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Volkswagen Amarok Highline 2.0 TDI 2019: 7 apuntes

La primera pick-up mediana de Volkswagen está a poco de cumplir su primera década en el mercado. Analizamos una de las versiones más interesantes por su equilibrio entre comodidad en el uso diario y robustez.

Volkswagen Amarok

1. Toque europeo

Desde su lanzamiento, algo en lo que destacó la Amarok fue en su manejo más preciso y estable que en el promedio de sus rivales en su mayoría asiáticas. Para empezar, la suspensión, que por obligación recurre al típico esquema de doble triángulo adelante con eje rígido atrás, tiende a ser menos brincona y nerviosa al circular sin carga, además de que reacciona ante desniveles y cambios abruptos de trayectoria con más seguridad. A eso se le suma una dirección de muy buen guiado por una asistencia bien calculada y porque no es tan lenta en su respuesta, así que esta Volkswagen en ese sentido se percibe muy poco austera.

Interior Volkswagen Amarok

2. Casi de automóvil

Aunque puede venir especificada como un vehículo de trabajo gracias a un piso en vinilo y no de alfombra o unas vestiduras en una piel sintética muy robusta y fácil de limpiar (según versión, la Highline trae cuero Vienna), la cabina de la Amarok resulta muy cercana a la de un auto convencional por una disposición del tablero muy sofisticada y fácil de utilizar, pero sobre todo por una postura de manejo mucho más ergonómica por el amplio ajuste en profundidad del volante o unos asientos que soportan muy bien un viaje largo sin cansar la espalda. Ayuda también el uso de un plástico rugoso en el tablero y las puertas que se siente al tacto más robusto y menos económico que en otras pick-ups similares.

Mando caja Tiptronic Volkswagen Amarok Highline

3. Electrónica

El estar hablando de la versión Highline automática significa en la Amarok que se prescinde de algunos atributos de aquellas con caja manual. La tracción integral (4Motion) deja de ser conectable y pasa a ser permanente por medio de un diferencial Torsen. De paso, el diferencial central no se puede bloquear a voluntad y ya no hay reductora. Volkswagen contrarresta esto al acortar la primera de las ocho marchas y, de quedar una llanta en el aire o sin tracción, son los frenos los que la detienen para que así se transmita la fuerza hacia otras que tengan mejor apoyo. Por experiencia sabemos que aun cuando esta pick-up es capaz de sortear desafíos muy complejos fuera de asfalto, al final del día muchos preferirán saber que se tiene el control al mover una palanca, no un dispositivo electrónico. Un extra interesante, junto al control de descenso que regula la velocidad al bajar pendientes muy inclinadas, es el ABS con función Off-Road, que espacia las pulsaciones del antibloqueo al parar en terrenos más sueltos con el fin de reducir las distancias de frenado.

Interior Volkswagen Amarok

4. Apenas en seguridad

Aunque el ABS, el control de estabilidad o las luces de xenón son de fábrica, se queda extrañando una dotación por encima de las dos bolsas de aire, falencia en seguridad pasiva que, tristemente, también ocurre en otras pick-ups medianas que compiten con la Amarok. Parece que todos se hubieran mirado por encima del hombro al momento de configurar el equipamiento, como si se diera por bueno que los clientes no pedirán más sistemas de protección ante impactos, aunque hay un objetivo para mantener los precios en cierto rango y, en países como México, lo primero que se sacrifica suele ser la seguridad desafortunadamente.

5. Costo arriba del promedio

Por 650,000 pesos, la Amarok Highline 2.0 TDI implica un desembolso que ya se acerca peligrosamente a una pick-up Full Size que sí, cumple otras funciones y apunta a otro perfil de comprador, pero viene más completa en todo sentido, incluyendo un V8 que será más costoso de mantener a cambio de remolcar tonelada y media más (4.5 contra 3) y un tamaño no tan maniobrable. Hablamos de las Ram 1500 HEMI Sport que con cabina doble cuestan 670,900 pesos. Las opciones más cercanas a la Amarok por dimensiones, capacidades, accesorios y mecánica a duras penas pasan de 600,000, ya sea una una Nissan NP300 Frontier LE en 598,600, una Toyota Hilux Doble cabina Diesel AT en 601,000 o una Ranger XLT Diesel en 601,300.

Caja Volkswagen Amarok

6. Lo que carga

Con una capacidad de carga de 859 kilogramos, la Amarok queda entre la comentada Hilux 2.8 Diesel doble cabina automática (805 kg) y las NP300 Frontier y Ranger, con 876 y 1,095 kilos, respectivamente. Para que la Amarok cargue eso se requirió traerla con los muelles especificación Heavy Duty, pues en otros mercados hay otros que priorizan la comodidad de marcha pero limitan la carga útil y, según se puede ver, no la dejarían en un nivel competitivo.

Volkswagen Amarok V6 TDI

7. Hermana poderosa

Por 799,000 pesos, hay una Amarok Highline que reemplaza el 2.0 TDI de 180 hp y 295 lb-pie por un V6 de tres litros, también Diesel, con 240 caballos y 369 lb-pie, si bien mantiene el nivel de equipamiento y la buena transmisión de ocho velocidades. En contra: aún hay dos airbags y eso pesa mucho por ese precio. Además de un desempeño evidentemente superior, la Highline V6 ya carga más de una tonelada (1,042 kg), aunque remolca los mismos 3,000 kilogramos de la 2.0 TDI.

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