Al momento

Análisis: 7 apuntes del Kia Stinger 2.0

El Stinger es uno de los autos más polémicos del mercado por el simple hecho de que hace lo que muchos no esperan de un Kia. Hay que definir por “muchos” los que se quedaron con una idea de la marca que estaba vigente hace 15 años. Aquí nos enfocaremos en la versión con el motor de dos litros, no el V6 del que suele hablar la mayoría.

Kia Stinger 2019 (foto de referencia)

1. Siguiendo las reglas

Kia siguió al pie de la letra el manual para hacer un mediano deportivo al mejor estilo europeo. No decimos “sedán” mediano deportivo porque, para empezar, el Stinger es un notchback y, además, este tipo de vehículos los podemos encontrar como coupés, convertibles o también como vagonetas. Siguieron al pie de la letra todas las reglas impuestas: motor longitudinal, sobrealimentación de algún tipo, arquitectura de propulsión trasera (en otros países los hay AWD), suspensiones de última generación y una caja automática moderna. El resultado es un dos litros turbocargado de cuatro cilindros con 250 caballos y 260 lb-pie que, con las ocho marchas de su transmisión y una buena gestión electrónica, puede dar un desempeño en línea recta al nivel de alternativas europeas más costosas como un Jaguar XE 2.0 o un Volvo S60 con mecánicas equivalentes, incluso un Mercedes-Benz C250 antes del facelift. Un BMW 330i o un Audi A4 2.0 TFSI quattro de 252 hp siguen siendo más rápidos, afirmación que aplica para sus hermanos coupés o de cinco puertas (Serie 4 y A5).

2. Inspiraciones

El Stinger es uno de los Kia más propositivos en los últimos años pero no por ello creemos que sea del todo original. Por dentro, es inevitable fijarse en esa salida de aire triple tan al estilo de los Mercedes-Benz hechos sobre la anterior plataforma MFA (CLA, A, B y GLA), mientras que el trazo que sigue desde el tablero hacia la puerta es un guiño directo a lo que solían ser los pasados Audi A6 y A7. ¿Coincidencias? Tal vez. ¿Modas? Definitivamente, aunque no es ningún misterio que las referencias para desarrollar el Stinger son alemanas.  

Interior Kia Stinger 2019

3. Gran Turismo

Aunque por segmento, tipo de carrocería y especificaciones técnicas los rivales teóricos más cercanos al Stinger son el BMW Serie 4 Gran Coupé y el Audi A5 Sportback (dejando a un lado consideraciones de marcas y lo que buscaría un comprador de cada una), el Kia se conforma con unas dimensiones mayores que además se reflejan en un peso mayor y, como ventaja, en muy buen espacio para viajar, pues en algún lado se tienen que notar casi 20 centímetros extra de largo contra el BMW y 10 en relación al Audi. La diferencia en masa puede ser tanta como de 100 kg y la distancia entre ejes, más propia de un coche grande (segmento E), contribuye al agravante de que no se goce de tanta agilidad al límite como en los alemanes, pero esa desventaja en la práctica no es dramática y el Stinger da margen para jugar con cierta alegría con una dirección acertada en su respuesta aunque tal vez muy asistida, mandos precisos y un chasis noble en el que el sobreviraje, al menos al comienzo, se manifiesta con sutileza mientras la suspensión, sin ser tan rígida, da un gran control. Sólo una caja más rápida en modo manual podría ser un valioso agregado.

4. Mucho por “poco”

Cualquiera se podría escandalizar si le dicen que por un Stinger con el 2.0 de 250 caballos hay que pagar entre 604,900 y 704,900 pesos (GT Line), pero tal como lo comentamos en su momento reseñando un Infiniti Q60, hay que tener en cuenta el equipamiento de serie que se está obteniendo a cambio, pues el Kia ya incluye elementos que en los teutones hay que encargar opcionalmente, mientras en lo dinámico se está adquiriendo algo al nivel o cercano. Para tener una referencia, un BMW 430i Gran Coupé empieza desde 869,900 pesos. Un A5 Sportback 45 TFSI, en 874,900. Conociendo y habiendo manejado los tres coches a detalle nos ponemos a pensar si en serio el Audi y el BMW pueden justificar el sobrecosto de 150,000 pesos. Tenemos serias dudas y eso que reconocemos su superioridad en más de un apartado. En ese sentido, el Stinger luce como una ganga al menos mientras no se deprecie en exceso.

Infiniti Q50

5. Mejor a más de un establecido

Si dejamos a un lado a los alemanes, es fácil notar el avance del Stinger si hacemos un análisis concienzudo habiendo manejado todos o casi todos los coches de la gama. Ya que mencionábamos el Jaguar XE 2.0 más atrás, nos es difícil encontrar un aspecto en el que el británico sea aplastantemente superior al Kia más allá del contexto histórico o ciertos apartados de su diseño. La construcción en aluminio podría ser la respuesta pero en la práctica, ya en la carretera, eso no se refleja tanto como creeríamos. Y si nos vamos hacia los premium japoneses, un Q50 3.7 es mucho menos obediente de exigirle gracias a su elevado peso (o su peor control del mismo) y blanda suspensión, tiene una transmisión más lenta, unas asistencias electrónicas con una puesta a punto menos pulida al resultar más paranoicas, una cabina no tan bien resuelta gracias a su extraña interfaz de dos pantallas táctiles y, para colmo, su dirección electrónica provee una sensación artificial y desconectada. Así, tenemos a un Kia que en uno de sus primeros intentos de competir, ya llega superando a más de uno.

Albert Biermann

6. Contexto

¿Y qué hay detrás de un progreso tan rápido de una marca que apenas hace diez años si acaso llamaba la atención por sus nuevos diseños? La respuesta está en un equipo de ensueño. Los coreanos se encargaron de contratar a un ingeniero alemán llamado Albert Biermann para poner a punto todos los asuntos de manejo. Con casi 60 años cumplidos, estuvo más de 30 en BMW y ya estaba supervisando la división M, pero justo antes de que empezara el desarrollo del Stinger o de los Hyundai N en 2015, el conglomerado surcoreano lo invitó a formar parte de sus filas y ahora no es tan complicado explicarse el porqué de un Stinger con tantos matices y modales europeos.

7. De las pocas quejas

Y por último, no podemos evitar comentar el hecho de que en el Stinger, pleno de líneas tan interesantes a la vista de propios y extraños de los autos, hayan abusado tanto de las tomas de aire falsas. ¿Gusto asiático? ¿Realmente eran necesarias? ¿Con tan buen resultado para qué presumir más de lo que se tiene? Si se vive en Estados Unidos, siempre se puede optar por el más sobrio Genesis G70, hermano más lujoso y, diríamos, mejorado de un Kia que de por sí salió muy competente.

Ahora lee:

>> Análisis: 7 apuntes del Audi A4 2.0 TFSI 190 hp

>> Análisis: 7 apuntes del Infiniti Q60

>> Análisis: 7 apuntes del BMW 120i Sedán