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Análisis: 7 apuntes del Jaguar E-Pace P250 AWD

Y a propósito del lanzamiento de la nueva generación del Land Rover Range Rover Evoque, nuestros 7 apuntes se enfocan a uno de sus parientes cercanos o, para ser exactos, a un SUV que usa su misma plataforma. Se trata del pequeño Jaguar E-Pace en su variante de 250 caballos.

1. Algunos ajustes

Bien lo apuntábamos en la introducción: el E-Pace se construye sobre la misma arquitectura que da vida al nuevo Range Rover Evoque, que por estos días se presenta en el mercado mexicano en su segunda generación y muestra una evolución en apartados como el espacio o la rigidez torsional, además de tomarse, cómo no, la misma gama de motores y cajas compuesto por impulsores turbocargados de cuatro cilindros que en México entregan hasta 250 caballos. Tal como ocurre con el F-Pace, el tamaño del E-Pace queda a medio camino entre dos segmentos, pues así la longitud pueda medirse contra crossovers como un BMW X1 o un Audi Q3, por ancho, alto e incluso peso (1.8 toneladas) se va al siguiente escalón.

Jaguar E-Pace

2. Cierta agresividad

Un rasgo muy característico en el manejo del E-Pace (y un colega muy experimentado coincidió en lo mismo) es la inmediatez del acelerador, cuya respuesta lo hace casi agresivo y requiere un periodo de adaptación para conseguir un manejo con alguna fluidez y suavidad. Si se activa la modalidad “Dynamic”, este efecto se amplifica y no negamos que le da cierto toque de diversión, pero que un acelerador electrónico responda de esa forma no suele ser tan común.

3. Lo que quisiéramos que cambiara

Nos dio una impresión similar cuando el pasado Range Rover Evoque pasó de una caja automática de seis cambios a la ZF de nueve velocidades para motores transversales y ocurre con este mini Jaguar: la sensación general es la de una transmisión no muy refinada ni tan acertada en sus reacciones, tampoco rápida ni tan bien comunicada al motor, una paradoja cuando todos saben que la misma ZF hace una de las mejores cajas del mercado con la 8HP para propulsores puestos en posición longitudinal. Entre las que hay en el mercado como opción a la ZF de nueve, preferimos la fabricada por Aisin así ésta última tenga ocho marchas.

Jaguar E-Pace

4. Hace falta un supercargador

Aunque JLR cambió sus motores 2.0 turbocargados pequeños a gasolina por una nueva gama denominada Ingenium, nos es inevitable comparar su a ratos abrupta respuesta con el refinamiento y constancia de los V6 con compresor de los hermanos mayores de la gama, que sin ser tan enérgicos se ajustan muy bien al carácter de productos que al final suelen ser de los más exclusivos entre sus equivalentes. Pensar en un cuatro en línea con supercargador a estas alturas es casi utópico, pues Mercedes-Benz, que solía ser la referencia en ese tipo de plantas con sus desaparecidos Kompressor, se vio obligada a optar por los turbo sobre todo por un tema de emisiones y eficiencia.

Interior Jaguar E-Pace

5. Sencillez inesperada

Por dentro el E-Pace tiene innegables virtudes, como un espacio mayor al previsto en su nicho, una cajuela referente entre sus rivales, unos asientos grandes y anatómicos, una postura de mando correcta y un tablero envolvente y por lo general intuitivo, todo a cambio de unos acabados lejos de su pariente de Land Rover cortesía de un plástico alrededor del volante que se percibe económico por su textura lisa, porque luce delgado y por lo rígido. Solo empezando por ahí el crossover de Jaguar exhibe un potencial de mejora para ponerse a un nivel más cercano del genial eléctrico I-Pace o del más grande F-Pace.

Jaguar E-Pace

6. Se paga en diseño

Podría decirse que el principal atributo del E-Pace está en su apariencia. Las acertadas líneas de Ian Callum hacen que disimule muy bien un tamaño por encima de la media en su segmento, con unas proporciones inusuales en un SUV y con una identidad marcada por su cercanía al F-Pace o al I-Pace, pero con trazos propios que lo hacen ver como lo que es: un cachorro de Jaguar, porque la misma marca lo admite cuando uno se acerca al auto en la noche y de los espejos se proyecta sobre el suelo la imagen de un pequeño felino siguiendo a su madre… un detalle con mucha personalidad.

7. Por no mucho más…

Por un E-Pace con 250 caballos hay que pagar desde 962,600 pesos a la fecha. El precio es también propio del segmento de arriba y conforme vamos subiendo niveles de equipamiento o sumando elementos del catálogo de opciones, podemos acabar con facilidad arriba del millón de pesos o de los 1.1 millones. Y es ahí cuando aparece un serio dilema pues por esa cantidad ya existen las versiones más rápidas de SUVs medianos mucho más versátiles y completos en general, véase un Audi SQ5, un BMW X3 M40i o hasta un Porsche Macan S. El Jaguar, al final, se percibe más como un capricho para ciudad que a nada se parece, pues sus argumentos objetivos quedan ensombrecidos por ese gusto tan subjetivo que se provoca al verlo.

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