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Primer contacto: Volkswagen T-Roc 2018, el GTI de las SUVs está de vuelta

En un mundo en donde el crecimiento en el segmento de SUVs es una constante, tener un Tiguan, Tiguan Allspace, Touareg, Terramont y la futura T-Cross no es suficiente para Volkswagen. Necesitaba también una más basada en el Golf. Posicionada por debajo de Tiguan en la gama y muy lejos de ella por filosofía, T-Roc podría convertirse en el plan maestro de posicionamiento, con sensaciones de agilidad, practicidad y diversión.

Ya no es extraño encontrar a SUVs escalando a posiciones de entre los autos mejor vendidos en México mes con mes, y en Europa, la sala de máquinas de Volkswagen, T-Roc buscará incrementar la ventaja de Volkswagen respecto a otras armadoras.

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Se construye sobre la arquitectura MQB del Golf, compartida con Audi Q2 y sin tener relación con la MQB A0 de SEAT Arona o la futura T-Cross. T-Roc es filosa en la misma forma en que la Tiguan, más orientada a familias es solamente competentes, ágil en lugar de sólida sin pagar nada a cambio en términos de calidad de marcha.

El interior es juvenil y divertido, aunque los materiales duros en el tablero son poco Volkswagen por la forma en la que se sienten. Tecnológicamente hay mucho que agradecer, con un nuevo cuadro de instrumentos digital que intercambia labores con la pantalla táctil de 8 pulgadas en el tablero.

Es divertida

La gran sorpresa de T-Roc es la forma en la que se maneja. Un Tiguan deja muy en claro durante los primeros 5 metros que es sólida y estable y que busca el máximo confort. Incluso el Golf es similar en esa filosofía, pero T-Roc no tiene absolutamente nada que ver con eso.

Se trata de una SUV con niveles de agarre y deportividad cercanos a los de un hot-hatch, y comunica al conductor que busca divertirse en cada oportunidad que tiene. Una de las claves ha sido la plataforma MQB que redujo los costos y el tiempo de desarrollo, pero la otra es que Volkswagen ha dado un paso drástico para separarla del Golf.

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Es ahí en donde su naturaleza deportiva toma forma, incluyendo el calzado de 17 pulgadas. También se siente viva, vibrante y ágil. Cambia de dirección con un entusiasmo que sorprende de un auto de este tipo y que tiene pasos por curva mucho más rápidos de lo que podría considerarse necesario.

Las irregularidades a mitad de una curva no amenazan a la compostura del auto, y las administra de forma ridículamente buena cuando la conducción es deportiva en caminos revirados. Hay 3 modos de amortiguamiento y como es costumbre, solo se necesita del modo Comfort para superficies muy irregulares, y solo se necesita de Sport para impresionar a alguien (aunque la marcha no es mala) y pasarás la mayor parte del tiempo en el modo Normal.

La dirección es de relación variable y se vuelve más rápida conforme se acercan el tope, convirtiendo a los caminos sinuosos en una experiencia muy divertida, especialmente con las llantas de 19 pulgadas que si comprometen ligeramente la calidad de marcha.

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Su construcción es sólida y rígida y ello ayuda también con las sensaciones al volante, mientras que con la tracción integral 4Motion la potencia se transfiere al pavimento de forma todavía más sencilla. La versión de entrada con tracción delantera no se complica demasiado, aunque también juega con menos potencia.

Es casi el GTI de la categoría crossover. Así de buena es.

Hay un pequeño precio a pagar por eso y es la firmeza sobre topes a bajas velocidades, pero no es mucho más firme que Golf, y es la mejor sin duda en el segmento compacto.

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Bajo el cofre

Tenemos tres alternativas, dos de gasolina y un turbodiésel, comenzando por el pequeño tricilíndrico que recién se estrenó en México que entrega 115hp y 148lb-pie de par, mientras que el segundo es un 1.5 litros turbo también de gasolina con 150hp que se mostró en el Golf europeo y finalmente, aparece un turbodiésel de 2.0 litros con 150hp y 236lb-pie de torque.

Más adelante se incorporará un bloque turbodiésel de 1.6 litros que no estuvo presente en la prueba de manejo, pero que de nuevo, será exclusivo del continente europeo.

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Aspecto fresco

Todo esto le da a T-Roc una dosis de carácter inherente que hace que su pintura bitono, colores brillantes e interiores contrastantes se sientan auténticos, en lugar de un intento de individualismo sin sentido.

Su diseño es un comienzo fresco para Volkswagen y la parrilla amplia con salpicaderas musculosas son una claro guiño a la idea para dejar atrás el diseño conservativo de Passat y Tiguan.  A pesar de todo, tiene un aspecto de crossover, mientras que no se siente especialmente alta, y combina líneas rectas con curvas en un concierto de precisión de diseño.

Es lo mismo por dentro, donde T-Roc entrega sobre la promesa de Volkswagen excepto por el uso de materiales de tacto suave. Los asientos son de mayor calidad que el tablero, y la pantalla táctil funciona de maravilla, mezclando interfaces para teléfonos móviles con carga inalámbrica y mucho espacio en el asiento de la segunda fila.

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Y, para mantener al Golf en su posición de líder, solamente fabricará 200,000 al año en Europa y otras 250,000 en China. Venderán cada una de ellas.

¿En México?

La marca alemana había negado en varias ocasiones la llegada de T-Roc a Norteamérica, citando en lugar a un SUV similar fabricado en Puebla o incluso, el Tiguan de batalla corta que de momento es exclusivo del mercado europeo. Afortunadamente, lo han reconsiderado.

Volkswagen de México podría traer el T-Roc desde Portugal, la planta en donde lo fabrican solamente para México, suponemos como un modelo especial de bajo volumen, de forma similar a lo que se ha hecho con el Golf R. Dependerá de la respuesta que tenga el publico hacia el T-Roc, pero llegaría para inicios de 2018 con el motor 2.0 TSI de 190 caballos de fuerza o bien, con el mismo 1.4 TSI de 150hp ya visto en varios autos del Grupo.

Por Michael Taylor