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Porsche Cayenne E-Hybrid 2019: 7 apuntes

Análisis a uno de los SUVs más completos del mercado, que en su versión híbrida goza de ventajas impositivas y, además, una propuesta dinámica en la que no hay ningún sacrificio en su desempeño a pesar de su objetivo de consumir menos combustible.

1. Con las mismas posibilidades

La integración de todo el esquema híbrido hace que se sumen casi 300 kilogramos en relación a un Cayenne S convencional. Gran parte son de la batería de 14.1 kWh y lo demás se va en el motor eléctrico de 136 caballos que se pone entre el motor y la caja. Pese a la masa adicional, la aceleración declarada de 0 a 100 km/h es superior a la del comentado Cayenne S, con un 0 a 100 km/h en cinco segundos cerrados (5.2 en el Cayenne S), lo que se da porque la potencia y torque conjuntos entre ambas plantas motrices son mayores, con 462 caballos y 516 lb-pie, respectivamente, no tanta variación en potencia pero sí en torque, pues un S da 440 caballos y 405 lb-pie. En cuanto a sus modales en carretera, evidentemente no será tan ágil en curvas lentas, pero tratándose de un vehículo más viajero, sus capacidades en autopista lucen inalteradas, si acaso con alguna leve sensibilidad a vientos laterales propias de la mayor altura de un SUV. En una carretera fuera de México, pudimos comprobar una estabilidad casi imperturbable a su velocidad máxima de 253 km/h, que se anuncia de manera oficial y pudimos corroborar de primera mano.

Porsche Cayenne E-Hybrid

2. Utilización eléctrica real

En condiciones de homologación, la autonomía eléctrica es de 44 kilómetros. Eso quiere decir que en una rutina de manejo dentro de la ciudad, siempre y cuando se cuente con un cargador en casa (hablamos de un híbrido plug-in o PHEV), rara vez habrá que recurrir a los 75 litros de gasolina premium en el tanque. El impulsor auxiliar en sí mismo produce 136 caballos suficientes para que el Cayenne E-Hybrid pueda alcanzar una velocidad de 135 km/h sin quemar combustible, así que siempre y cuando se cuide el acelerador y no se someta la mecánica a un esfuerzo que haga que el sistema encienda el V6 turbo de tres litros (eso en modo automático, hay otra opción del todo eléctrica), el beneficio será real y las emisiones directas muy bajas.

Porsche Cayenne E-Hybrid

3. Casi ningún sacrificio práctico

Si bien la arquitectura del Cayenne se pensó de ceros para que se abarcara una variante híbrida, en algún lugar hay que poner una pila suficiente para un uso en modo eléctrico útil. El resultado es que la cajuela pierde 125 litros de capacidad, para quedar casi al nivel de la pasada generación de este SUV, pues son 645 litros contra 670. Y 770 en un vigente Cayenne que no sea híbrido. Las posibilidades mecánicas tampoco se limitan, con un sistema de tracción integral permanente bastante avanzado, una suspensión neumática bien equilibrada y hasta la opción de encargar una dirección a las cuatro ruedas.

4. Precisión poco alterada

Un Cayenne debe ofrecer un manejo a la altura de un Porsche y aunque mentiríamos si dijéramos que tiene el tacto de un 718 o un 911 (lo que no es físicamente posible por más que estos alemanes a veces parece que hicieran magia), es innegable que la estabilidad, el aplomo y la seguridad activa es todo lo que podría esperarse de una pieza técnica tan compleja. ¿Cuál es la diferencia con respecto a un Cayenne normal? Tal vez una dirección menos firme y, eso sí, un pedal de freno que pierde ese tacto gradual de las versiones convencionales, pues entre la regeneración de energía y el inversor que ayuda a la detención en modo eléctrico es muy complicado ajustar la sensibilidad y la retroalimentación a nuestro pie. El manejo es un poco más artificial, pero nada que ensombrezca las numerosas ventajas del E-Hybrid.

BMW X5 xDrive45e

5. La competencia también se pone las pilas

Rivales como Mercedes-Benz o BMW no se van a quedar de brazos cruzados y de los reinventados GLE y X5 ya hay contempladas versiones híbridas enchufables. De un nuevo GLE híbrido aún no se confirman especificaciones a la fecha de escritura de este texto (mayo de 2019), pero del X5 (xDrive45e) sí que hay diversos detalles, como el hecho de que ahora utiliza un motor de seis cilindros en línea, aunque su potencia conjunta es inferior al del Cayenne, con 394 caballos. Eso sí, su autonomía eléctrica, a cambio, es mayor, con 80 kilómetros, es decir casi el doble al Porsche a costa de un desempeño más comedido.

Porsche Panamera Turbo S E-Hybrid

6. Una pendiente

Los más conocedores seguro ya notaron que todavía no hay un Cayenne Turbo S, que en la pasada generación era uno de los SUVs más rápidos del mundo gracias a los 570 caballos de su 4.8 de doble turbo. Para el Cayenne E3, es decir el actual, se está preparando el mismo sistema híbrido del Panamera Turbo S E-Hybrid, lo que quiere decir que la batería de este E-Hybrid y su motor eléctrico apoyarán no a un V6 sino al monstruoso V8 bi-turbo de cuatro litros del Cayenne Turbo, para un total de 680 caballos y un desempeño que será asombroso, pues el Panamera con dicho esquema es un auto capaz de acelerar a 100 km/h en 3.3 segundos REALES y tocar los 300 km/h en menos de 30 segundos yendo a fondo. ¿Cómo se verá todo eso aplicado a un Cayenne? No falta mucho para saberlo.

Porsche Cayenne E-Hybrid

7. Personalización Porsche

El Cayenne E-Hybrid no es ajeno al vasto catálogo de opciones con el que se puede pedir un Porsche, desde todo tipo de pinturas para la carrocería, colores a muestra, vestiduras, molduras y decoraciones internas hasta tipos de asientos y hasta dos tipos de frenos adicionales. Con Porsche es fácil gastarse otro millón de pesos adicionales solo en su personalización.

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