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Análisis: 7 apuntes del Subaru XV

Un auto que resulta raro por todas las razones correctas: calidad encima del promedio, mecánica ingeniosa y una excelente combinación entre cualidades dentro y fuera de asfalto.

Subaru XV 2019

1. Atributo único

En los pocos crossovers compactos que en México se encuentran con tracción integral, el esquema mecánico es bastante convencional: motor transversal, tracción delantera la mayoría del tiempo y un acople tipo Haldex que manda parte de la fuerza al eje posterior cuando es necesario. En Subaru esto es muy diferente pues por tradición y salvo algunas pocas excepciones, todos sus coches equipan impulsores de tipo bóxer (cilindros horizontalmente opuestos) cuya construcción hace que queden más abajo y, de paso, se ubiquen longitudinalmente. Además, su tracción integral es permanente y no emergente, factor que la hace más efectiva pues reduce mucho más la posibilidad de perder agarre al arrancar o al acelerar demasiado en superficies resbalosas. Esta propuesta es una virtud de Subaru desde hace décadas, no solo con el XV sino con modelos como el Impreza en el que se basa, los Legacy/Outback o la Forester.

2. Inteligente

Si hay una marca caracterizada por seguir al pie de la letra el principio de que la forma sigue a la función, es Subaru. No está en sus intereses una figura tan armónica o que siga una moda en específico, sino que sin dejar de modernizarse, su prioridad siempre es un espacio a bordo bien aprovechado (eso incluso podría decirse del viejo coupé SVX), un uso intuitivo de los mandos en la cabina y una excelente visibilidad. Eso ocurre con este XV en el que es fácil adaptarse por su amplia zona acristalada, una postura de manejo sin defectos y una habitabilidad excelente.

Interior Subaru XV

3. Robustez

Cuando quien escribe estas líneas terminó por asuntos de la vida manejando hacia Alaska, el parque automotor entre las grandes ciudades y antes de entrar a dicho estado, es decir al noroeste de Canadá (norte de British Columbia, Yukon Territory), se conformaba en esencia por dos tipos de vehículos entre el hostil ambiente invernal que se empezaba a revelar a finales de octubre: pick-ups full-size (Cheyennes, Silverados, Rams, F-150s…) y… Subarus. Viejos Legacys, muchos Outbacks, algún ocasional Baja, Foresters y más de un Impreza, todos en sus distintas generaciones desde los años noventa, sin aparente óxido y rodando sin esfuerzo con cientos de miles de kilómetros (o millas) acumulándose en sus odómetros. Sobrevivientes que no se ven de todas las marcas con el paso del tiempo y que son un exponente irrefutable de la calidad involucrada en el proceso de diseño, desarrollo y fabricación.

Motor bóxer Subaru XV

4. Desaprovechado

A tan buena propuesta dinámica la afecta, como en prácticamente todos los Subaru desde hace una década, la caja CVT. El motor aspirado es un buen planteamiento de cara a la confiabilidad y economía a largo plazo así no sea el más holgado en su desempeño, la blanda suspensión soporta sin problemas caminos muy difíciles y provee una marcha cómoda para viajes largos a costa de algún movimiento de carrocería algo amplio, de frenos no sufre y sus mandos (pedales, dirección) son precisos, pero la CVT creemos hace que pierda en refinamiento al aumentar el ruido del motor en exceso al circular en vías rápidas y además aletarga más la comedida aceleración que puede dar su dos litros de 152 caballos sobre todo a altitudes elevadas (más de 2,000 msnm). La variante de entrada ($385,900) se ofrece con una agradable caja manual, si bien sus largas relaciones priorizan el consumo, pero de todas maneras es una mejora a costa de perder en equipamiento.

5. Entre dos segmentos

Por precio y tamaño, el XV es un gran punto medio entre los típicos SUVs que ya invadieron el mercado, en específico entre los SUVs subcompactos y entre los compactos, es decir que juega entre alternativas como un Vitara Boosterjet equipado (por mencionar uno de los pocos con tracción integral) o unos más voluminosos Escape, RAV4, CR-V o, sin salirnos de la misma Subaru, su también interesante Forester. Algo similar planteábamos del Suzuki S-Cross hace unos días, pero el XV, al basarse en el Impreza, es un coche del segmento C en el sentido amplio de término.

Subaru XV 2019

6. Seguridad activa

Y aunque en todos los XV destaca el hecho de que haya de serie siete bolsas de aire y control de estabilidad, es la seguridad activa (prevención de accidentes) el apartado en el que brilla la versión Limited+, pues con el sistema EyeSight, una virtud inusual por menos de 500,000 pesos (un XV Limited a la fecha de redacción de este artículo cuesta $473,900), es un gran asistente en caso de distracción al detener por sí mismo (o frenar lo más posible) al coche de detectarse un diferencial de velocidad considerable entre el XV y el vehículo de adelante. Además, también involucra las funciones del control de crucero activo (mantiene la distancia por sí mismo) y de la alerta por cambio involuntario de carril al monitorear las líneas de la carretera. Todo se hace por medio de un conjunto de cámaras y sensores instalados en la zona superior del parabrisas.

7. Potencial

México no es el único país en el que Subaru merece más ventas. El día que la operación logre despegar y haya una inversión jugosa para expandir y mejorar la red de post-venta, ampliar la cantidad de distribuidores y hacer una astuta campaña de mercadeo para que la gente sepa de su existencia, ese día, Subaru venderá lo que debería para ser un fabricante con tanta identidad, buen trabajo técnico, calidad e ingenio. Pero una cosa es escribirlo y otra es ejecutarlo, algo que está lejos de ser fácil en un escenario tan competitivo.

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