Al momento

La emotiva carta de Daniel Ricciardo sobre su pasado y la decisión de cambiar a Red Bull por Renault

Nuestro embajador de soloautos.mx cuenta cómo fueron sus inicios en el deporte motor y lo que lo llevó a firmar por Renault Sport para la temporada 2019.

Bien… No he hecho uno de estos antes, pero este es por todos aquellos que han estado en alguna encrucijada, con decisiones importantes por hacer

Después the Hungarian Grand Prix a finales de julio, volé a Los Angeles. Quise irme lejos. Necesitaba espacio. Necesitaba un vuelo de 9 horas, sin WiFi o distracciones. Necesitaba tomar una decision.

Luego de 10 años con Red Bull, el equipo me había elaborado un nuevo contrato de F1. Había pasado toda mi carrera como corredor con Red Bull, pero Renault tenía también una oferta para mí. Los dos querían que manejará para ellos, y los dos querían una respuesta

Pensando ahora en el pasado, la decisión de mi futuro en F1 me había costado mucho tiempo y me afectó más de lo que creía. Suena un poco dramático, pero esta fue una de las grandes decisiones en mi vida. Tan grande, como cuando joven, decidí dejar a mi familia y amigos para irme a Europa y perseguir mi sueño de convertirme en piloto de F1.

Sé que, en términos de decisiones de vida, algunos deben tomar decisiones más difíciles, pero para mí, esta cambiaría mi vida. He trabajado duro para estar donde estoy ahora.

Así que tome el avión. Y a la mitad del vuelo, a aproximadamente 40,000 pies sobre la costa este de los Estados Unidos, apagué la película que estaba viendo, tomé una copa de vino y tuve un gran pensamiento acerca de mi futuro.

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Fuente: internet

Cerré mis ojos y escuché el sonido de los motores. La gente siempre habla acerca del “momento de claridad” y ahí estaba, claridad, ¿dónde estás?.

Y entonces, yo solo pensé en todo, De verdad, en todo

Regresé, de vuelta a donde todo comenzó.

Verás, siempre he sido Daniel. Siempre he tenido la misma actitud. Soy relajado, me gusta reír y disfrutar y divertirme en todo lo que hago.

Cuando era chico. Tenía un gran poster de Michael Jordan en mi cuarto, en mi casa en Perth. Era la famosa fotografía de él, en el dunk en 1988. Él estaba en pleno vuelo, alucinante. Lo miré cada día antes de ir a la escuela, como, ¿Ok, tú serás MJ hoy? En retrospectiva, no era MJ – No tenía el instinto matador, es decir, era solo un niño.

Las carreras están en mi sangre. Mi padre, originario de Italia, realizó algunas carreras en su época. Recuerdo estar en brazos de mi madre, quizás tenía 2 o 3 años, y miraba a mi papá correr alrededor de la pista en Wanneroo, no muy lejos de Perth.

Algunos años después, estaba en un kart por primera vez, y mi papá era ahora el que miraba. Cuando aparecí en mi primera carrera, fui asignado con el kart número 3.

Yo no lo escogí, él me escogió. Nuestra casa era el número 3, Dale Earnhardt manejó el carro 3, así que parecía ser muy legítimo.

Viviendo en Australia, tenía que despertar temprano para ver la F1 y la NASCAR, pero créanme, estaba acostumbrado. Lo juro, tenía este reloj interno que me despertaba para cada carrera de F1 cuando era un niño. Ponía mi alarma a las 3 am, y de verdad, a las 2.55 am, despertaba, lo sabía. Corría a la habitación de mis padres, prendía la TV y me sentaba en la orilla de la cama a mirar. Los lunes en la escuela, era un niño cansado, pero siempre valió la pena.

Eventualmente, pasé de los campeonatos locales a algunos más serios. Y, la historia que voy a contarles, la historia original de Honey Badger (tejón de miel).

Hubo un fin de semana en particular, ese en el que siempre pienso.

Mi padre y yo teníamos que manejar algunas horas para llegar al circuito. La carrera era una de las más importantes de la temporada, así que practicaba cada viernes. Papá faltaba al trabajo para que pudiéramos estar allí. No había manejado muy bien antes de este fin de semana. Lo sabía. Necesitaba ser mejor. Durante la práctica, dos de mis competidores estaban delante de mí, estaban como peleando y conociendo la pista. Estaban empujándose entre ellos, y yo solo estaba sentado detrás de ellos, mirando. Básicamente, desperdicié una sesión completa porque tenía miedo de hacer un movimiento durante la práctica.

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Fuente: internet

Mi papá estaba molesto, y entendí por qué. No había sido fácil para él tomarse tiempo fuera del trabajo, y solo había ido a ver a sus hijo -quien le había dicho una y otra vez que quería ser piloto como Senna y Dale Sr- desperdiciar el día entero solo porque yo era muy tímido para hacer la práctica.

Observé como guardaba el kart en silencio. Apenas hablamos de camino a casa. Al llegar, hablé con un amigo que corría también. Le dije que pensaba que jamás correría otra vez.

Si nunca hubiera manejado nuevamente, lo hubiera entendido. Mi padre sabía acerca del mundo de las carreras…Él sabía que para que un niño despreocupado feliz de Perth lo lograra, tenía que encontrar otro mecanismo. (No me disculparé por el juego de palabras).

Así, semanas después, y luego de algunas discusiones con mi padre, obtuve ayuda de un coach de manejo. Él me enseñó muchas técnicas que fueron útiles, pero fue en el lado mental donde realmente me ayudó. En mi primera carrera, después de la práctica, estaba en el grid con mi coach cuando vimos a uno de mis rivales cerca de 30 pies de distancia, preparándose para subir al kart. El coach dijo, “Daniel, acércate allí y deséale suerte”

Le dije, “Yo… a él no le agrado, a mí no me agrada él ¿Por qué lo haría?

“Harás un desastre con su cabeza. Solo hazlo” Tomen en cuenta, que teníamos solo 13 años

Dudé, pero el coach literalmente me empujó hacia donde él estaba. Me acerqué, lo miré a los ojos, estreché su mano y le deseé suerte. Su apretón de manos fue suave, y él lucía como si hubiera visto a un fantasma.

Es día lo vencí. No iba ni siquiera cerca. Michael Jordan hubiera estado orgulloso.

Entonces, si la gente pregunta por qué ese conductor de Red Bull tiene a un honey badger (tejón de miel) en el casco, diles que es porque he estado cultivando mi tejón interno por mucho, mucho tiempo. Nació en la pista go-kart de occidente de Australia.

Y desde este fin de semana, seguí al tejón.

“He estado cultivando mi tejón interno por mucho, mucho tiempo”

En 2007, Estaba en Estoril, Portugal, para el Red Bull junior test. Conocí a Helmut Marko ese día, lo que cambiaría mi carrera. Afortunadamente, manejé bien, y estaba dentro de su gracia, pero hombre, él era un gato intimidante.

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Fuente: internet

Ese es el asunto acerca del programa de Red Bull. Sí, puede ser brutal, pero es así por una buena razón. Correr en el más alto nivel es brutal. Necesitas estar listo para los altibajos. Te prepara, así cuando el llamado llegua, estás listo.

Pensé, estoy preparado. Luego me llamaron. Y no lo estaba.

Estaba en mi cocina en Milton Keynes, Reino Unido, con mis padres, en un día lluvioso de junio en 2011. Mi teléfono vibró en la mesa. Era Helmut

“Daniel” él dijo, “conducirás para HRT la siguiente semana en el British Grand Prix.”

Casi dejo caer el teléfono.

Camine de regreso a la sala, y mis padres sabían que algo pasaba. Les conté que iba a correr en un auto de F1 en ocho días. No iba a tener que poner la alarma para esta carrera, ya lo sabía.

Toda la semana fue confusa. Me senté junto a Rubens Barrichello en la conferencia de prensa. Tenía el cabello desalineado saliendo por debajo de mi gorra – Lucia como idiota (ja ja ja). La prensa pidió a Rubens darme un consejo. Yo estaba como, he mirado a este hombre toda mi vida, y el probablemente nunca ha escuchado de mí.

Lewis Hamilton me puso a un lado luego de terminar.

“Estarás bien. Solo… mira alrededor de vez en cuando y disfrútalo. Un día escribirás un artículo acerca de esto y querrás recordar los detalles.”

(Está bien, no dijo la última parte, pero aun así…)

Para que un campeón mundial tomara su tiempo, en su casa, para hablarme, me calmó mucho. Me dieron la vuelta como cuatro veces el domingo, y ese día fue un desastre…pero, maldición, fue increíble. Aprendí que una vuelta es solo una pequeña parte de lo que te hace un buen piloto. Descubrí que hay un millón de botones en el volante. Y comprendí que conducir un auto de F1 es lo más divertido que puedes tener.

Es último punto es súper importante.

Siempre debe de ser divertido.

Esa es la razón de que yo corra.

Y nadie tiene más diversión que Red Bull. Aprendí eso cuando me llamaron de Toro Rosso para la carrera de Red Bull en 2014. La atmósfera era tranquila, fácil. No había presión hacia mí. Es decir, nadie estaba esperando algo de mí con Seb en la misma cochera. Acababa de ganar su cuarto título mundial consecutivo.  Entrando en la temporada, sabía que, si podía vencerlo unas cuantas veces, eso luciría muy bien para mí. Estaba mirando algunas de sus carreras del año anterior, como pensando, hombre puedo hacer eso ¿verdad?

Recuerdo ese pensamiento. Ese choque de confianza. Y lo siguiente que supe que, Montreal sucedió en 2014- mi primera carrera de F1 en el Grand Prix de Canadá. Y para contar esa historia, necesito comenzar con 22 vueltas atrás.

Estaba en el cuarto lugar, detrás de Lewis Hamilton y Nico Rosberg, ambos conduciendo por Mercedes, y Sergio Perez en un Force India. Estábamos cerca de terminar la vuelta, y vi a Lewis de regreso a los pits- estaba fuera de la carrera con un problema de frenos.

Pensaba, bien, bien, bien, eso es un podio.

Fuente: internet

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No había visto el Merc en todo el día. Ellos fueron mega rápidos este fin de semana. Luego, después de un par de vueltas más, a algunos giros por delante de Sergio…allí estaba… Nico. Pude ver a Rosberg, el líder de la carrera, por primera vez en esa tarde. Sabía, él debía tener el mismo problema de Lewis.

No había ganado una carrera de F1 aún. Había estado cerca…pero aún no. Esa fue mi oportunidad, pero tenía que pasar a Sergio. El problema era que su Force India fue rápido en línea recta, y hay muchas rectas en Montreal. Vuelta tras vuelta, me acercaba, pero no lo suficiente. Se me acababa el tiempo y Vettel, que iba en cuarto, estaba justo detrás de mí, acercándose.

Con seis vueltas restantes pude ver a Sergio frenando un poco antes de las curvas- él estaba atendiendo un problema. Cruzamos la línea de inicio-final una vez más, y yo estaba como, m****, lo estoy enviando aquí.

Di vuelta al exterior en la curva uno. Sabía que incluso si giraba o no podía lograrlo, tenía que intentarlo… tenía que intentarlo. Por un instante, pensé que había ido demasiado profundo. Metí dos llantas en el pasto, casi lo perdí, ¡pero lo traje de nuevo y lo pegué! P2.

Sabía que incluso si giraba o no podía hacerlo, tenía que intentarlo … tenía que intentarlo.

Nico fue el siguiente.

Su problema empeoraba cada vez más, y con dos vueltas para el final, lo atrapé y lo pasé por la espalda recta. Y ahí fue cuando me golpeó: maldición, estás a la cabeza.

Solo quería que mis manos siguieran trabajando. Me estaba esforzando tanto por mantener la calma y recordar cómo cambiar, cómo frenar, cómo conducir un auto de F1. Le estaba rogando a mi cuerpo que lo mantuviera unido, solo por unas pocas izquierdas y unos pocos derechos más. Y finalmente, crucé la línea una última vez, miré hacia mi izquierda y vi la bandera a cuadros. Era la bandera más bonita que jamás había visto. Vi a Felipe Massa y Sergio se había estrellado la vuelta antes en la curva uno, por lo que llamé por radio a mi equipo para asegurarme de que esos dos eran “O.K.” antes de celebrarlo

Me sentí aliviado al escuchar a mi ingeniero de carreras, Simon, decir: “Parece que están bien, Daniel”. Y luego se sumió. El ganador de la Fórmula Uno, Daniel Ricciardo. Ese fue un momento dulce.

No olvidaré ese día, y ese movimiento de Sergio que quedará en mi mente para siempre. Porque hubo un tiempo, cuando era adolescente, en el que no habría tenido el coraje de hacerlo. Hubo un momento en que el honey badger (tejón de la miel), mi animal espiritual, mi alter ego, no existía.

Cuando me senté en el avión reviviendo esa primera victoria, muchos otros recuerdos aparecieron en mi cabeza. Y uno en particular se destaca: Mónaco. Este año.

Mi antiguo compañero de equipo, Seb, fue lo primero en lo que pensé y vi cuando perdí una parte de los caballos de fuerza en la vuelta 28 del Gran Premio de Mónaco. Una cosa es si un problema como ese se presenta con algunas millas por recorrer, pero con 50 vueltas, y ¿ese hombre al final? Vamos. ¿Qué hice para merecer tanta mala suerte en Mónaco?

Pensé en mi segundo puesto final hace dos años en Mónaco. Pensé en Nico cuidando su auto en Montreal cuando lo pasé. Pensé en esa sesión de práctica de go-kart en la que era demasiado tímida.

Necesitaba todo lo que tenía que ganar en Mónaco este año. Aprendí de nuevo mis puntos de frenado y mis cambios de velocidad sobre la marcha. Sabía que sería casi imposible pasar por las curvas, así que tuve que extender mi liderazgo por allí para mantener a Seb detrás en las rectas. Fueron 50 de las vueltas más difíciles de mi vida.

Y al final… lo hice. Lo hicimos. Apenas recuerdo las horas que siguieron, fue agotador. Llegué a casa alrededor de la 1 a.m., y quería seguir celebrando, pero ya no me quedaba nada. Yo estaba muerto.

Caminé hacia la nevera, tomé una cerveza y me acosté en la cama.

Posiblemente fue la mejor cerveza de mi vida. Ayudó también que fuera uno de mi cervecería, jajaja.

El ganador de la F1 de Mónaco, Daniel Ricciardo. Ahora de eso se trata.

En este punto del vuelo, casi estábamos descendiendo a Los Ángeles. Estaba cerca de mi respuesta. Había pasado por tantos recuerdos felices… Los pensamientos venían gruesos y rápidos ahora porque estaba en el presente. Mi mente estaba justo donde tenía que estar: el punto medio de este año.

En ocasiones, esta temporada ha sido increíblemente difícil. He hablado de rodar con los golpes… pero hombre, incluso me duele después de un tiempo. Soy humano. Pero realmente quiero que todos escuchen esto: espero que todos entiendan que Red Bull es mucho más que una marca. Es una familia, es una declaración de lo que es posible. Si un equipo puede hacer todo esto; gana ligas de fútbol, construye los coches más rápidos, firma a los mejores jugadores, corre carreras aéreas, ¿de qué somos capaces? Red Bull hace trabajar ***, y me ha encantado ser parte de ello.

Me siento increíblemente privilegiado de haber conducido para Red Bull Racing y haber sido parte de la familia Red Bull durante 10 años. Me dieron un descanso, y sin el Dr. Marko descubriéndome hace tantos años, no creo que hubiera podido llegar a la F1, a mi trabajo soñado.

Recordaré a este equipo, a estas grandes personas, a esta familia, para siempre.

Y ese pensamiento, ahí mismo, es cuando encontré claridad. He hecho mucho con Red Bull. Me he convertido en quien siempre he querido ser, justo a su lado. Y sé, lo sé, que puedo dejar de haberles dado mi todo y haber recibido lo mismo a cambio.

Pero necesitaba escuchar mi corazón, necesitaba hacerlo solo y tomar mi propia decisión. El cambio da miedo, es ****** aterrador. Y sé que la próxima parte de mi viaje no siempre será fácil, pero tuve que dar este paso para tratar de ser la mejor versión de mí. Eso es todo lo que era. Fue el siguiente paso, el siguiente salto, un nuevo desafío.

Voy a ir a Renault el año que viene, y voy con la mente abierta y el corazón lleno. Nadie tiene una bola de cristal, o puede predecir el futuro o los resultados de mi decisión, pero aun así se tomó una decisión.

Pero por ahora quiero terminar este año fuerte. No va a ser fácil, mentalmente. Yo sé eso. Cada vuelta que gire en el auto significará una vuelta más cerca de la última con un traje de Red Bull. Y cuando salga por última vez en Abu Dhabi, creo que voy a llorar bien. Tal vez algunos de ellos. Luego vendrá el invierno, me reuniré con mis nuevos amigos de Renault y empezaré de nuevo.

Así que me bajé del avión, esperando que mi próxima aventura fuera tan divertida como la primera. Porque cuando me encuentre viejo y gris, y esté recorriendo mi página de Wikipedia tratando de sentirme joven otra vez, quiero que diga un par de cosas.

En primer lugar, quiero decir que gané al menos un campeonato de Fórmula Uno. Necesito uno, ¿verdad?

En segundo lugar, debería haber una sección sobre el honey badger (tejón de miel). Siento que se lo merece.

Y tercero, espero que diga que cambié el deporte de alguna manera, que me divertí, que manejé duro y justo, que dejé mi marca. Espero que haya niños en todo el mundo observando cada fin de semana que saben que pueden divertirse, que pueden ser un tipo rudo y que todavía son muy buenos en lo que hacen.

Y si pudiera dar un consejo a esos niños, es este: no importa lo que hagas, sé fiel a ti mismo.

Y cuando eso no funciona, lame el sello y envíelo.

—Daniel

Artículo original publicado en soloautos.mx

Traducción de ThePlayersTribune por Alejandra Quirarte

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