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Mazda abandonó el benchmarking al desarrollar el nuevo 3

La frecuente práctica de analizar a detalle la competencia fue desechada en esta ocasión, eso con el objetivo de centrarse en una mejor integración entre el cuerpo humano y el coche.

Es muy común que durante el proceso de hacer un nuevo producto, los grandes fabricantes tomen prestados o incluso desmantelen rivales de su futuro lanzamiento para así conseguir hacer lo que, a su forma de ver, sería un mejor vehículo. Por ese motivo, es frecuente que en fotos espías haya contrincantes junto al prototipo captado.

Para Hiroyuki Matsumoto, Jefe de Desarrollo Global en Mazda, este método es poco eficiente y, al ser la marca un jugador pequeño, puede darse el lujo de hacer las cosas más a su manera, porque además tienen que sobrevivir por el hecho de ser únicos.

Así, el Mazda3 fue pensado bajo un concepto (“Human Centric”) en el que es el cuerpo humano el centro de todo, por lo que incluso la misma estructura y los componentes mecánicos se plantearon a partir de conseguir un movimiento más natural de la espina dorsal, de simular esos pequeños ajustes que el cuerpo hace para desplazarse mientras camina de una forma sutil y sin forzar de más los músculos. A dicha conclusión llegaron, entre otros motivos, por averiguaciones que uno de los ingenieros más veteranos empezó a hacer a especialistas mientras estaba hospitalizado con motivo de una lesión mientras jugaba futbol, pues se dio cuenta que los principios eran los mismos de cuando se afina un chasis.

Este criterio dio hasta para determinar la ubicación y dirección de las bocinas dentro de la cabina, pues también se optimizaron los factores NVH (ruidos, vibraciones y asperezas) a bordo.

La idea es que desde el nuevo 3, Mazda aplique esta peculiar y compleja filosofía al concebir sus futuros modelos.

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