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Renault Captur 2019: 7 apuntes

Análisis con uno de los SUVs de entrada que, para muchos, es de los más bonitos del mercado, pero bien se sabe que una buena compra trasciende más allá de su apariencia. ¿Qué esconde el Captur en su versión para Latinoamérica?

Renault Duster

1. Lo que ya conocemos

No es ningún misterio que para adaptarse al mercado continental, Renault conservó del Captur europeo su agraciada carrocería y ciertos rasgos interiores, pero por debajo optó por la arquitectura que desde comienzos de década nos ha acompañado con su Duster, uno de sus mayores éxitos tanto en México como en otros países de la región. Las virtudes son una suspensión muy robusta para las numerosas vías en mal estado que podremos encontrarnos con regularidad, todo a cambio de una estabilidad y agilidad menor a la de crossovers sobre bases más modernas o más enfocadas hacia la utilización en asfalto.

2. Y casi en 2020…

Aunque fue una medida práctica y eficiente el hecho de aprovechar la mecánica existente de la Duster, una actualización era algo sensato teniendo en cuenta que la caja automática es una unidad de cuatro cambios digna de 1999, de las épocas del Clio II y del Mégane I, de cuando un cambiador de discos compactos era algo para presumir. Cuatro velocidades aseguran una aceleración mermada en un dos litros que de por sí no es el más contemporáneo (133 hp, 142 lb-pie), un consumo de combustible mayor y, para colmo, en este caso tampoco se trata de una transmisión tan refinada. Cambio urgente pues son las versiones automáticas las que más se buscan.

Interior Renault Captur

3. Demasiados ahorros

Es innegable que el tablero de formas fluidas o la disposición mixta de los instrumentos brinda un toque mucho más vigente en el interior del Captur con respecto a la Duster, pero los acabados rozan lo espartano y lo simplón con texturas poco trabajadas y un aspecto en general económico gracias al ajuste de piezas como la gaveta superior o los bordes de las contrapuertas (entre otros ejemplos), pues así sea válido que no se pueda aspirar a materiales de gran nivel en un vehículo de este tipo y precio, queda a deber aún contra los exponentes más sencillos de la gama. No es ningún descubrimiento que a todo lo que se ensamble en Brasil rara vez se le ha dado la calidad en ese sentido.

4. No tan elaborado

La simpleza general del Renault Captur continúa en detalles que parecen menores pero afectan la calidad vida a bordo. ¿Un volante que no se ajusta en profundidad? Eso afecta la postura de manejo, obliga a que las piernas vayan más rectas y a la larga la fatiga aparezca más rápido si se hacen varios kilómetros en un desplazamiento. ¿Y qué lógica sigue poner el botón del control crucero abajo del freno de mano? Lo otro es que ya es hora de que la que en su momento propositiva tarjeta de presencia que reemplaza la llave ya sea de un tamaño más portable, porque la actual es francamente enorme. Al menos hay un gráfico para evaluar la eficiencia de nuestros hábitos de conducción desde el punto de vista del consumo.

Motor Renault Captur

5. Correcto, pero…

La seguridad es el primer criterio a tener en cuenta en cualquier vehículo y un SUV que con casi toda certeza va a tener un uso familiar tiene que cumplir en ese apartado. En el Captur hay cuatro bolsas de aire y control de estabilidad además de la ya obvia dotación de los frenos con ABS, aunque atrás se llevan campanas, algo que también ocurre en rivales como el Hyundai Creta y así no implique un riesgo a la seguridad en sí, no deja de ser extraño para el peso (1.3 toneladas) y para cuando la tendencia es a migrar a unos más efectivos discos. De acuerdo a las pruebas del LatinNCAP, hay cuatro estrellas de cinco en protección para adultos y tres de cinco para infantes.

Renault Captur 2019

6. Mucho mejor

Una de las formas más fáciles de resolver uno de los grandes defectos del Captur (la caja) es eligiendo la opción manual, con seis velocidades que sí aprovechan bastante lo que tiene para dar el dos litros aspirado, pues si algo ha ocurrido en los Renault masivos a la venta en Latinoamérica desde hace muchos años, es su brutal contraste entre una caja manual bien calculada y una automática que roza en lo deficiente. No se sacrifica equipamiento de seguridad y se pagarán algunos pesos menos, pues un Captur Intens T/M cuesta a la fecha 307,300 pesos, mientras la misma automática se sube a 333,500 y una Iconic a $361,600, refiriéndonos siempre a las que ya integran dirección electro-hidráulica y no solamente hidráulica.

7. Duros rivales

Corea es uno de los países que representa un mayor dolor de cabeza para Renault, pues productos como un Hyundai Creta o un Kia Soul lucen más equilibrados en temas de calidad, equipamiento, espacio o precio, más el Soul con la posibilidad de un impulsor de dos litros. También está el Honda HR-V ensamblado en México como referente, aunque los precios empiezan desde más arriba (desde $331,900). Un Ford EcoSport, desde que se puso al día en su interior y reemplazó la delicada caja Powershift por una convencional, también es un contrincante fuerte ya sea con el 1.5 de tres cilindros o el mucho más holgado 2.0. Renault no la tiene fácil pero con solamente reemplazar la transmisión automática ya avanzaría enteros.

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