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Kia Soul EV 2020: primer contacto desde Seúl

Prácticamente en exclusiva, hemos podido conocer la versión eléctrica del nuevo Kia Soul, que aprovechando una excelente plataforma mecánica que ya usa la marca hermana Hyundai, no ignora la férrea competencia de rivales como GM o Nissan.

Hay que vivir por debajo de una roca para ignorar el avance de los automóviles surcoreanos. Establecidos durante décadas en su propio país o en mercados como el estadounidense o el europeo, donde ya hasta tienen sus propios centros de Diseño o de Investigación y Desarrollo, estos productos desembarcaron hace poco en México, pero ese periodo ha sido suficiente para apreciar su naturaleza competitiva.

Y hablando de ser competitivos, un vistazo a Seúl y unas horas manejando en Corea del Sur habla mucho de su filosofía evolutiva y progresista. Eso se refleja en vehículos que hace 15 años eran sólo una opción barata y hoy son cercanos, iguales o hasta mejores que sus rivales de otros continentes, descripción que aplica según el segmento, desde un Kia K9 (o K900) del que fuimos transportados desde el aeropuerto y del que nos llevamos la impresión de una marcha al nivel de un BMW Serie 7, hasta unas horas ante el Soul EV que con toda la atención se nos prestó con especificaciones para Norteamérica, pues los armados para Corea muestran ciertas diferencias.

Kia Soul EV 2020

Pero antes de hablar del manejo, va una descripción general de lo que tenemos aquí. Es la tercera generación del Soul como modelo, aparecido en 2009, pero se trata de la segunda generación en contar con una variante eléctrica, ésta presentada en 2014 y de la que se vendieron más de 40,000 unidades en el mundo.

Los focos de mejora se centraron en más potencia y más autonomía, este dato una de las prioridades del cliente que Kia ha identificado para el Soul EV. Lo otro que valoran mucho: el tiempo de carga, de 75 minutos en el caso más optimista, de 9 horas y 35 minutos en condiciones más realistas, pero del que no damos detalles específicos pues depende del tipo de red en cada lugar y esto es un contacto preliminar.

Del Soul EV habrá versiones “Mid Range” (Autonomía media) y “Long Range” (Autonomía larga). Bajo el ciclo WLTP, el Mid Range homologa 277 km y el Long Range 452 km, el primero con una pila de 39.2 kWh y el segundo con una de 64 kWh. La potencia también cambia: el Mid Range alcanza 134 caballos y el Long Range se sube a 201, si bien el torque es idéntico en ambos con 291 libras-pie (395 Nm).

Motor Kia Soul EV 2020

Nosotros manejamos un Long Range y en ese nos centraremos. Acelera de 0 a 100 km/h en 7.9 segundos declarados y, como curiosidad, su velocidad máxima se limita a 155 km/h, menos que en el Mid Range menos potente, que sube a 167. Un Chevrolet Bolt va un poco más rápido de 0 a 100 pero está limitado a 145 km/h.

Comparando rangos bajo el mismo ciclo, un Nissan LEAF varía según versión entre los 270 y 385 km. Un Bolt queda en 423. Queda claro que Kia apuntó directo a estas dos referencias existentes y las quiso mejorar con el Soul EV. Algo en lo que Kia puso especial cuidado fue en que no se afectara la autonomía de usarse el coche en muy bajas temperaturas, así que se dispuso un sistema de pre-calentamiento de las baterías para que estas no reduzcan su eficiencia durante utilización invernal.

Otros cambios técnicos incluyen la sustitución de un eje torsional trasero por un esquema multi-brazo, algo que confesamos no esperábamos hallar y que a lo mejor influye, en parte, a que la altura final se rebaje en 15 milímetros.

Por fuera, además de la toma de carga frontal para tres tipos de estándares (Corriente Directa, Corriente Alterna e ICCB), el Soul EV se reconoce por su decoración en cromo satinado, una defensa distinta o unos rines de 17 pulgadas de diseño específico en los que resalta una especie de textura diamantada entre los orificios. Por dentro, la instrumentación es del todo digital, la pantalla del sistema de información y entretenimiento crece hasta las 10.25 pulgadas en una configuración ultra-ancha y el selector de marcha reemplaza la típica palanca por un mando circular que vuelve a la misma posición tras utilizarlo, mientras que el Parking es un botón en medio. Por espacio no hay que preocuparse, la buena habitabilidad del Soul se conserva intacta y la cajuela no pierde ni uno solo de sus 315 litros.

Ya en movimiento, hubo pequeños pormenores que nos hicieron acostumbrarnos más rápido al Soul EV. El primero es que las dos levas tras el volante, por supuesto, no están conectadas a una caja porque no la hay, sólo un reductor de una relación fija. Estas levas ajustan el nivel de frenada regenerativa para facilitar la conducción con un solo pedal, en la que al soltar el acelerador el coche empieza a detenerse por sí mismo por la acción del inversor. Los hay del 1 al 3 o del todo anulado. Pero si la paleta izquierda se deja oprimida, también simula cuando uno frena con caja en un auto convencional. Es una función que también tiene el Chevrolet Bolt EV y nos hace perder velocidad con de manera progresiva y sin tener que pisar el pedal de freno.

De querer ahorrar al máximo, también se agregó el modo de manejo “ECO +” en el que la máxima se limita a 90 km/h, se habilita por sí sola la regeneración en nivel 2 y la climatización se apaga. Nosotros circulamos en “Normal” o hasta en “Sport”, que provee un acelerador más inmediato que aumenta la de por sí intensa sensación de rapidez tratándose de un crossover de aspecto tan inocente.

Tanta aceleración de hecho puede poner en aprietos a sus llantas de corte ecológico, que patinan con facilidad si no nos medimos o si pisamos una superficie con menos agarre, como un cruce peatonal recién pintado.

Kia Soul EV 2020

Al doblar una esquina, si no se tiene cuidado con el pedal derecho, no es difícil que la rueda interna con menos apoyo también patine, fenómeno que no es tan recurrente en curvas de mayor velocidad y no tan pronunciadas, aunque no dejamos de pensar que una simulación electrónica de un diferencial de deslizamiento limitado podría ser muy útil para evitar el escape de la fuerza. Eso nos lleva a un chasis muy bien preparado, con un centro de gravedad que evidentemente quedó más abajo por la pila y por la suspensión adaptada. El Soul ataca con sorprendente viveza giros exigentes, con un balance evidente pero bien controlado e inercias que no descolocan el conjunto.

¿Qué cambio también es obvio? La dirección, que gana en suavidad pero no pierde en precisión. Al detenernos, sale a relucir que el tacto del pedal no peca de muy delicado, característica normal en un eléctrico. Otro factor es que la marcha, aunque con ciertos nerviosismos dados por la corta distancia entre ejes, es competente para ciudad y para trayectos largos, una ayuda extra al apoyo lumbar de nuestra unidad de pruebas, que tenía un asiento del conductor con ajuste eléctrico.

De primera mano y conociendo también el LEAF y el Bolt, podemos afirmar con certeza que aquí tienen un competidor muy serio que así no esté confirmado para México, tampoco se descarta, algo a considerar pues Kia en nuestro país siempre se ha caracterizado por querer participar en cada nicho existente. Verlo rodar por nuestras ciudades sería un acierto.

N. de E.: Pudimos manejar el Kia Soul EV en Corea del Sur gracias a una gentil invitación hecha por HMC directamente a los periodistas que forman parte del jurado de los World Car Awards, entre los cuales se encuentra un miembro de esta redacción.

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