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Test técnico: Kia Stinger GT, cambiando las reglas

Si hace 10 años te hubieran dicho uno de los deportivos más emocionantes que puedes comprar con tu dinero ha sido fabricado por una marca coreana, probablemente no me lo creerías.

Pero con el Kia Stinger, se ha puesto a cambiar las reglas de lo que pueden ofrecer para compra de auto y de lo que un deportivo puede ser hoy en día.

Entendamos por deportivo aquellos autos que conquistan el corazón por lo que ofrecen, primero en los números y después en el manejo y, ojo, hoy en día también por cómo lucen. Los mejores, los que hacen historia, regularmente son de alta gama, pero la historia nos ha dejado grandes iconos deportivos a lo largo de los años gracias a que dictan época para una marca o un segmento.

El Stinger hace eso para Kia. Es un GT en toda la extensión de la palabra que marca nuevas reglas dentro de la firma coreana. En este se aplica toda la experiencia de Kia para hacer autos con buen valor/precio, pero ahora dirigirlo hacia el costo/diversión, por así decirlo.

Y es que, la realidad es que Kia ha tenido un avance espectacular en la industria automotriz en las últimas décadas, hasta convertirse en una de las firmas con mejor percepción de calidad del mercado a nivel mundial.

Así es que no nos suena descabellado que la marca mire hacia otros terrenos y haya querido entrar al mundo de los deportivos de élite con un auto tan pasional y efectivo que le permita cambiar las reglas del juego.

Stinger GT

Y lo han hecho a su estilo: tomando lo mejor que existe en el mundo automotor, imitando y mejorando aquello que ya se ha hecho, pero con su sello particular.

Para ello ha tomado como base la línea deportiva M de BMW que, si bien lo reconocen abiertamente, trajeron a las filas a tres de las personalidades más importantes de la división deportiva del fabricante de Munich: Albert Biermann, ex vicepresidente de ingeniería de la división M de la misma armadora, apoyado por los majestuosos trazos de Peter Schreyer y Gregory Guillaume, anteriores diseñadores de Grupo Volkswagen y BMW, quienes le han dado el nuevo carácter de diseño a la marca coreana.

Con estas mentes brillantes detrás, es que Kia ha conseguido algo que parecía imposible hace algunos años: ofrecer un deportivo de casi 5 metros de longitud que hace palidecer a los grandes turismos alemanes (léase BMW o Audi).

Stinger GT

La promesa de dinamismo

¿Que es de verdad muy divertido de manejar? Sí y mucho. Pero debemos ser muy honestos. Aunque me encanta se queda un escaloncito abajo en desempeño y calidad de materiales para cerrar con el broche de oro Premium pero, ¿saben qué? Lo que ofrece para ser la primera generación de un segmento en el que debutan y al precio que lo hace, está magistralmente ejecutado.

No dudo ni tantito que la marca tenga entre sus planes una variante aún más radical porque el bastidor se percibe preparado para recibir más potencia. Recordemos lo que BMW suele hacer con sus modelos deportivos empezando de a poquito y como estoy seguro que el Stinger será un exitazo, habrá mucho más por delante.

Si bien los números son un buen respaldo, lo que de verdad importa es que Kia logró aprenderle lo más valioso al ex equipo de BMW: la esencia que marca la diferencia entre un auto rápido (del que hay por montones) y un deportivo de cepa.

Y con esta premisa, los coreanos todavía le dieron un giro de tuerca: buscaron crear un deportivo pero que no sacrificara el confort, con cinco puertas y una enorme cajuela: un verdadero Gran Turismo que tenía el reto de ser bueno en todos los terrenos. ¿Y saben qué? Lo consiguieron

Ahora bien, hay que sumarle que el diseño es uno de sus valores más sólidos. Si bien sabemos que éste es subjetivo, Schreyer consigue ofrecer las dimensiones típicas de un Gran Turimo europeo con fuerte reminiscencias italianas. Es cierto que muchos de los detalles son solo visuales (las tomas de aire del cofre son simuladas), pero le aportan un carácter inconfundible

También me parece soberbia la idea de ofrecer medidas de neumáticos diferentes: 225/40 R19 adelante por 255/35 R19 atrás, como dictan los cánones de los más dinámicos del planeta.

Stinger GT

Sí tiene áreas de mejora

Ahora bien, no todo es perfecto en el auto. Donde notamos más su herencia coreana, y me refiero a la búsqueda por el valor/precio, es en el interior. El volante es solo Kia, no va en sintonía con lo que vemos en el exterior.

Tampoco tenemos mucha información distinta de la que nos dan otros Kia y que nos susurre sutilmente “ey, estás en el Stinger”. No hay cambio de tonos, por ejemplo, en el clúster, cuando elegimos los modos de manejo, cosa que sí pasa en modelos deportivo premium. También lo notamos muy “serio” en el diseño, solo rompen un poco las salidas de aire que recuerdan a los AMG de Mercedes, pero nos parece que falta más “sabor deportivo”.

Solo se salva la palanca como el talante más deportivo, que sí va en tendencia de los premium alemanes.

No hay grandes quejas en los materiales, bien resueltos, gran ensamble, aunque no me gusta que se trate de imitar aluminio o fibra de carbono, materiales que sí encontraríamos en modelos alemanes premium.

Pero donde sí nos sentimos perfectamente acomodados en los asientos, perfectos en calidad de materiales y sujeción, con riñoneras amplias y efectivas que además quedan como guante en una posición de manejo soberbia. También debemos reconocer la visibilidad hacia todas las esquinas, algo complicado de combinar entre un diseño deportivo y el enorme largo del Stinger que casi alcanza los cinco metros de largo; además, por si se necesita, contamos con cámara de 360 grados y sensores de estacionamiento para cuidarlo de cualquier rasponcito.

Y en suma a su manejo, Kia se atreve a agregar amortiguadores con variación de dureza según el modo de conducción; no es una variación constante, sino una especia de preset de acuerdo al modo de manejo que al final cumplen. Los modelos son Normal, Eco, Sport, Sport+ y Smart; la verdad no notamos grandes diferencias, aunque en el setting de los controles de estabilidad ahí se percibimos una respuesta más lenta o rápida, como veremos en la prueba del alce.

Stinger GT

Pruebas dinámicas

Los frenos, de acuerdo a nuestras pruebas, son más que cumplidores. Logramos detenciones de 39.4 metros y no percibimos realmente fatiga, en la prueba en montaña se comportaron a la altura y en el autódromo, a pesar de la exigencia, sacaron la cara. Sí hubo algo de desvanecimiento pero al final, después de varias vueltas.

La dirección me agrada, pero la asistencia eléctrica no es del todo la más efectiva. Digamos que la maravilla de motor compensa una dirección que debería ser mucho más directa y con mejor peso, como los deportivos de cepa.

Aun así no nos evita disfrutar de un camino de montaña demandante, el mejor terreno para este sedán.

Por otro lado la caja, automática de ocho, es buena en las aceleraciones desde cero, pero en los cambios descendentes peca de protectora y es bastante dubitativa. De hecho, en la prueba en pista, resta algo de rapidez al auto, que tiene para dar mucho más, pero pues también entendemos que Kia busca un equilibrio entre deportividad y durabilidad, a un precio contenido.

Pero eso sí, acelerando en línea recta es una chulada, prueba de ello es contundente 5.9s de 0 a 100 km/h, muy buen dato para el tamaño y precio.

Pero fieles a nuestros análisis, lo llevamos hasta el Autódromo Guadalajara para poder realizarle nuestro Test Técnico y que descubramos cómo le va en nuestras pruebas de seguridad. La verdad no esperamos mucho, no es un auto que se caracterice por ser preciso, sino más bien rápido, divertido por su configuración mecánica.

Y, como estamos obligados a, si bien el Stinger es más un GT para salir a recorrer revirados caminos de montaña, como lo hemos mostrado, ¿porqué no dar un par de vueltas rápidas para conocer a fondo su comportamiento?

Si quitamos todas las asistencias estamos ante un auto que nos permite disfrutar mucho su motor en las aceleraciones. La dirección, como ya mencionamos, podría ser un poco más directa y con mayor peso. La mayor queja sería a la caja, que peca de protectora.

Ahora bien, a pesar de ser un tracción trasera tiene una clara tendencia subvirante buscando hacerlo más sencillo de controlar; algo que no nos gustó del todo puesto que resta emoción. Aun así, creemos que es muy efectivo en general en su ejecución, al grado que enamora a cada kilómetro que recorremos. El motor es una maravilla, recuerda innegablemente el 3.0 litros de la casa alemana por su efectividad para empujar, por el imperceptible turbo lag con una curva de entrega de potencia y torque efectivísimas.

Acelera con una contundencia innegable, dobla con una gran destreza en curvas más amplias que nos hace olvidarnos de su enorme peso y rueda con una solidez incuestionable a más de 200 km/h. Le pide pocoa un buen alemán.

Es un GT de grandes vuelos que nos hace repensar la idea del deportivo hoy día. El Stinger enlaza curva tras curva con un sabor de esos que se quedan marcados en la mente.

Escribiendo su propia historia

Y después de todos estos elementos tenemos que confesar un profundo gusto por el auto: sí, se queda abajito de un BMW en fidelidad de conducción, atrás de un Audi en la calidad de sus materiales y percepción de calidad, pero supera a un Mercedes o un Infiniti en el overall de manejo, materiales y, sobre todo precio.

Pero vaya, así empezaron los grandes deportivos, escribiendo su propia historia y todo me hace creer que la del Stinger será muy exitosa.

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