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Primer contacto: Audi A6 2019, cambio de papeles

Hace no tantos años, lo fácil era decir que el Audi era el intermedio entre la suavidad y refinamiento del Mercedes-Benz y las sensaciones y deportividad de un BMW. Cambios en sus rivales y en la misma Audi hacen que ya no sea así.

Audi nunca ha quitado el dedo del renglón cuando de innovación se trata y el A6 es otra consecuencia de cómo los alemanes están invirtiendo millones en mejoras técnicas palpables, en eficiencia o en un nuevo concepto de cabina que habría sido difícil de imaginar para cualquier usuario apenas hace diez años.

A la típica puesta al día en temas de dimensiones, en una estructura más rígida, en más espacio y en su aspecto, lo primero que se notará a bordo es el despliegue de tres pantallas, dos de ellas táctiles y todas digitales configurables, que abarcan los instrumentos, el sistema de información/entretenimiento y la climatización.

La cantidad de botones se ha reducido al mínimo y lo que se toca son unos gráficos muy bien conseguidos a través de una superficie que no es extremadamente delicada y que transmite una leve vibración y un sonido para saber cuándo se ha actuado sobre un mando. Cualquiera acostumbrado a un celular moderno aprenderá a convivir con esta interfaz que, después de muchos años, lleva al MMI de Audi (Multi Media Interface) a soluciones más allá de la ya conocida perilla central que tanto llevaba presente desde que la propusiera BMW con el i-Drive (Serie 7 E65) a comienzos de la década pasada. Este nuevo esquema de pantallas es también algo visto en el A8, en la Q8 y en el A7.

Interior Audi A6 2019

Desde el punto de vista técnico, lo que más destaca por el hecho de ser un elemento de serie y no opcional en los autos que llegan a México, es la hibridación parcial (MHEV) mediante una red eléctrica de 48V con su propia batería de iones de litio, que con un motor eléctrico reemplaza la marcha y el alternador tradicionales y contribuye a una simplificación en temas de bandas y poleas, a la posibilidad de hacer más sutil el sistema de encendido y apagado automático en detenciones temporales o al circular con solo el impulso o al brindar un poco de par extra al arrancar, así que también se compensa el poco turbo lag que pueda existir en el V6 de tres litros con 340 hp y 369 lb-pie, que suena conocido para los que de antes ubican el A6, solo que ahora el supercargador se reemplaza, como bien ya se dijo, con un turbocargador.

Como es usual, la transmisión es una S Tronic (doble embrague) de siete velocidades que se une a la tracción integral permanente quattro con el extra del “quattro ultra” para desconectar del todo el eje trasero cuando no es necesaria su operación, lo que evita esfuerzos al mover piezas mecánicas que puedan implicar un aumento del consumo de gasolina.

Audi A6 2019

Como opción, es posible optar por una suspensión deportiva de menor altura independientemente de si se elige el paquete visual S line, que la trae de serie, además de una de dureza variable. También hay una dirección a las cuatro ruedas como ya la conocemos en la Q7 o el A8 y que de acuerdo a los modos de manejo elegidos, no solo cambia su grado de asistencia al girarla sino la desmultiplicación en sí, es decir la relación entre el giro del volante y de las llantas, algo que consiguieron integrando un motor eléctrico extra en la columna. Todo esto lo pudimos probar el año pasado durante la presentación internacional y contribuye a una agilidad incrementada en curvas muy pronunciadas, a una mayor maniobrabilidad en espacios cerrados y a una respuesta muy inmediata en la que bastan movimientos muy pequeños con los brazos para que este coche de casi cinco metros pueda abordar carreteras muy complicadas.

El A6 conducido durante la presentación en México no incluía ninguno de estos opcionales y aún así nos encontramos con un vehículo que, haciendo la comparación directa con un 3.0 TFSI C7 (ahora 55 TFSI bajo la nueva nomenclatura) probado a profundidad hace tres años, muestra una capacidad aún mejor de cubrir muchos kilómetros a alta velocidad con plena seguridad y poquísima fatiga.

Si antes era el BMW Serie 5 el deportivo y el Mercedes el refinado, ahora el Audi muestra, al menos con la suspensión de serie, un mejor equilibrio entre control y comodidad que el de Munich, que a nuestro modo de ver termina siendo el más blando de los tres ahora, mientras el Clase E puede ser más directo y certero en sus reacciones a punta de no ser igual de cómodo. El nuevo A6 sigue siendo la alternativa equilibrada pero no de la misma forma que antes.

Quedamos encantados por cómo reacciona en curvas muy abiertas y en asfaltos que de repente mostraban desniveles. No es fácil de descolocar y tampoco es seco cuando se llega al final del recorrido de la amortiguación ni cuando las llantas tienen un movimiento súbito a causa de un bache. Lo único que nos pudo haber faltado fue una dirección más natural en su tacto por cómo se endurecía de encontrarnos giros más cerrados en autopista que hicieran apoyar más el conjunto, pues nunca perdimos la sensación de absoluta confianza.

Lo parejo del V6 turbocargado, en especial al arrancar, hace que no se extrañe el compresor del anterior motor. La caja S-Tronic también se pulió en su respuesta pero desde el punto de vista de la suavidad en cada situación, nada como una de convertidor de torque mejorada. En ese sentido el A6 no es tan impecable si bien esas leves patadas ocasionales al reducir los cambios se compensan con la rapidez de sus reacciones y una aceleración en el papel de 5.1 segundos de 0 a 100 km/h, mejor a los 5.6 de un Mercedes E 450 Sport teóricamente más potente y empatando con el BMW 540i, cuyo seis en línea declara la misma potencia, pero 50 Nm (36 lb-pie) menos de torque.

Tratándose de un sedán del segmento E (segmento C en la organización interna del grupo Volkswagen), la prioridad es al final la de conseguir un coche de excelentes cualidades para cubrir largas distancias, pero que sin irse al extremo de berlinas como el A8, sea todavía adecuado para aquellos que aún quieren manejar su propio auto y no quieran perder del todo esa agilidad de algo más pequeño y ligero. Sobra decir que dicho objetivo se consiguió con creces.

Audi A6 2019

Un Audi A6 55 TFSI se consigue desde 1,189,900 pesos en versión Elite y desde 1,229,900 con el paquete S line. Para contextualizar, un BMW 540i M Sport empieza en 1,249,900 pesos y un Mercedes-Benz E 450 parte de los 1,349,000.

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