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5 razones que hacen peor a un coche familiar

En nuestro oficio de probar autos es común caer en el cliché de fijarse en lo mismo siempre o ignorar aspectos rutinarios que son muy valiosos para el usuario final quien, a la larga, es el que termina comprando y conviviendo con uno u otro coche. Aquí cinco motivos por los cuales un vehículo familiar podría no ser tan conveniente.

1. Acceso limitado a la cajuela

Es normal que muchas marcas declaren tantísimos litros para la cajuela, muchas veces números acomodados de acuerdo a uno u otro estándar de la industria, pero hace falta ver en vivo el coche o SUV que se está considerando para hacerse una idea de la utilidad real al lidiar con mucho equipaje, pues a la hora de aprovechar tanto espacio, nos podemos encontrar con un borde demasiado alto que nos complica la carga de objetos pesados, o una boca de acceso pequeña en la que no cabe algo como un autoasiento de bebé.

Aquí cinco motivos por los cuales un coche de uso familiar podría no ser tan conveniente.

Y si se trata de un sedán, muchas veces las bisagras de la tapa interfieren con el lugar disponible al cerrarla, mientras en vehículos más costosos o con un portón completo recurren a amortiguadores que no presentan este inconveniente. Son pequeñeces que hacen mejor el día a día. 

2. Una segunda fila poco espaciosa

Hay autos pequeños con interiores grandes o autos grandes con interiores pequeños, así que conviene que, antes de comprar, mejor no dejarse llevar por la apariencia, pues estas pueden engañar y muchos podrían salir sorprendidos cuando haya que subir a alguien atrás. Unos asientos traseros estrechos complican labores como, por ejemplo, instalar una sillita de bebé. 

Y no hablamos solamente de altura a la cabeza o para las piernas, también del umbral que deja la puerta (y qué tanto se abre) para que se las arregle una persona de estatura elevada, de la poca o mucha inclinación del techo al entrar o salir y, ya poniéndonos más quisquillosos, de que bajo los asientos de adelante quede suficiente espacio para meter los zapatos, pues de lo contrario las piernas viajarán muy dobladas y en ese caso de poco sirve que quede mucho lugar para las rodillas. 

3. Mala visibilidad

Las ganas por hacer que todo parezca un coupé o de darle un aire de falsa deportividad a lo que sea ha tenido como consecuencia que las cajuelas terminan más arriba, dando esa eterna forma de cuña que tanto ha agradado desde hace 40 años, salvo contadas excepciones. La cintura y por ende la línea de las ventanillas laterales cada vez va más arriba y en muchísimos casos, eso hace que los cristales sean más pequeños. Y para colmo, en autos que no están regulados por reglamentaciones como la europea, también hay espejos retrovisores minúsculos. Los mejores ejemplos de un vehículo familiar con una visibilidad correcta son justamente los que muchos ven como aburridos, es decir, las minivanes, pues su posición de manejo alta y el abundante área acristalada permiten ver con facilidad hacia todas partes, tener un dominio más claro y seguro del entorno que nos rodea en la vía.

4. Una suspensión demasiado dura

Este punto está de cierta forma relacionado con el anterior, pues con el objetivo de hacer todo más “deportivo”, ahora hasta un humilde subcompacto de 110 caballos trae unos rines enormes de 17 o más pulgadas calzando por obligación unas llantas de mínimo perfil que comunican la más mínima irregularidad del asfalto. Y si a eso le sumamos resortes de poco recorrido que luego piensan para carreteras perfectas en el primer mundo y una amortiguación en general poco permisiva, estamos ante crossovers, SUVs y hasta sedanes que en lugar de ser agradables para hacer trayectos de varias horas, terminan por cansar por sus constantes brincos en nuestras maltrechas ciudades.

5. Poca seguridad

Y antes de comprar cualquier auto, sea de uso familiar o personal, no se puede ignorar la seguridad. Aquel terco argumento de “no me voy a chocar” no debería ser válido en un adulto educado que debe ser consciente de los factores externos que podrían ponerlo en peligro. Si todo estuviera bajo control, ni siquiera existirían las aseguradoras. 

Y de cierta forma aplica lo mismo con los sistemas de prevención y protección: están ahí para que no los utilicemos, pero el día en el que se lleguen a necesitar, tienen el gran potencial de convertir una tragedia en un susto, así que en cualquier vehículo nuevo, es difícil para nosotros recomendar algo con menos de seis bolsas de aire, control de estabilidad, anclajes para asientos infantiles y una calificación en pruebas de choque aprobada por un organismo reconocido, ya sea EuroNCAP, LatinNCAP bajo sus más recientes estándares, el IIHS o la NHTSA.

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