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#TestTécnico Comparativo: Mazda CX-3 vs Toyota C-HR

En el amplio rango de las SUVs subcompactas, no todo tiene que ver con el espacio y la practicidad, también hay cabida para productos completamente personales cuyo principal fin, es el estilo, la Mazda CX-3 y Toyota C-HR, son el mejor ejemplo de ello

En este segmento tenemos más de 15 opciones, todas con diferentes cualidades que resaltan los valores de cada marca y permiten que el usuario pueda escoger la camioneta que mejor cumpla con sus expectativas, recordando que las necesidades puntuales pueden ser muy diferentes en cada caso.

Con este tipo de vehículos, el mercado nos ha dejado en claro que los apartados de espacio y capacidad de carga no son más importantes, como la moda de un sentimiento de manejo más alto y confortable.

Es aquí donde aparecen las que consideramos las SUVs subcompactas de corte más personal que tenemos en el mercado mexicano: La Mazda CX-3 y Toyota C-HR.

Formas singulares

Ambas camionetas hacen alarde de un estilo extravagante en su diseño exterior, con múltiples líneas en la carrocería, resaltando que aquí lo que importa, es el estilo.

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Por un lado, tenemos a la representante de Mazda, la CX-3 que hace uso de la plataforma del Mazda2, y que integra de una carrocería con todos los elementos de la filosofía de diseño KODO de la marca japonesa, a medio camino entre un hatchback y un SUV.

Con un largo de 4.2m y una altura de 1.5m, pareciera que el trabajo de aprovechamiento de espacio no es muy bueno, pero entendemos que tampoco es su foco.

Con la actual renovación, encontramos un muy ligero cambio que simplemente la pone al día con un nuevo tramado en la parrilla unos faros con nuevo sistema de iluminación por LED en los faros y calaveras delanteros, unos rines de diseño nuevo y bitono que se suman al nuevo tono de pintura Soul Red Crystal.

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Del otro lado del ruedo, la Toyota C-HR presenta un diseño todavía más atrevido, con múltiples líneas de carácter en la carrocería, hacen un juego de superficies muy elaborado, como de escultura moderna o concept car.

Destaca la caída marcada del toldo hacia la parte trasera, en donde se cruzan las líneas de la carrocería ascendentes que rematan en la manija de las puertas traseras, disimuladas en lo alto de las ventanillas laterales.

Los grupos ópticos resaltan por su carácter juvenil, con estéticas afiladas que integran tecnología LED que va acorde a su espíritu personal, aunque creemos que el color negro hace que muchos de los elementos estéticos del exterior se pierdan.

La parte interior del estilo

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Puertas adentro, las cosas son un poco más diferentes. Primeramente, la Mazda CX-3 apuesta en ofrecer una mejor calidad de materiales en el interior, con una disposición sobria pero que para nada es aburrida.

Sobresale la pantalla central colocada de manera flotante en lo alto del tablero.

La mezcla de materiales es muy afortunada y, a pesar de que no tenemos plásticos suaves al tacto en todo el interior, la calidad de ensamble es muy favorable.

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Del otro lado, la Toyota C-HR nos muestra una disposición mucho más arriesgada, casi salida de un concept car, aunque con acabados menos refinados que en la CX-3, pero van muy en juego con el atrevido exterior.

La contendiente de Toyota utiliza también la configuración de pantalla flotante en lo alto del tablero, en donde también contamos con un abundante plástico negro brillante, justo en las partes que tocamos con mayor frecuencia.

Los patrones diamantados dominan el interior, estando presentes en la disposición de los botones en el tablero, el volante y hasta en las salidas del aire acondicionado. Curiosamente, el mismo patrón se encuentra plasmado en el cielo de la camioneta, un detalle único.

Apenas suficiente

Pero ¿qué hay del espacio, uno de los puntos sensibles dentro de estas dos contendientes? Del lado de Mazda, tenemos que decirlo, es muy justo y apretado, incluso para el conductor.

Primero que nada, la posición de manejo a bordo de la Mazda CX-3 es más bien baja, más cercano al de un hatchback que al de una SUV. Aún así la visibilidad al frente es más que suficiente, aunque hacia la parte posterior, es un tanto limitada por el diseño del poste C y el medallón alto.

La situación en la banca trasera se complica si los pasajeros son altos y también lo es el conductor. El espacio para las piernas se reduce bastante, a pesar de que, la cifra de espacio de casi 900 milímetros para las piernas y de 944 para cabeza.

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Lo mismo pasa con la cajuela, la cifra de 240 litros, apunta más hacia su herencia de hatch, que de una SUV.

En el otro lado del ring, la C-HR, presenta un interior que se percibe más amplio a primera vista, la posición de manejo es un poco más alta, atendiendo a uno de los mayores atributos que busca el tipo de clientes de estos vehículos.

La visibilidad hacia el frente es más que adecuada, aunque hacia la parte de atrás es mucho más comprometida, por las formas caprichosas del diseño, sobre todo por la disposición de las manijas posteriores en el poste C.

En la segunda fila, el espacio es ligeramente mejor que en la CX-3, aunque eso no quiera decir que lo tenemos de sobra, sigue siendo limitado, y anuncia 989 mm para piernas y 973 para cabeza. Además, se percibe mejor distribuido, más amplio.

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A primera vista, la cajuela es diminuta en la camioneta de Toyota, muy alta, angosta y con una cubierta rígida que limita mucho el espacio disponible. Pero aún así, presume de 297 litros disponibles, cifra mayor que en la CX-3.

En todo caso, ambas se encuentran lejos de las más amplias en este sentido, de las líderes del segmento, en donde una Nissan Kicks presenta unos 674 litros.

Equipamiento

Ahora, adentrándonos en la lista de equipamiento, notamos que tampoco es uno de los puntos realmente fuertes de las contendientes, pero que aún así tenemos las amenidades suficientes.

En el caso de la CX3, contamos con la pantalla de 7 pulgadas, que no es táctil, pero se controla por medio del Mazda Connect, muy al estilo del BMW iDrive, que mejora las funciones ergonómicas, junto con el head-up display que proyecta la información de la velocidad.

También cuenta por encendido por botón, asientos de piel, aire acondicionado automático, y un sistema de sonido de buena respuesta, cámara de reversa y hasta un quemacocos de tamaño normal.

En la consola central, tenemos un nuevo descansabrazos con un par de portavasos abatibles muy ingeniosos y la integración de un freno de mano electrónico que ayuda en el apartado de amplitud.

Por su parte, la C-HR cuenta también con una pantalla de 7 pulgadas táctil, aire acondicionado digital, freno de mano automático y volante multifunciones.

También equipa cierre de un solo toque para todas las ventanas, freno de mano automático y una segunda pantalla a color justo en medio de los relojes del cuadro de instrumentos, con las funciones de la computadora de viaje e indicadores de manejo ecológico.

No tenemos tapicerías de piel o una cámara de reversa. Tampoco es posible equiparla con quemacocos.

En ambos casos, las interfaces del sistema de infoentretenimiento, no incluyen las conexiones con las plataformas de Android Auto o Apple CarPlay. Y si a bordo de la CX-3 se siente un sistema un tanto viejo, en la Toyota es mucho más perceptible el paso de los años por su interface. Los sistemas de entretenimiento que incorporan tanto la SEAT Arona, como la Ford EcoSport, son simplemente, mucho mejores.

Similitud mecánica

Debajo de los cofres de ambas camionetas, encontramos otro punto en donde coinciden, con la utilización de motores de 4 cilindros en línea, con 2 litros de desplazamiento y con cifras de potencia y torque muy parecidas. 148 hp, para ambas y 144 lb-pie de torque para la CX-3 y 142 lb-pie para la C-HR.

Y hasta aquí terminan las similitudes, ya que por un lado la Mazda hace uso de una caja automática de 6 velocidades, que hace posible hacer los cambios de manera manual. Lo cual otorga un sentimiento de manejo con mucha solidez y buena respuesta.

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El manejo en ciudad refleja bastante agilidad y a pesar de que la suspensión tiene un ajuste más cargado hacia la firmeza, filtra muchas de las irregularidades de nuestras calles, que si acaso se dejan sentir por las llantas de perfil bajo que equipa la versión más equipada.

En carretera, la firmeza de la suspensión transmite mucha confianza, especialmente en caminos revirados. La dirección comunica muy bien lo que pasa con nuestro vehículo en todo momento.

Durante las pruebas de aceleración fue posible conseguir los 100 km/h en tan solo 12.7 segundos, con un correcto escalonamiento de la caja de velocidad, que en modo Sport alarga el corte para aprovechar mejor todo el torque disponible.

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Mientras que en la frenada de 100 a 0 km/h fueron necesarios 43.9 m para llegar a 0, con un comportamiento favorable y buena sensación de mordida y resistencia a la fatiga.

Mientras tanto, la Toyota C-HR, presenta una conducción mucho más orientada hacia el confort, el propulsor va acoplado a una caja automática tipo CVT, que prioriza los consumos sobre las sensaciones dinámicas de esta SUV.

Aún así, la respuesta del 2 litros de Toyota es generosa, con suficiente empuje para tener una marcha ágil, muy utilizable en la ciudad.

 

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Es la única del segmento que incorpora suspensión independiente en el eje trasero, cuya puesta a punto del esquema de suspensión está mucho más cargada hacia la comodidad, con un recorrido mayor que filtra sin problema alguno todas las imperfecciones de nuestras calles, pero que conlleva a un más anunciado balanceo, pero sin llegar a sentirse nerviosa.

A ritmos más alegres, el funcionamiento de la caja CVT se hace presente, retardando la entrega de torque al exigir al pedal derecho, aunque hay que reconocer que no es tan perceptible que en otros modelos similares.

La dirección se presume más suave que en la Mazda, ideal para un ambiente citadino.

 

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A bordo del ejemplar de Toyota, nos fue posible conseguir los 100 km7h desde 0 en tan sólo 11.1 segundos, a pesar de que al exigir la caja CVT se hace presente con su comportamiento clásico, atrasando las sensaciones de entrega de potencia, pero que sorpresivamente es más rápida que la tradicional de 6 relaciones que monta la Mazda.

Para frenar desde los 100 km/h hasta 0, fue necesario apenas 43 metros, con buena sensación de frenado y resistencia a la fatiga.

Protección a bordo

En el apartado de seguridad, ambas SUVs cuentan con todo lo necesario para ofrecer una buena protección a los ocupantes, la CX-3 equipa frenos con sistema antibloqueo, distribución electrónica de frenado, anclajes tipo LATCH para las sillas de bebé y 6 bolsas de aire.

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De igual manera la C-HR cuenta con frenos ABS, con EBD, asistente de arranque en pendientes, anclaje LATCH e ISOFIX para sillas de niños y 7 bolsas de aire.

Ambas equipan en todas sus versiones el control electrónico de estabilidad, un elemento muy importante para la seguridad en este tipo de vehículos basados en las plataformas de vehículos subcompactos con un aumento en la altura.

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Por lo que adicionalmente, sometimos a las dos camionetas a las pruebas del alce, para entender su comportamiento ante una maniobra de emergencia.

En esta ocasión, el escenario fue el autódromo Ápex de Guadalajara, quienes nos invitaron a conocer sus instalaciones y aprovechamos para realizar el ejercicio y conocer las capacidades de respuesta dinámica de estos dos vehículos.

En estricto orden alfabético, la primera en pasar por nuestro ejercicio fue la Mazda CX-3, la cual hace uso de una puesta a punto de la dirección, más directa y con mucha retroalimentación que, permite hacer las pasadas con cierta facilidad.

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Al incrementar la velocidad de entrada, las asistencias actúan de manera más imperante y es posible sentir cómo el sistema nos jala de regreso al carril original.

Es muy notorio como la rueda trasera se despega del piso pero, gracias a la oportuna intervención del control de estabilidad, no permite que se pierda la trayectoria.

Por el otro lado, la C-HR presenta un manejo mucho más relajado en el que el evidente balanceo de la carrocería y la puesta a punto de suspensión más suave, hacen que sea un poco más complicado entrar al carril sin derribar algún cono.

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Sin embargo, todos los sistemas actúan con prontitud y, aunque tiene una más clara tendencia a irse de frente, el ESP hace muy bien su trabajo, ayudando a regresar al carril original.

A bordo de la C-HR también tenemos una pérdida de adherencia de la rueda trasera, pero nada que la electrónica a bordo no pueda corregir.

En esta ocasión, ambas camionetas cumplen con su cometido de servir como un escaparate de estilo y buen manejo para los conductores que no necesiten de todo el espacio que se supone promete este tipo de vehículos.

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Por un lado, la CX-3 cuenta con varias versiones que se ajustan a diferentes presupuestos, que si bien se encuentra en la parte media alta del segmento, también ofrece muchas características, como la cámara de reversa, la tapicería de piel y el quemacocos que tratan de justificar el precio más elevado que el de su principal rival.

Del otro lado, la C-HR, se encuentra disponible en una sola versión, que si bien es menos costosa que la Mazda, carece de varios puntos en equipo que por precio, pensamos debería incluir, como la cámara de reversa.

El fenómeno de las SUVs parece ser algo más que una moda pasajera, tenemos cada vez más opciones con diferentes enfoques y claramente es entendible la razón de ser de este tipo de modelos que, mientras cuenten con todos los sistemas de seguridad disponibles, en realidad no hay razón para objetar la compra de uno de ellos.

Mazda CX-3 2019 Toyota C-HR 2019
Motor: 4 cil.en línea 2.0 litros 148 hp y 144 lb-pie 4 cil.en línea 2.0 litros 148 hp y 142 lb-pie
Transmisión: Automática 6 vel. Automática CVT (7 cambios)
Consumo en pruebas: Ciudad: 9.4 km/l Ciudad: 9.1 km/l
Cajuela: 240 litros 297 litros
Espacio para piernas: 888 mm 989 mm
Espacio para cabeza: 944 mm 973 mm
*0 a 100 km/h: 12.7 s 11.1 s
*100 a 0 km/h: 43.9 m 43 m
*Alce de velocidad 65.2 km/h 59.9 km/h
Versiones y precios:
i 2WD $326,900 Única Versión: $374900
iSport 2WD $346,900
i Grand Touring $385,900
*Datos obtenidos con el equipo de pruebas Vbox proporcionado por Vbox México

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