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Mercedes-Benz Clase G 2019: primer contacto

Manejamos la reinvención de un ícono. Así es la Clase G 2019, que ya está en México y de la que hemos conocido una de las dos versiones que se lanzaron.

Con la Clase G pasa algo similar al Porsche 911: su aferrada identidad hace que sea muy complicado que cambie visualmente con el paso de los años, pero contrario al 911, la Mercedes va en su segunda generación, si bien la primera, aparecida en 1979 como un vehículo militar y convertida en algún momento de comienzos de siglo en una suerte de símbolo de estatus, sufrió numerosas actualizaciones interiores y mecánicas que incluso trascienden a esta nueva de la que hablamos en estos renglones.

Mercedes-Benz Clase G 2019

Lo que se conserva es el V8 de cuatro litros con doble turbo que tantas aplicaciones tiene en la línea Mercedes-Benz, lo que se cambia es la plataforma pues así la carrocería indique lo contrario, en realidad solo mantiene componentes como las tradicionales manijas con bisagras expuestas de apertura con botón y de tan particular sonido al cerrarlas, como de un viejo campero y no de un vehículo moderno.

Son seis centímetros que se ganan a lo ancho y eso la deja pisar con mucha más seguridad en relación a su predecesora, si bien influye el hecho de que ya no hay un doble eje rígido adelante y atrás, sino que al frente ahora se emplea un esquema de doble triángulo que asegura el necesario recorrido de las ruedas en situaciones complejas pero provee un mejor apoyo y estabilidad dentro de la carretera. Tradicionalismos de un todoterreno auténtico como el chasis de largueros o los tres bloqueos de diferencial tan típicos de la Clase G sobreviven.

Interior Mercedes-Benz Clase G 2019

Y antes de manejarla, también sobresale una cabina a la que se le adaptó la interfaz y la propuesta de diseño ya vista en modelos como el Clase S o el Clase E, con su doble pantalla dominante operable desde una perilla o desde unos mandos táctiles del volante. Sin tener las actualizaciones de un Clase A o una GLE, en las que ya se involucran algunos comandos de voz más intuitivos, es un sistema que le da mucha vigencia a un producto que al final no puede negar su propósito como un vehículo de lujo, enfoque que ya es primordial sobre sus capacidades técnicas.

Y justo son sus capacidades lo que más expectativas generan y en lo que no decepciona. El amplio recorrido vertical de las llantas hace que sea complicado que éstas dejen el suelo de meterse a una zanja o quedar en un cruce de ejes, los bloqueos mecánicos tradicionales siempre serán un apoyo valioso para avanzar por más que la electrónica pueda resolver la gran mayoría de las situaciones que un potencial dueño enfrentará y la reductora nunca está de más para multiplicar el abundante par que ya de por sí entrega cualquiera de las dos versiones disponibles. En el mundo real será raro usar todas estas soluciones, pero el punto de la Clase G es estar lista para ello.

Se pueden vadear hasta 70 centímetros, la inclinación máxima es de 35 grados y puede subir pendientes de hasta 45 grados. La altura mínima al suelo es de 24.1 cm.

Mercedes-Benz Clase G 2019

Uno de los apartados que más nos sorprendió es el aislamiento de la suspensión por cómo evita sacudir con brusquedad la carrocería así se esté pasando por un terreno muy irregular a una velocidad más elevada de lo que dictaría el sentido común. La solidez de la estructura ayuda mucho y el elevado refinamiento nos hace creer que no se lleva un eje rígido atrás.

Sin embargo, el mayor avance paradójicamente está dentro de la carretera y no fuera de ella. La dirección, que ahora es eléctrica y ya usa un más normal esquema de piñón y cremallera, gana enteros en precisión, pero son las vías más anchas y la nueva suspensión lo que hace que en curvas medias de gran velocidad la trompa entre con más facilidad y ya se pueda trazar de un solo movimiento y no haciendo correcciones a medio camino. También es menos delicada a los cambios súbitos de trayectoria y al final se puede acelerar con más tranquilidad, pues en la modalidad “Sport”, que hace que el volante se endurezca más al girarlo, le da mayor inmediatez a la transmisión automática (ahora de nueve cambios, no de siete) y endurece los amortiguadores, la Clase G consigue moverse con una soltura impensable antes, una agilidad extra que urgía si pensamos en que ya con el V8 de 422 hp y 449 lb-pie en la G500 conducida, la aceleración se muestra contundente para un aparato de esta masa porque sí, sigue pesando bastante pese a que en báscula marca más de 160 kilos menos.

Mercedes-Benz Clase G 2019

El buen desempeño de la G500 nos hace concluir que optar por la AMG G63 es más un asunto de gusto, exclusividad o hasta de vanidad, si bien no se puede negar que 585 hp y 626 lb-pie de la variante optimizada del comentado V8 4.0 no deja de ser una tentación para aquel que pueda permitirse un dilema de ese calibre.

Son 2 millones 999 mil pesos los que hay que pagar por una Mercedes-Benz G500 2019 sin opciones. La Mercedes-AMG G63 2019 parte desde los 3.6 millones de pesos.

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