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Jaguar I-Pace 2020: primer contacto

El Jaguar I-Pace ha llegado a México con la intención de demostrar que los autos eléctricos tienen mucho por ofrecer.

Hace apenas 10 años la gente visualizaba la movilidad eléctrica como algo posible, pero distante, lento y aburrido. Nos imaginábamos una caja con ruedas sin volante, totalmente falta de emociones y que solo serviría para llegar del punto A al B, siempre y cuando no estuvieran a más de 100 km de distancia el uno del otro.

Aprovechando toda la experiencia recabada por el equipo de competición de la Formula E, así como inversión de Tata Motors (Mahindra Racing en el mismo campeonato) Jaguar tiene en el I-Pace un vehículo que es amigable con el medio ambiente, veloz, ágil, y divertido de manejar.

Diseño digno de un Jaguar

El responsable de los trazos de este modelo es Ian Callum, diseñador británico experimentado que ha trabajado en la industria desde 1979. En este caso, al ser concebido desde el principio como un automóvil eléctrico, Jaguar tuvo la libertad de expresar un nuevo lenguaje de diseño que no queda nada mal y se adapta al resto de modelos de la familia Pace con cortes agresivos, cofre corto y una caída coupé del pilar C que se remata con el quiebre en ángulo recto de la cajuela.

Hablando de dimensiones, este SUV eléctrico mide 4.67 metros de largo, casi lo mismo que el F-Pace. El ancho es de 1.89 metros y el alto es de apenas 1.55 metros; la distancia entre ejes es de 2.99 metros.

La cajuela tiene una capacidad de carga de 656 litros, más que suficiente para llevar el equipaje de la familia si se sale de viaje.

Los rines van desde las 19 hasta las 22 pulgadas dependiendo de los opcionales y el papel de la aerodinámica es importante, por eso el cofre presenta una gran apertura que baja por el centro hasta la parrilla.

Esto le permite al I-Pace tener un coeficiente de arrastre de 0.29, cifra aplaudible para un SUV.

En ruta

El poder es cortesía de un paquete de baterías de 90 kWh (por poner un ejemplo el Chevrolet Bolt EV cuenta con 60 kWh), lo que se traduce en 400 equinos de poder disponibles al instante gracias a las 520 lb-pie de par.

Al ser un vehículo con propulsión eléctrica, la aceleración es prácticamente instantánea; los motores montados en ambos ejes del coche son responsables de mover las 4 esquinas con soltura incluso al estar 2.3 toneladas.

Para tratar de eliminar el mito de no poder salir a carretera con automóviles eléctricos, la ruta de manejo tenía como destino la ciudad de Puebla, a exactos 120 km de nuestro punto de partida.

Recordemos que el rango de autonomía oficial es de 470 km por cada carga de acuerdo con el ciclo de pruebas WLTP, que nos da un vistazo un poco más realista de las cifras anunciadas por las marcas.

El primer trayecto se realizó como pasajero en la parte trasera de la unidad; donde pudimos comprobar que la falta de un túnel de transmisión permite crecer el área trasera para transportar 3 ocupantes.

En total, caben 4 personas de estatura promedio, más otra persona de complexión pequeña en la parte central de la banca posterior.

En esta parte del vehículo se pueden realizar trayectos largos sin sacrificar habitabilidad, además de contar con asientos calefactables también en la segunda fila de asientos, así como salidas de aire de doble zona.

Encontramos asientos forrados en piel con costuras a mano, insertos de madera y aluminio, iluminación ambiental, 3 puntos de carga (2 USB y uno de cenicero convencional) además de otras dos dentro del descansabrazos (uno de tipo C y otro normal).

También tenemos un sistema de infoentretenimiento que se compone de dos pantallas, ambas táctiles, desde las cuales podemos controlar el aire acondicionado, conectividad con Apple Carplay, mapas y otros elementos del coche.

La luz ambiental del habitáculo cambia de azul a rojo dependiendo del modo en el que llevemos el I-Pace, que puede ser Eco, Confort o Dynamic.

Este último configura la respuesta del acelerador, la dirección y rebaja la suspensión para dar una mejor respuesta en situaciones de alto desempeño como el manejo en circuitos.

Quien apunta a comprar el I-Pace sabe que Jaguar es una marca que ha dedicado gran parte de su historia, o tal vez toda, a desarrollar coches que sean divertidos al manejar, con lujo y atractivos en diseño. Solo recuerden el D-Type.

Al ponernos detrás del volante del Jaguar I-Pace, de inmediato sentimos esa sensación de estar al control de un vehículo de lujo, con una calidad de materiales y ensambles sobresaliente. En este sentido está años luz por delante de su principal rival, el Tesla Model X.

El manejo es preciso y ágil gracias a una configuración de suspensión neumática que puede variar dependiendo la situación.

Puede acelerar a los 100 km/h desde 0 en 4.8 segundos y también atravesar por caminos accidentados con piedras o lodo gracias a su sistema de tracción integral con repartición de par independiente que detecta cuando una de las llantas pierden tracción para dejar de moverla y concentrar la energía de ese neumático en las que sí tengan contacto con la superficie.

Claro, no esperemos poder hacer lo que otros vehículos destinados al off-road pueden lograr, pero reiteramos que hace apenas unos años no habríamos imaginado que un auto eléctrico pudiera hacer eso, y menos pesando más de dos toneladas.

Brutal, es la palabra que utilizaríamos para describir la manera en la que el Jaguar I-Pace puede despegar y ganar velocidad. Esto no solo se agradece para el manejo deportivo en circuitos, sino también para realizar rebases de manera segura o incorporarnos a vialidades de alta velocidad.

Todos tenemos la idea de que los eléctricos modernos aceleran rápido, pero no sabes en verdad que tan capaces son de pegar tu cabeza al respaldo hasta el momento en el que tu pie derecho pisa de manera brusca el acelerador.

La frenada también es buena gracias a los cálipers de alto desempeño en el eje delantero de 6 pistones, que son los más grandes montados en un automóvil de producción en serie.

Otro de los temas importantes que se tienen que comentar cuando se habla de un vehículo eléctrico es la recarga de la batería, que en este caso tomará 10 horas desde una toma casera convencional.

También se puede optar por la instalación de un cargador de mayor intensidad completamente gratis con la compra del I-Pace, con el cual solamente tomará entre 6 y 7 horas la carga completa.

Dentro de otros elementos encontramos las cámaras de visión tanto traseras como delanteras te ayudan al momento de estacionarte y se hace presente el sistema de frenado autónomo con detección de peatones, control eléctronico de estabilidad, frenado ABS, 6 bolsas de aire, cristales templados, control crucero adaptativo, frenado regenerativo y un programa de autoprotección que detecta algún percance y desconecta de manera automática las baterías para prevenir riesgos de incendios.

En una entrevista con Raúl Peñafiel, director de Jaguar-Land Rover en México, pudimos preguntarle sobre el mantenimiento de I-Pace en suelos aztecas.

“Hemos mandado a capacitar a todos nuestros técnicos especialistas por varios meses para que tengan la total facultad y capacidad de meterle mano al I-Pace sin problema alguno, incluso al paquete de baterías,” comentó el ejecutivo.

“Como podrás haberlo visto, I-Pace es un vehículo que se encuentra más que listo para formar parte de la compra de autos en México tanto en temas de servicio, como de garantías y de capacidades,” finalizó Raúl Peñafiel.

Como primer contacto podemos decir que Jaguar tiene en I-Pace una propuesta interesante para cumplir la demanda de un mercado de nicho, en el que comenzarán con solo 30 unidades en México por el momento.

Precios:

Jaguar I-Pace S: $2,060,400 pesos

Jaguar I-Pace First Edition: $2,576,00 pesos

Su aparición como parte de la compra de autos en México será el 10 de mayo.

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