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AMG Experience México 2018: Más de 3,000 hp en circuito

Nos pusimos al volante de toda la gama de autos y SUVS de Mercedes-AMG en el circuito Miguel E. Abed en Amozoc, Puebla; con una sorpresa verde muy especial.

Como cada año, Mercedes-Benz nos dio la oportunidad de manejar y experimentar con su gama de productos más deportivos y radicales en su hábitat natural, con largas rectas y curvas retadoras. Además, pudimos hacer diferentes ejercicios en los autos para conocerlos antes de tener la pista totalmente abierta.

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Este año, Mercedes-Benz pudo tener en el evento al magnifico Mercedes-AMG GT R, un auto que se deriva del GT, pero recibe más potencia, nuevos elementos mecánicos en suspensión, aerodinámica activa y calibraciones más agresivas para la transmisión y sistema de control de tracción, para hacerlo un verdadero auto de circuito que además, es el Pace Car de la temporada 2018 de la Fórmula Uno.

El GT R tenía el característico color Verde Inferno Magno, en clara alusión al Infierno Verde, nombre por el que se le conoce al circuito alemán de Nürburgring en donde fue desarrollado y puesto a punto.

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El GT R, como otros AMG, usa el novísimo motor V8 biturbo de 3.9 litros, pero en este caso se lleva la presión máxima del turbocargador hasta los 19.6 psi para alcanzar 577 hp, un incremento de 62 frente al GT S. A este motor se le conoce como M178, y aunque el bloque es el mismo que el M177, difiere en el código porque este usa un colector de aceite en seco que mejora la lubricación al motor en curvas largas y permite que la altura total del propulsor sea menor, montándose más bajo para obtener un centro de gravedad más cerca del piso.

En términos aerodinámicos, las ventilas de la parrilla pueden abrirse para refrigerar al motor cuando el sistema lo considera necesario, pero permanecen cerradas la mayor parte del tiempo para mejorar el coeficiente aerodinámico y en conjunto con el alerón trasero puede generar 150 kg de carga extra sobre el GT S para mantenerlo pegado al pavimento.

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Se incluyen componentes de suspensión de aluminio forjado, más ligeras y rígidas, con control de elevación para manejo en ciudad y dirección en las ruedas traseras, que hace al auto más estable y predecible, girando en sentido opuesto a las ruedas delanteras. De forma peculiar, la peso se distribuye con ventaja al eje trasero, 47/53.

El tiempo que tuvimos con el auto no fue demasiado, pero pudimos conocer de primera mano el sistema progresivo de tracción, que tiene 9 niveles seleccionables, según la valentía y talento del conductor. Nosotros pudimos manejarlo con la ayuda del control de tracción totalmente apagada para conocer a la maniobrabilidad del bólido cuando sobrevira. En este caso, se controla con contravolante, pero hay que ser rápidos de manos para no perder el control si buscamos mantener el derrape. Quedó claro que estábamos ante un vehículo capaz de girar alrededor del Nürburgring en 7 minutos y 10 segundos, uno de los más rápidos autos de producción homologados para calle de la historia.

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También hicimos ejercicios de slalom de precisión, como el de nuestros tests técnicos, con el Mercedes-AMG A45. El más pequeño de la familia mostró especial aplomo y finura en este ejercicio, con una dirección precisa y poco balanceo en los cambios de dirección constantes, aunque con un turbo lag marcado al arranque. No es lo ideal, pero en pista abierta solamente lo hace más emocionante.

Más adelante tuvimos en media pista a varios productos de la gama, entre ellos, las GLC 43 y GLE 63, que fueron las que más sorprendieron al tratarse de vehículos grandes y pesados, pero que no se sienten fuera de lugar en la pista.

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El GLC 43 tiene el motor V6 bi turbo de 367 hp que tanto nos gusta, pero por empuje el GLE 63 sobresale, y echa mano del potente V8 de 5.5 litros biturbo con 557 hp y 516 lb-pie de par, poniéndolos en el pavimento a través de una transmisión de 7 cambios con tracción en ambos ejes. Con estos atributos, el GLE 63 acelera de 0 a 100 km/h en 4.3 segundos y hasta una máxima limitada electrónicamente de 250 km/h, números espectaculares en un SUV de más de 2 toneladas.

Aquí también tuvimos un primer contacto con la reinvención de un producto que ya habíamos manejado: el Mercedes-AMG C 43. Para el año modelo 2018, el C450 AMG cambió su nombre para adaptarse a la familia de Affalterbach, apareciendo como una alternativa menos radical al C 63 con motor V8.

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El C 43 mantiene el motor bi-turbo de 3.0 litros, que sigue siendo tan suave como la seda y responde sorprendente bien, especialmente si consideramos que sigue siendo un sedán de lujo capaz de recorrer largas distancias en autopista sin inmutarse, casi como un GT.

También en este ejercicio nos pusimos al mando del SLC 43, un roadster biplaza que tiene en el mercado desde el 2011, anteriormente como SLK. Al ser un producto relativamente antiguo, no esperábamos mucho a nivel dinámico, pero siendo el más ligero y bajo, fue uno de los más divertidos. Es un auto noble, con una dirección precisa y muy rápida que, además, comunica al conductor todo lo que ocurre entre el pavimento y las ruedas, especialmente con los límites de agarre, para saber si podemos entrar a las curvas más rápido o si estamos acercándonos al límite. Este auto echa mano del motor V6 que también se encuentra bajo el cofre de los C 43 y GLC 43, pero un peso de apenas 1,595 kg, presenta una relación peso-potencia de 4.34 kg/hp.

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Finalmente, tuvimos pista abierta en uno de los autos estrella de la prueba, el Mercedes-AMG C 63 S, un sedán deportivo que compite contra BMW M3, Audi RS5 Sportback y Alfa Romeo Giulia QV, pero se posiciona como uno de los más potentes. El motor V8 bi-turbo de Mercedes-AMG remplazó al anterior V8 atmosférico de 6.2 litros, y aunque presenta mejores consumos, mantiene ese carácter agresivo, con lag casi inexistente.

Mercedes-AMG puso especial atención en los sonidos que emite el auto, y desarrolló un sistema de escape con doble válvula para potenciar los sonidos en modos de manejo deportivos, y vaya que lo consiguieron, porque son exquisitos.

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Los 503 hp de la versión S y el diferencial electrónico hacen una pareja estupenda, porque si una llanta derrapa, el diferencial puede bloquear el diferencial para dirigir par motor a la rueda opuesta. La tracción con la que cuenta es asombrosa, porque tiene no propulsión en las 4 ruedas y sí mucha potencia, y aunque ahora es turbocargado, empuja de manera lineal hasta cerca de las 7,000 rpm.

Así fue nuestro día con la gama de Mercedes-AMG, y esperamos poder ponernos al mando de la más nueva creación de la casa de Affalterbach muy pronto, el Mercedes-AMG GT 4 puertas. También se confirmó que la nueva generación de la Clase G, junto con la versión G 63 estará en México muy pronto.

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