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Infiniti Q50 Hybrid 2019: 7 apuntes

Una gran idea que pudo salir mejor ejecutada. El sedán mediano de Infiniti en su versión híbrida es un auto muy especial en el mercado.

1. Compañero de ciudad

Por su condición de híbrido, así no sea enchufable, una de las principales ventajas de esta versión del Q50 está en ciudad, entorno en el que se vuelve más eficiente pues el motor eléctrico justo entra en acción durante las fases de mayor consumo del propulsor a gasolina, es decir en parado y al arrancar. En ese sentido, el Q50 funciona mucho mejor que el SUV QX60 al apagar más seguido su V6 y, al final, a la hora de cumplir su propósito de reducir las emisiones directas y merecer la matrícula verde que lo hace exento de tenencia y verificación.

Interior Infiniti Q50

2. Contrastes

El interior del Q50 parece haber sido diseñado por más de un equipo, porque así como hay aspectos excelentes, hay otros mejorables. Primero lo bueno, que parte de unos acabados agradables por texturas y ajustes, siempre con materiales suaves y de gran aspecto, piel de buena calidad y un entorno acorde a lo que se espera de un sedán premium. La posición de manejo también resalta por su impecable relación entre el ajuste del volante, asientos y ubicación de pedales. ¿Entonces que desmerece? Lo mismo que en su día dijimos del Q60, o sea su disposición de doble pantalla táctil que además de lucir extrañas por no estar enrasadas y tener una superficie de diferente brillo, tampoco es la interfaz más intuitiva de usar.

Infiniti Q50

3. Equipadísimo

Un argumento histórico de Infiniti en relación a su teórica competencia alemana es una dotación de elementos de comodidad y seguridad mucho más completa de serie, pues pagando lo mismo o menos se obtienen beneficios que en marcas europeas habría que pagar extra en forma de paquetes que elevan mucho más el precio final. Por los 892,900 que cuesta el Q50 Hybrid, ya se incluyen asientos y volante de ajuste eléctrico, faros LED, un sistema de sonido con 16 altavoces, control de crucero activo, alerta de colisión frontal o por cambio involuntario de carril con corrección automática de trayectoria, visión de 360 grados al estacionar o un climatizador doble con purificador, entre otros.

4. Espacio y segmento

Siendo un desarrollo japonés con el mercado estadounidense en mente, el Q50 es algo más grande que el promedio de coches como un Mercedes-Benz Clase C, un BMW Serie 3 o un Audi A4. Una clara ventaja está en un espacio más holgado en el asiento trasero, más propio del nicho de sedanes grandes germanos, como un Clase E o un Serie 5. Al final, más habitabilidad pagando menos y eso es algo que más de un cliente valorará.

Infiniti Q50

5. Contradicción dinámica

Es en su manejo donde más se nota por qué un Q50 no es costoso para lo que ofrece. Su refinado funcionamiento entre la silenciosa cabina y una marcha suave dan gusto en un uso citadino, pero al salir a carretera la exigencia de las autopistas y vías de montaña en México empiezan a delatar las falencias del conjunto que empiezan con una dirección electrónica de nula retroalimentación en la que toca adivinar qué tanto aguantarán las llantas antes de ceder en una conducción rápida o una maniobra de emergencia, pues no hay cambios de dureza al ser este sistema una simulación y no tener una conexión física entre volante y ruedas durante uso normal. 

Eso lo agrava una suspensión que no controla bien el peso, balancea demasiado y no administra bien cambios repentinos de trayectoria. Al límite el Q50 es torpe y eso se agrava por el peso extra de la batería en el híbrido. Como si fuera poco, la caja no es la más obediente y el control de estabilidad a ratos es muy paranoico y anula del todo el control sobre el acelerador, pero en otras ocasiones puede permitir deslizamientos que con un chasis no tan pulido son abruptos y no muy divertidos de controlar, entonces no se sabe qué esperar de este coche durante un manejo que un sedán de propulsión trasera debería tener previsto. 

Otro asunto es que en esta variante híbrida el tacto del pedal delata mucho la acción de la regeneración de energía y se percibe artificial en su modulación. ¿Conclusión? Mejor usarlo en ciudad y, de salir a carretera, a velocidades moderadas.

Esquema mecánico Infiniti Q50 Hybrid

6. Pendientes del reemplazo

Infiniti tiene experiencia haciendo autos competitivos, si bien sus ganas de reinventarse terminaron en productos extraños y lejos de lo que solían ser a comienzos de siglo con coches tan llamativos e interesantes como el G35, uno de los predecesores de este Q50. Si van a seguir con este enfoque hacia el confort, casi que no tiene sentido que sigan usando una arquitectura de propulsión trasera y se pasen a un motor transversal con tracción delantera al estilo de Lincoln. Si pretenden rivalizar con un Serie 3, tendrán que mirar hacia lo bueno que hicieron en el pasado y mezclarlo con los avances tecnológicos que han conseguido en años recientes, como su interesantísimo motor de compresión variable. ¿Qué le esperará al Q50?

Lincoln MKZ Hybrid

7. Su poca competencia

Habiendo desaparecido temporalmente el Serie 3 híbrido enchufable, referente de este pequeño nicho, al Q50 Hybrid solo le queda un rival, que es el Lincoln MKZ Hybrid. Y siendo también un sedán mediano, no es un contrincante directo por su configuración mecánica, aunque sí por espacio y equipamiento. El MKZ recurre a un motor aspirado y a una caja de engranajes planetarios así que se limita mucho más en cuanto a desempeño… pero claro, es por eso que cuesta 767,000 pesos, más de 120,000 abajo del Infiniti.

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