Al momento

Primer contacto: Volkswagen Golf GTI TCR, más sabor para el hot-hatch

Con la adición de tres letras, el GTI pasó de medianamente civilizado a brutal. La potencia extra se nota y la marcha va más allá de lo firme. Es fabulosamente rápido y absurdamente divertido.

Seguro la gran mayoría que conoce al GTI no sabe qué significan las letras “TCR” de esta edición, pues si bien por más de cuatro décadas se han acostumbrado a la parte de “GTI”, esto de “TCR”, en alusión a “Touring Car Racing” es algo más bien reciente y que en este caso despide a la séptima generación.

Mucho cariño le tiene la marca a este concepto de un deportivo accesible de tracción delantera por el simple hecho de que también puede ofrecer, sobre la misma base, versiones debidamente adaptadas de SEAT, Audi o Skoda.

En su etapa final, un GTI con el paquete Performance (para mercados internacionales) entrega hasta 245 caballos y 350 Nm de par de su dos litros turbo denominado internamente como EA888, lo que no es suficiente para este TCR, que se sube hasta los 290 hp y 400 Nm (295 lb-pie) y puede conseguir el 0 a 100 km/h en 5.6 segundos.

Interior VW Golf GTI TCR

Esta configuración salió directo del GTI Clubsport de 2017, pero con nueva electrónica, un par de radiadores más y un filtro de partículas. Son los números que se necesitaban cuando los Hyundai i30 N, Renault Mégane RS u Honda Civic Type R estaban haciendo ver al GTI blando… y blando es justo lo que no es el TCR, pues Volkswagen convirtió su hatchback en algo de tener más cuidado, que casi que pide que se trate con más y más agresividad.

Visualmente impactan los hexágonos repartidos en los laterales de la carrocería (por fortuna, son opcionales), la defensa delantera más voluminosa o el alerón extendido. Las carcasas de los retrovisores son de fibra de carbono, el labio delantero es de mayor tamaño y los rines van pintados en negro mate.

Adentro, hay nuevos asientos en microfibra junto a un volante con la parte baja achatada, piel perforada en las empuñaduras y muchos detalles rojos. Como siempre, es un interior convincente, con sus enormes instrumentos digitales, una pantalla de infotenimiento acorde y una posición de manejo perfecta. La edad solo se empieza a notar porque en el espacio atrás ya empieza a quedarse con respecto a la competencia.

Y aún con su apariencia más imponente, sigue sorprendiendo lo que pasa cuando se presiona el botón de encendido.

Motor VW Golf GTI TCR

Es salvajemente ruidoso. Podría decirse que la mitad de escandaloso a un R8 V10, con una tonada muy profunda y que recuerda al TCR de carreras, que también hemos manejado y que sí suena más duro, pero no por mucho.

La crudeza del sonido del motor casi que nos hace esperar que, al poner primera, suene ese traqueteo de la caja… pero no, porque aquí se usa una doble embrague de siete velocidades referente por sus buenos modales, tanto que nos ponemos a pensar que le habrían hecho un favor al coche si, tal vez, hicieran más agresivos los cambios en la modalidad Sport, tal como pasaba con el primer Lamborghini Aventador.

Lo decimos porque aunque el GTI siempre ha estado en la línea entre desempeño y comodidad para usar en el diario, eso no se da en el TCR. Es increíblemente firme y transmite una sensación brutalmente honesta del camino, sobre todo en sacudidas verticales de pisar una irregularidad.

Eso es bueno y malo a la vez. Deja sentir el camino como ningún otro Golf, se adhiere como si se tratase de un coche de competición así sea de categorías menores, vira plano, sin balanceos y no se amilana ante curvas más rápidas. El control de carrocería es brillante. Lo malo es que no va ni remotamente igual de bien si el pavimento no está en buen estado e incluso si solo tiene algunas imperfecciones. Y en piso mojado no será raro ver al control de tracción actuando mucho, mucho después de haber acabado un giro.

Algo que es muy bueno, eso sí, es cómo la suspensión pasa de dura a más controlada conforme se apoya con más ímpetu, pues eso ayuda al diferencial delantero de bloqueo electrónico a ocuparse de las llantas delanteras de 18 pulgadas. No es una suspensión activa sino que se replantearon los amortiguadores fijos y se instalaron dentro de resortes más cortos y rígidos, lo que deja al auto 5 mm más cerca del suelo.

VW Golf GTI TCR

De todas maneras, muchos no pararán ahí así pudieran: el primer paquete de mejoras viene en forma de ruedas que crecen hasta las 19 pulgadas, llantas Michelin Pilot Sport Cup 2 y un limitador de velocidad que sube de 250 a 260 km/h. Abordando curvas a altas velocidades y en una serie de cambios de trayectoria, se siente aplomado mas no nervioso. La fase de extensión de la amortiguación es particularmente agradable cuando se lleva al conjunto muy exigido… aunque hasta cierto límite en donde ya no se puede obtener lo mejor del chasis. No es un comportamiento que nos sacará de repente del camino, pero por momentos, soñamos con que este motor estuviera en el GTI normal.

Hay aspectos peores en su dinámica que ni los frenos de mordazas de cuatro pistones al frente pueden resolver. Nos referimos a una dirección suave y vaga, sin mucha retroalimentación, sin esas sensaciones que se esperan de un coche de este tipo. Tampoco es especialmente ágil teniendo en cuenta que sí hay grandes capacidades para mantenerse estable y manteniendo la velocidad en medio de una curva.

Donde si no hay casi queja es en el conjunto de motor y caja, aunque algunos seguro preferirán una transmisión manual en lugar de la DSG. Decimos “casi” porque a bajas velocidades no se siente nada especial, pero desde unas 1,500 rpm empieza a respirar con total libertad y furia. Tiene un margen muy amplio en el que solo sigue empujando y pareciera que nunca llegará un cambio en el que se dé por vencido o se agote este cuatro cilindros. Hay un desempeño real detrás del hecho de que suene más duro y de esos petardeos en las marchas ascendentes o al reducir con la caja.

Al final, si alguien lo quiere comprar, depende en gran parte del tipo de vías por las que lo usará.

Ahora lee:

>> Ginebra 2019: Mercedes-AMG GT R Roadster

>> Ginebra 2019: Ferrari F8 Tributo

>> Ginebra 2019: Jaguar XE 2020