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A prueba: Chevrolet Traverse 2018, totalmente renovada y con aspiraciones muy serias de convertirse en una de las favoritas

Después de casi 10 años con su primera generación, el crossover más grande de la gama de Chevrolet se renueva de fondo para el año modelo 2018. Chevrolet ubica a su Traverse magistralmente, como la más grande en su segmento, con 5,189mm de largo superando a los 5,075mm de Mazda CX-9 y 5,110mm de la Dodge Durango, que por motorización tiene un foco diferente. De hecho, es junto con Ford Explorer y los ya citados crossovers la única que supera los 5 metros de largo.

Evidentemente esto la coloca en un nicho específico dentro del segmento, porque si su melliza de GMC, la Acadia, perdió centímetros con la llegada de la nueva generación y se volvió un producto más personal, Traverse ahora es más familiar.

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Las dimensiones exteriores se dejan sentir en el interior, porque es uno de los que se perciben como los más amplios del segmento, cosa que agradecerán las familias que buscan este tipo de camionetas en lugar de una minivan tradicional.

Inclusive resulta interesante para los que quieran la mayor capacidad, a cambio de algunos lujos, optar por la versión LS de entrada porque, aunque no tiene el nivel de equipamiento de las versiones LT que probamos, es 91,000 pesos más barata y cuenta con asientos de tipo banca en la segunda fila de que incrementan la capacidad a 8 pasajeros.

Entonces, es una de las más amplias, pero hay otro aspecto que francamente me parece destacable del interior y es que la calidad de acabados y ensambles es sobresaliente, muy superior no solo a la anterior sino también a sus rivales, como Nissan Pathfinder, Hyundai Santa Fe y Kia Sorento, quedando quizá solo por debajo de la Mazda CX-9 en este sentido.

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Lo comentábamos en la redacción y es remarcable lo bien que viene haciéndolo General Motors con sus productos de alta gama y especialmente con sus nuevos crossovers y SUVs, desde Malibu hasta GMC Terrain, Acadia y obviamente también Traverse.

Los materiales también son de lo mejor, con plásticos y pieles acolchadas en su interior, y acentos en símil aluminio que se perciben sólidos y de calidad como se espera en un producto de este precio.

El equipamiento es completo, tenemos rines de aluminio, control de clima de tres zonas, pantalla táctil con interfaces para Android Auto y Apple CarPlay. Todas sus versiones tienen 7 bolsas de aire y control electrónico de estabilidad con anclajes para sillas de bebé, también cuenta con cámara de visión trasera y podemos convertir al espejo retrovisor central en una cámara de visión adicional.

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Me parece brillante lo que ha conseguido General Motors en el aspecto tecnológico y de conectividad, ofreciendo el paquete completo de OnStar, incluida la conectividad para Wi-Fi 4G LTE hasta para 7 dispositivos y el servicio de conserje las 24 horas del día, pudiendo incluso localizar puntos en el mapa para mandarnos las instrucciones de navegación paso por paso.

Para ponernos al mando, basta con ajustar el volante y asiento, que merece una mención especial porque es uno de los más cómodos del mercado. Estuve sentado más de 7 horas continuas en un viaje a Guadalajara desde la Ciudad de México con tránsito pesado para salir de la ciudad, y jamás me pareció necesario detenerme a estirar.

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Al volante, Chevrolet Traverse no oculta su tamaño ni su peso, manejándola en la Ciudad de México notamos casi de inmediato que se trataba de un vehículo grande, pero me parece interesante la puesta a punto de la suspensión, que sin ser especialmente suave filtra de maravilla las imperfecciones y se ayuda del tamaño para dar sensación de robustez.

La calidad de marcha es uno de los atributos más destacables de la nueva Traverse, sea en ciudad o en autopista a velocidades crucero de entre 110 y 130 kilómetros por hora, la sentí sólida y serena, muy adecuada para el tipo de vehículo que es Traverse.

La dirección en suave, quizá demasiado, pero intuye adecuadamente el ángulo de giro que busca el conductor en función del giro del volante. Es precisa y robusta a la vez, y aunque no comparte nada con sus hermanas mayores, me dio una sensación de SUV pura en ciertos momentos.

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El tren motor le queda de maravilla a la Traverse, me parece el mejor adaptado y más avanzado del segmento. Se trata de un V6 de 3.6 litros con inyección directa que entrega 305hp y 259lb-pie de par. Aunque el par motor no es el más alto, se agradecen los 305 caballos y la capacidad que tiene el motor para estirarse hasta pasados los 6,500 giros por minuto para adelantamientos y rebases.

Es también importante la sofisticada transmisión automática de 9 relaciones, que engrana una marcha corta para ganar velocidad con prontitud y, al tener tantas marchas, puede también rodar a bajas revoluciones sin ruidos y optimizando los consumos. Es lo mejor de los dos mundos.

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A pesar de tener tantas velocidades, casi siempre tiene la marcha más adecuada para cada circunstancia dependiendo de que tanto estemos presionando el acelerador y hace los cambios ascendentes con suavidad aun cuando aceleramos a fondo.

Me hubiera gustado tener control de cambios manual, no porque necesite una conducción deportiva, pero me parece más efectivo que el modo Low para frenar con motor en autopista o dejar fija una velocidad para hacer adelantamientos.

El modo Low permite limitar la caja para que no siga cambiando hacia arriba llegada cierta marcha, pero no es posible fijar una específicamente. Aun así, es una de las mejores transmisiones que he podido probar, y se adapta perfectamente al foco familiar y viajero de la Traverse.

Chevrolet Traverse 2018
Motor: V6 3.6 litros; 305hp y 259lb-pie
Transmisiones: Automática; 9 velocidades
Consumo mixto observado: 8.6km/L
Tanque de combustible: 73 litros
Volumen en cajuela:
Detrás de 1º fila: 2,789 litros
Detrás de 2º fila: 1,645 litros
Detrás de 3º fila: 651 litros
Precios y versiones:
LS: 711,400 pesos
LT: 802,400 pesos

Su competencia…

El segmento está poblado por ofertas diferentes, pero me parece que el rival a vencer para la Traverse es la Mazda CX-9, por refinamiento, calidad percibida y sofisticación general del conjunto. El motor de CX-9 es más eficiente por su motor turbo, pero la transmisión de Traverse compensa y CX-9 no tiene todas las soluciones tecnológicas que sí encontramos en Traverse, aunque también es más costosa.

El Traverse LT que probamos tiene un precio de 802,400 pesos, mientras que es posible conseguir prácticamente el mismo nivel de equipo, excepto por el sistema OnStar exclusivo de GM, en la CX-9 i GT por 709,900 pesos.

Entonces, me parece que la mejor relación beneficio-precio del segmento la tiene CX-9, pero Traverse es más amplia y tecnológicamente más completa, con modales casi Premium y un foco diferente, yendo más hacia el confort mientras que CX-9 busca un manejo dinámico con una marcha más firme. Si valoras el equipamiento de Traverse, me parece que es la referente de su segmento, junto con Mazda CX-9, aunque como ya explicamos, por diferentes razones.