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Opinión: En defensa de los sedanes y hatchbacks

En los últimos años, la popularidad de los SUVs y crossovers se ha disparado; tanto, que marcas que en algún momento tenían una gama bien establecida de sedanes y hatchbacks, se desharán de ellos.

El fenómeno de los SUVs en todo el mundo no parece detenerse, marcas que antes no tenían uno en su catálogo han puesto a trabajar a sus diseñadores e ingenieros a marchas forzadas para entregar una gama de SUVs y crossovers para todos los gustos y bolsillos, basados en las plataformas existentes de sedanes y hatchbacks. La tendencia es tan obvia, que incluso tenemos a la venta hatchbacks crossoverizados, como el Chevrolet Spark Activ o el Subaru XV, por nombrar solamente a dos de ellos y en muchos casos, ahora los fabricantes tienen en su portafolio una mayor cantidad de SUVs que de sedanes.

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Anteriormente, los SUVs tenían capacidades que los autos no. En la década de los noventa, vehículos como el Ford Explorer, Jeep Cherokee, Honda Passport, Toyota 4Runner o Chevrolet Blazer estaban basadas en un chasis de largueros, con un sistema de tracción 4×4 real, bloqueo de diferencial y caja reductora que las dotaba de la capacidad de atacar terrenos complicados. Los modelos actuales se basan en los monocascos de sedanes, y en el mejor de los casos hay sistemas de tracción integral, buenos para pavimento húmedo, pero casi inútiles en caminos verdaderamente accidentados con situaciones de baja tracción.

¿Por qué gustan tanto los SUVs modernos?

Me parece que es cuestión de percepción, un vehículo más alto refleja una imagen de poder y control del camino que un sedán no tiene, además, se perciben como modelos más espaciosos, cosa que es verdad en la mayoría de los casos, aunque existen excepciones en donde la capacidad de carga no supera lo que un sedán de corte mediano podría llevar.

La sensación de conducir una SUV también es una de las razones por la que se valora este tipo de vehículos, aunque no sea para salir del pavimento, se piensa que estando más alto pueden evitarse pinchaduras, con una visión panorámica del entorno, aunque de nuevo, a veces los crossovers tienen peor visibilidad que un auto más bajo.

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En Europa, en donde la primera opción para personas que buscaban habitabilidad, versatilidad y espacio solían ser los station wagon y monovolúmenes, ahora los SUVs han ganado terreno de una forma que parecía impensable.

En nuestro país, los modelos mejor vendidos siguen siendo sedanes y hatchbacks por cuestión de costos, pero cuando el presupuesto da para un SUV, el comprador potencial generalmente no lo piensa y termina inclinándose por uno, haciendo de lado a los sedanes sin siquiera considerarlos. Prueba de esto es el increíble crecimiento de Honda CR-V, vehículo que tuvo un crecimiento de 121.8 por ciento con respecto al año pasado en cuanto a ventas se refiere para el primer bimestre del año.

2016 Honda HR-V

Las desventajas

Empezamos por la más visible, el precio. Un SUV del segmento B es más costoso que un sedán o un hatchback de la misma categoría, a pesar de compartir plataforma y en muchas ocasiones, motorización.

El incremento en precio es tal, que muchas veces igualan a los autos de un segmento superior. Una Honda HR-V, por ejemplo, tiene un rango de precios que va desde los 309,900 hasta los 384,900 pesos, y el rango de precios de un Fit termina en los 292,900 pesos, mientras que por el precio de las versiones intermedias de HR-V, se accede a un Civic con muy completo nivel de equipamiento, motor más potente y consumos comparables.

Pasando a un segmento superior, Kia Sportage está basada en el Forte, pero el rango de precios la empareja con un Optima, que en todo caso echa mano de un motor más potente, contemplando incluso el bloque turboalimentado de 245 hp que Sportage no ofrece. El motor base del Optima, el 2.4 litros GDI de 185 hp, es el de las versiones tope de Sportage, mientras que las variantes de acceso montan un 2.0 litros con 155 hp.

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Comportamiento dinámico

Si tomamos un B-SUV, o SUV subcompacto, tenemos un vehículo con una pisada como la de un auto pequeño, con la misma distancia entre ejes y ancho de vía, pero que ha ganado altura y por lo tanto es más propensa a mostrar reacciones impredecibles en situaciones de maniobras de pánico al extremo.

Por el contrario, un hatchback del mismo segmento tiene un centro de gravedad más bajo y con ello, puede mostrarse más controlable en una maniobra evasiva de emergencia, otro punto a favor para este segmento que poco a poco es olvidado.

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Además, los SUVs son más pesados que un auto comparable y no siempre compensan el sobrepeso con más potencia, por lo que son autos más lentos. No esperamos reacciones de deportivo en todos los autos, pero una mejor relación peso-potencia será valorada si tenemos que adelantar en una carretera de contrasentido con poco espacio.

Finalmente, tenemos el punto de la eficiencia, que juega en contra de los SUVs. Al ser más pesadas y montar el mismo tren motor, este deberá hacer un mayor esfuerzo para mover al vehículo, trayendo consigo un consumo de combustible más alto. Instalar un motor más potente no resuelve el problema del todo, aunque se soluciona el factor aceleración, generalmente se consiguen consumos todavía más altos.

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Pero, tiene que haber alguna ventaja…

Claro que las hay, especialmente con caminos como los de nuestro país. La mayor altura respecto al piso hace posible sortear topes o hasta banquetas que un hatchback sencillamente no podría. Si viajamos cargados, un auto más bajo tiene a perder más altura, y con ello podemos dañar componentes de la suspensión cuando los caminos son accidentados.

Además, con una mayor altura, cambia la posición de los asientos y es por ello que generalmente nos sentimos más cómodos en una SUV, aunque no sepamos exactamente por qué. Los respaldos de los asientos pueden montarse con cierta inclinación, y los asientos como tal son más largos, lo que proporciona un mayor espacio para piernas y rodillas.

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Asimismo, el volumen en cajuela es comúnmente más amplio en las SUVs que en los autos, incluso si las comparamos con los autos de un segmento más arriba: Honda HR-V ofrece 688 litros, por 396 de un City, 428 de Civic y 472 de Accord.

Si vamos con el superventas del segmento B-SUV, Nissan Kicks ofrece 674 litros en cajuela, por 460 litros en el Versa y 503 en un Sentra.

Esta tendencia se mantiene, y en muchos casos, los SUVs permiten optar por una versión con tres filas de asientos para uso repentino. Honda BR-V, Volkswagen Tiguan y Nissan X-Trail son algunos ejemplos por menos de 500,000 pesos, y aunque es verdad que esa tercera fila no es realmente útil para adultos en viajes largos, pueden sacarnos de un apuro.

Al final de cuentas, la decisión es tuya, pero buscamos poner a tu disposición el mejor análisis para que tomes tu decisión con la información más completa, y así elijas el vehículo que mejor se acopla a tus necesidades. El objetivo es que no descartes inmediatamente a un sedán, sino que conozcas las ventajas y desventajas frente a un SUV, porque dependiendo de tus necesidades, podría ser una mejor opción.

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