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Mazda MX-5 i Sport 2019 vs BMW Z4 sDrive18i 2014, ¿Nuevo o usado?

Para nuestro dilema de nuevo contra usado, esta vez nos vamos con un par de roadsters que por más o menos 400,000 pesos ofrecen la experiencia sin techo desde dos ópticas en teoría similares, pero que en la práctica en poco se asemejan. Además, pesa la pregunta de si irse con una marca “convencional” o por un más “aspiracional” premium, pero ya de segunda mano.

Mazda MX-5 2019

NUEVO – Mazda MX-5 i Sport – $388,900

El MX-5 es un coche muy importante para toda la comunidad amante de los automóviles porque, hace 30 años, supo combinar la confiabilidad por la que ya estaban siendo reconocidos los vehículos japoneses con la diversión a la que siempre se asociaron los pequeños roadsters ingleses de motor longitudinal, bajo peso y propulsión trasera, éstos últimos responsables de no pocos estereotipos y decepciones en las que se la pasaban más tiempo en el taller que en la carretera.

Es el bajo peso lo que sigue caracterizando al MX-5, pero también un chasís planteado con cuidado para un excelente balance, unas sensaciones difíciles de encontrar en un auto moderno y una simpleza cada vez más inusual, una gran culpable de que este convertible en miniatura apenas supere la tonelada en vacío en un mundo en el que el gigantismo es casi una plaga y todo tiende a estar más sobredimensionado.

Mazda MX-5 2019

Por menos de 400,000 pesos tenemos acceso a un deportivo auténtico en un sentido más amplio del término, que involucra en conjunto la precisión, la efectividad y la disposición mecánica adecuada. Si se busca solo una aceleración contundente, más de un hatchback compacto es una mejor opción.

Siendo una compra de capricho, hay grandes sacrificios en espacio y capacidad para llevar objetos o equipaje, pero a partir de esos 388,900 pesos, hay tres años o 60,000 kilómetros de garantía y servicios que, hasta los 40,000 km, no superarán los 3,000 pesos.

BMW Z4 2014

USADO – BMW Z4 sDrive18i 2014 – Aprox. $400,000

Poco hay más aspiracional por esta cantidad de dinero que un roadster de BMW y el Z4 en su especificación de acceso es el escalón de entrada a lo que parece una fórmula muy similar al Mazda: biplaza, motor en posición longitudinal, propulsión trasera… pero hasta ahí llegan las similitudes.

Pese a la denominación “18i”, que hace unos años era una condena directa a la lentitud, esta variante equipa un dos litros turbo rebajado a 156 caballos, pero con un saludable torque de 199 lb-pie. Su desempeño oficial es más bien modesto pero buenos lugares sobran para que con una reprogramación quede dando los 184 caballos de un sDrive20i, una buena idea para compensar (en parte) un coche media tonelada más pesado que el MX-5, pues no hablamos de un deportivo buscando volver a lo básico sino de algo más viajero y refinado.

El punto es que con un motor turbocargado hay que estar más atentos de los mantenimientos, no espaciar de más un cambio de aceite ni ponerle uno más económico o de una especificación distinta. Contrario al Mazda, la caja es una automática de ocho velocidades que, en autos que ya deben pasar los 50,000 km y hasta podrían rozar o superar los 100,000 kilómetros, podría requerir de un cambio de fluido inminente así en manuales se especifique que vienen selladas “de por vida”. No sobran los dilemas de si hacerlo o no entre distintos especialistas, pero no está de más considerarlo y asesorarse.

BMW Z4 2014

Teniendo en cuenta el estado de nuestras calles y de que al final del día hay un uso de cinco años a cuestas, además de la latente posibilidad de que la garantía ya venció y no se adquirió la cobertura extendida, hay que verificar el complejo sistema de plegado del techo duro entre empaques, lubricación y que no tienda a trabarse. Eso se suma al mantenimiento normal de componentes de desgaste críticos, ya sean bujes y, de paso, llantas, que además son runflat y, según hemos visto, cuestan desde unos 3,000 pesos la unidad si se opta por unas de buena calidad y de marcas equivalentes a las de origen.

Nuestra elección:

Sí, los dos son convertibles, pero apuntan a prioridades tan distintas que no es fácil dar un veredicto hacia uno u otro. La alternativa racional, sensata y que no sacrifica en goce es el MX-5. Es un vehículo divertido que no va a exigir la cartera en delicadezas o servicios mayores. El Z4 no niega en comodidades extra entre accesorios, una mejor insonorización, más espacio y un conjunto listo para viajes de más distancia, a costa de un consumo más elevado de combustible y de que quien se anime por uno no debe ignorar el tener un fondo extra para refacciones y visitas al taller que inevitablemente requerirá en su condición de usado. Puede que el BMW cueste 400,000 al adquirirlo, pero mantenerlo es una historia muy distinta a un Mazda nuevo que poco pedirá.

Si nos ponen a nosotros a responsabilizarnos de su gasto y de su bolsa, nos vamos con el Mazda.

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