mismas plataformas propone diseños todavía más audaces e incluso una diferenciación en manejo que se orienta más hacia la comodidad. Citroën además carga con una historia de ser una pionera tecnológica, con un pasado pleno de coches rompedores, que van desde el Traction Avant, el aún impresionante DS, el SM de cuando eran dueños de Maserati (y ahora vuelven a estar juntos), pasando por el CX o el bizarro XM, del que tomó mucho el mediano Xantia, cuyo legado de cierta forma ya desapareció cuando se dejó de producir el C5 (no confundir con el C5 Aircross). 

DS es la marca de lujo de PSA y nació a partir de los modelos más completos y equipados de Citroën, que en su momento eran una subdivisión. Lo que eran al comienzo los Citroën DS3 y DS5 pasaron a ser solamente DS 3 y DS 5 y con la expansión eventual al DS 7, como marca, pero eso ha sido una estrategia muy europea que sí, ha permeado en Latinoamérica o China, pero para un nicho. 

Opel Astra
Opel Astra

Por último queda la alemana Opel, extraída de General Motors pero que ya tenía alianzas previas con los franceses al punto de que sus modelos más fuertes, los crossover Grandland, ya son de base Peugeot-Citroën. ¿Podría Opel regresar para aquellos que en su día confiaron en los satisfactorios Astra y en los particulares Vectra?

Es ahí donde en México PSA podría ver en FCA un excelente aliado, porque los franceses podrían acortar su proceso de establecerse en su estrategia SUV al contar con una marca tan reputada y experimentada como Jeep. Y si DS estaba viéndose en apuros para que la tomaran en serio como un emblema de lujo, Maserati (hoy representada en México por un independiente) en cambio no tiene mayores inconvenientes en ese sentido, ni siquiera Alfa Romeo, muy respetada, que sí está bajo la sombrilla de FCA México y que juega en esa zona gris entre marca de volumen más elaborada o una de lujo alternativa, por más que en aquí sea más lo segundo si tenemos en cuenta sus precios. 

Una vez consolidada la unión entonces, PSA además podría tener acceso a una red post-venta mucho mayor en la que necesitarían muchos más años de inversión de ir por su cuenta. Es un crecimiento acelerado que les abre las puertas a miles de compradores.

¿Qué sacaría FCA de PSA por su parte? Lo que nunca se les ha dado del todo bien: autos pequeños. Aún cuando Chrysler sacó provecho de Fiat con ejemplares como el Dodge Dart o los Jeep Renegade, lo cierto es que nunca fueron los mejores entre sus equivalentes y es ahí cuando los excepcionales compactos y subcompactos de PSA entran, porque sus productos de los segmentos B y C son de los mejores de su tipo y que FCA pueda contar con esa tecnología da mucha esperanza.  

Así, si todo sale bien, FCA por fin tendría un portafolio fuerte de autos chicos derivados de las buenas bases de PSA, pero habrá que esperar los resultados porque esto, por más que la unión entre ambos grupos sea un hecho, no son más que reflexiones y suposiciones anticipándose al futuro. 

En un escenario ideal que sí deseamos que se de, el consumidor mexicano al final tendría más opciones vehículos que hoy por hoy son de nicho y no son compras tan obvias, en una red post-venta sólida y con más marcas de las que ya de por sí hay. Si ya México es un mercado automotor diverso, podría serlo todavía más.

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