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Análisis: 7 apuntes de la Range Rover Velar

Land Rover tiene muy claros los roles y el potencial de los SUVs y no en vano su portafolio ha crecido a un ritmo casi inesperado en los últimos años. Unos kilómetros a bordo de uno de los más recientes miembros de su sub-división Range Rover nos deja ver una propuesta muy bien diferenciada.

Jaguar F-Pace

1. Genes de Jaguar

Aunque Jaguar y Land Rover llevan muchos años juntas, es evidente que cada una ha cumplido con su papel con el paso de los años, pero esa división tan clara se vuelve ambigua cuando, en el caso de la Velar, el Land Rover deriva de un Jaguar. Eso ocurre porque la plataforma es la misma del primer SUV de la marca hermana, la F-Pace. Basta echarle un ojo a los idénticos esquemas de suspensión, a la distancia entre ejes y a las vías. Claro, cada una le da una puesta a punto distinta, pero eso lo abordaremos más adelante.

2. Dos papeles

Muchos ponían a la Jaguar F-Pace como rival de SUVs como la Porsche Macan por más que, siendo de una longitud similar, la Jaguar tuviera el ancho, el alto y el manejo más propio de un Cayenne. Ese planteamiento intermedio de cierta forma afecta a la Velar, que sin irse al segmento de abajo y sin ser idéntica a una Range Rover Sport en el apartado técnico, sí funge como una especie de versión “Coupé” de ésta última sin serlo. ¿A qué nos referimos? A que en lo visual le puede plantear la cara a una BMW X6, a una Audi Q8 o a una Mercedes-Benz GLE Coupé, pero la Velar no es a la Range Rover Sport lo que una X6 es a una X5, lo que una Q8 a una Q7 o lo que una GLE Coupé a una GLE SUV.

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3. Suave, mas no contundente

Bien sabemos que desde hace años Jaguar y Land Rover han usado una gama de motores sobrealimentados mediante un compresor. Que se recurra a un supercargador y no a un turbocargador implica ventajas en cuanto a la homogeneidad de la respuesta desde el arranque, pues no hay que depender del flujo de los gases de escape ni jugar con éstos para lograr mayor inmediatez. También se consigue mayor suavidad e incluso robustez a largo plazo, pero es un hecho que la prioridad en este tipo de motores es una ganancia de velocidad pareja y poco dramática. No es que la Velar sea lenta con su V6 de tres litros y 380 caballos, en absoluto, pero en desempeño real sus rivales más comparables son más contundentes y eso también se refleja en la caja, pues así comparta la unidad ZF de ocho velocidades con una X6 xDrive35i o una Q8 55 TFSI, su electrónica le da un enfoque que sin perder su rapidez y excelentes reacciones, tiende a ser más sutil entre cambios.

4. Un poco de agilidad

Entre los SUVs grandes de Land Rover, el papel de la Velar cobra todo el sentido por su ligereza. O ligereza relativa, pues así se acerque a las dos toneladas, el uso intensivo de aluminio en su construcción hace que tome muchísima ventaja contra otros SUVs similares. Como referencia, una AMG GLE 43 Coupé es casi 300 kilogramos más pesada y eso se nota en que así ruede aplomada y con plena suavidad, le cuesta menos apoyarse en curvas prolongadas y gira con cierta naturalidad más cercana a la BMW, aunque sin su tacto pues siendo la Velar mucho más ágil que una Range Rover Sport (311 kg más pesada con el mismo V6), sigue apuntando hacia una experiencia de aislamiento del camino y de suavidad total así los muelles neumáticos y los amortiguadores de dureza variable dejen sentir un recorrido menor y un toque de rigidez extra. La dirección va siempre muy asistida y tampoco es tan directa. La Velar puede ir rápido con más holgura que una Range Rover Sport similar, pero no tiene ninguna pretensión deportiva y eso la diferencia muy bien de otros Land Rover.

Interior Range Rover Velar

5. Tendencia táctil

Uno de los aspectos que más llaman la atención por dentro además de las abundantes superficies terminadas en piel o de la limpieza del tablero, es la interfaz de doble pantalla táctil en la que las perillas inferiores cambian de función de acuerdo al menú. Es una propuesta gráficamente agradable en la que incluso al cambiar los modos de manejo, se muestra a la Velar en un escenario distinto, algo así como el ideal para el uso en dicha modalidad seleccionada. Pero viéndose muy bien, en la práctica no es la solución más intuitiva pues algunos mandos tienden a ser pequeños y difíciles de encontrar en movimiento y, al presionarlos con el dedo, no hay una retroalimentación que nos asegure que se efectuó la acción requerida, ni en sonido o vibración, lo que se suma a que a veces la respuesta es lenta. Un mejor equilibrio entre botones y superficies táctiles sería preferible para nosotros.

6. Proporciones

Y mientras otros SUV con techo rebajado o achatado no son propiamente un ejemplo de armonía visual, no pocos coinciden en que la Velar es la mejor resuelta en ese sentido por lo fiel de sus trazos con respecto a un auto concepto y por evitar esa rara joroba que por primera vez se vio en la X6, que imitó con casi descaro la GLE Coupé, que no se oculta en la nueva Porsche Cayenne Coupé y que consigue disimularse mejor en la Audi Q8. No solemos hablar de la apariencia de un vehículo, pero pocos negarían que la Velar es el Land Rover más agraciado que hay.

Range Rover Sport

7. No tan radical

Los más de 300 kilos adicionales que pesa una Range Rover Sport con el mismo V6 no sólo están en el tamaño. Esta masa trasciende a un sistema de propulsión mucho más preparado para el manejo off-road debido a que incluye una reductora y un bloqueo mecánico de diferencial trasero. Eso ya representa unas capacidades fuera de asfalto serias en las que es posible enfrentar situaciones hostiles de cruce de ejes o pendientes muy inclinadas, mientras la Velar se restringe a la electrónica complementaria a su tracción integral permanente y a los ajustes de altura de su suspensión neumática. Claro, sus números siguen siendo respetables, empezando por una capacidad de vadeo de 65 centímetros. Lo otro es que a la Range Rover Sport le caben 40 litros más en su tanque de gasolina.

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