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BMW M8 2020: la reencarnación del 850CSi… o el reemplazo del M6

Que BMW haya revivido la Serie 8 para que tomara el lugar del Serie 6 es un interesante guiño a su historia, a uno de sus autos más icónicos de los últimos 30 años y un camino lógico a seguir en su estrategia de más lujo y complejidad técnica en la zona alta de su portafolio.

En esencia, el M8 ocupa el sitio que solía ser del M6 y entierra del todo al Serie 6 original que a comienzos de siglo resucitara cortesía de lo trazos de Chris Bangle, para luego ser sustituido en 2011 por un coche que tenía todo lo bueno de los Serie 5 F10 y Serie 7 F01.

BMW M8 Coupé y Convertible

Sí, claro, sobrevive el Serie 6 GT que sustituyó al Serie 5 GT, pero ese notchback de techo alto no cuenta en el legado de tan soberbio coupé, que también ha derivado en un convertible y en el Gran Coupé, un sedán de techo bajo que sigue una ya establecida moda de berlinas más estilizadas.

Regresando al M8, se trata de un nombre que con el Serie 8 E31 se esperó durante mucho pero no pasó de concepto, aunque se materializó en forma del 850CSi, que llevaba más allá la propuesta del 850i de doce cilindros a través de un mayor desplazamiento (hasta 5.6 litros) con casi 400 caballos, una suspensión más rígida, dirección más rápida, aerodinámica optimizada… ¿Eso suena conocido? Es lo que representa un M sobre su ya de por sí buena base. Y el M8 es una evolución palpable sobre el muy rápido M850i.

BMW 850CSi E31 producido hasta 1996, manual y V12

De acuerdo a la versión, es decir si es un M8 Competition o no, el V8 4.4 de doble turbo entrega 600 ó 620 caballos, si bien el torque de 750 Nm (553 lb-pie) no cambia con respecto al M850i y eso sugiere que la transmisión automática de ocho velocidades ya está llegando a su límite. Siendo la base mecánica que ya conocemos en el M5, también hay que darle la bienvenida a un sistema de tracción integral que le hace ganar mucho en seguridad activa y en aceleración, pues en el mejor de los casos los 100 km/h desde parado llegan en 3.2 segundos y los 200 km/h en 10.6. La máxima está limitada a 250 km/h salvo que, por opción, se ordene subirla a 305.

Interior BMW M8

De acuerdo a cómo se quiera elegir entre los modos de manejo, el M8 puede priorizar el eje trasero al repartir la fuerza o, si así se desea, anular del todo el delantero para convertirse, gracias a la electrónica, en un propulsión trasera como los de toda la vida en BMW; eso por cuenta y riesgo del propietario y a costa de sacrificar la mayor efectividad dinámica que se propone con el AWD.

La suspensión del nuevo BMW M8 fue objeto de mucho trabajo, que va desde el reemplazo de bujes por acoples directos al chasis, cambios en el cámber negativo del eje delantero, unos amortiguadores de dureza variable distintos y, de paso, otros soportes de motor más rígidos. También son inéditos los brazos de control, las barras estabilizadoras más gruesas y todo eso contribuyó a que se reduzca la altura total. Como medida adicional, se instaló un refuerzo de acero entre el subarmazón trasero y el chasís.

BMW M8

Para detener a esta mole que sigue en la barrera de las dos toneladas y roza los 4.9 metros de largo, hay frenos de 395 milímetros de diámetro al frente y 380 atrás. Los primeros, de encargarse material carbono-cerámico para los discos, crecen hasta los 400 mm.

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