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¿Cómo funciona un turbocargador? – Autología explica

El turbocargador ha evolucionado de una manera interesante en los últimos años, ¿cómo funciona en la actualidad?

El turbocargador ha sido una parte importante en el despertar de muchas pasiones en los automovilistas, que además de todo reduce el consumo de combustible y mejora la potencia.

Esta tecnología permite a las armadoras reducir el desplazamiento de sus motores para hacerlos más eficientes y menos pesados sin sacrificar potencia y torque.

Incluso, un turbocargador es parte importante en los motores diésel para proporcionar la cantidad de aire necesaria en la camara de combustion para una compresión adecuada.

En un principio, los motores eran de aspiración natural, dependiendo de la presión atmosférica para suministrar el aire necesario para la combustión. Al ser así, para aumentar la potencia se tenía que tambien crecer en el desplazamiento, así que se consumía una mayor cantidad de combustible.

Al forzar la inducción del aire en el motor, como lo hace un turbocargador, logramos que se libere una mayor cantidad de energía que se transforma en potencia.

Cuando el conductor presiona el acelerador, los gases del escape pasan por el lado “caliente” del turbocargador, haciendo girar una propela del lado “frío” para introducir aire fresco en la cámara de combustión.

Pero no es tan sencillo como parece, pues el famoso “lag” se da gracias al tiempo que tarda en pasar los gases del escape al turbocargador y hacer girar la propela de aire frío, así que varias marcas han optado por algunos sistemas para tratar de mitigar este hecho.

El lag se ha disminuido en gran parte gracias a que hoy en día las partes rotatorias son más pequeñas, reduciendo la inercia inicial para mover el objeto. También existen los famosos “twin-scroll”, usados por BMW, que son aquellos turbocargadores que dividen los gases del motor en dos partes para girar dos pequeñas turbinas y no dejar de dotar movimiento al lado frío del turbocargador.

Otra tecnología interesante son los turbocargadores de geometría variable, que son aquellos más efectivos eliminando el lag a bajas revoluciones. Pero claro, este tipo de tecnología es aún cara y en su mayoría se encuentran en propulsores diésel por el sistema de ventilación que se necesita.

Otras marcas han optado por asistencias eléctricas de 48 volts para motivar el lado frío del turbocargador en lo que los gases hacen su paso por el sistema.

Estas tecnologías las encontramos en vehículos disponibles en la oferta para la compra de autos en México, pero recordemos que se requieren de cuidados especiales para este tipo de elementos que, de lastimarse, podrían ser caros de reparar.

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