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7+ cosas que me gustaron y que no me gustaron del Toyota Camry 2018

En un nuevo acercamiento con el superventas mundial de Toyota, encontré algunas cosas que me gustaron y otras que no del nuevo Camry 2018.

Aunque en México el segmento de los sedanes medianos no es uno de los más populares, la realidad es que en países como Estados Unidos sí lo es, a pesar del boom que viven los SUVs de todos los sabores, colores y tamaños. No por nada, el Camry sigue siendo el auto más vendido en nuestro vecino país del norte con 178,795 unidades colocadas en la primera mitad del 2018, y el segundo vehículo más popular de Toyota solo por detrás Rav4.

Para ciertas personas, un sedán puede tener mucho más sentido que un SUV compacto de tamaño similar, y en Camry encontré estos puntos que me gustan y que no me gustan.

Toyota Camry 2018, el sedán mediano de Toyota a la venta desde 409,900 pesos

Percepción general de calidad

Palomita. El segmento ha evolucionado, pasando a ofrecer materiales de tacto casi Premium en productos generalistas, y Camry no es la excepción, pues todos los plásticos que tenemos a la mano dan una sensación de cuidad muy alta, sin mencionar los acentos en el tablero y el tacto del cuero en los asientos.

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Tren motor

Palomita. Me atrevo a decir el motor Dynamic Force es uno de los puntos más favorables del nuevo Camry y se empata casi a la perfección con el objetivo del auto. El bloque de 4 cilindros y 2.5 litros de desplazamiento con inyección directa de combustible entrega 201 hp, con una zona alta en donde la aceleración se percibe robusta, pero el funcionamiento del conjunto motor-transmisión, aun girando a más 6,000 rpm es refinado, sin ruidos ásperos o reacciones torpes por parte de la caja.

Con 178 lb-pie de par, el comportamiento del motor en rangos relajados se adopta perfectamente bien a un sedán cómodo y suave, lo que los clientes tradicionales del auto pueden esperar y no hace extrañar a mecánicas turbo si no necesitamos del máximo desempeño.

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Calidad de marcha

Palomita. La puesta a punto de la suspensión es ideal. No tenemos un auto que va volando sobre el pavimento, pero entendiendo que no se trata de un deportivo comunica lo necesario y aisla a la cabina de imperfecciones en caminos maltratados, filtrando cada una de las vibraciones de forma sobresaliente.

La marcha es silenciosa, confortable y serena, hay más material aislante por lo que a pesar de tener los rines de 18 pulgadas con las llantas de corte deportivo y bajo perfil (235/45 R18) no se compromete la comodidad. La dirección tiene el peso justo que logra dar confianza en caminos rápidos con curvas, aunque en modo de manejo normal no comunica demasiado.

Habitabilidad

Palomita. Es una de las razones por las que podrías tener en el radar a un sedán de este tipo, y cumple a la perfección, hay 936 mm de espacio para cabeza en la versión con quemacocos que probamos y un sobrado espacio para piernas, especialmente en las plazas traseras.

Si bien la cajuela no es una de las más grandes, con 427 litros, las formas cuadradas del baúl y el generoso tamaño de la boca permiten introducir objetos voluminosos con facilidad.

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Lógica de la caja de cambios en modo manual

Tache. No terminé de entender exactamente qué es lo que hace el modo manual, porque por momentos se comporta más como un modo de relación baja y la velocidad que elegimos no es la que se mantiene, sino que más bien es la máxima marcha a la que va a funcionar el motor.

En este punto, un modo manual tradicional habría sido más intuitivo en manejo de autopista.

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Modos de manejo

Palomita. Hay un cambio tangible entre cada uno de los tres modos: Eco, Normal y Sport. Si mencionábamos que la dirección podía sentirse anestesiada en modo normal, el modo Sport le da más peso, pero no llegamos a sentirla artificial o sobreasistida, y el cambio en la caja es igualmente perceptible con una respuesta del acelerador mucho más filosa e inmediata.

En modo Eco, el motor toma un carácter diferente, al acelerar se retrasa la respuesta del motor el kick down en la caja, cuya programación cambia radicalmente y pasa a buscar la relación de la caja más larga, algo que no ocurre en el modo Normal.

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Sistema de info entretenimiento

Tache. Son demasiados menús y submenús que no funcionan de la forma más intuitiva. Me parece que la adopción de un sistema de entretenimiento con interfaces Android Auto y Apple CarPlay sería una mejora considerable.

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Nivel de equipamiento

Palomita. En la versión que probamos cuenta con faros LED, quemacocos, clima electrónico para dos zonas, cámara de visión trasera, asientos de piel con calefacción, cargador inalámbrico por inducción, pantalla a color de 4.2 pulgadas en el cuadro de instrumentos, sistema de audio JBL con 9 bocinas, navegación, pantalla de 8 pulgadas, 10 (sí, 10) bolsas de aire, controles de estabilidad y tracción, alerta de trafico cruzado y monitoreo de punto ciego.

Toyota TNGA

Plataforma TNGA

Palomita. Ya parece ser una constante en los autos con esta composición, C-HR y Prius, por ejemplo. La estructura (Toyota New Global Architecture) es modular y permite ampliarse o reducirse para albergar a autos de diferentes segmentos, pero el rasgo dominante en todos los vehículos TNGA es la firmeza y solidez en marcha.

Siguen Rav4 y Corolla, por lo que los pronósticos son muy positivos.

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