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Primer contacto: Kia Stinger, cambiando las reglas del juego en plan grande

2018 Stinger

Es muy probable que hace 10 años, si les dijera que hemos tenido oportunidad de conducir uno de los mejores deportivos del momento fabricado por una marca coreana no lo creerían.

La verdad es que Kia ha tenido un avance espectacular en la industria automotriz en las últimas décadas, hasta convertirse en una de las firmas con mejor percepción de calidad del mercado a nivel mundial.

Seguramente, tras conseguir este objetivo, la marca miró hacia otros terrenos y no dudo que en una junta de trabajo alguien puso sobre la mesa un reto que años atrás jamás se hubieran imaginado: entrar al mundo de los deportivos de élite con un auto tan pasional y efectivo que cambiará las reglas del juego.

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Y lo han hecho a su estilo: tomando lo mejor que existe en el mundo automotor, imitando y mejorando aquello que ya se ha hecho, pero con su sello particular.

El benchmark ha sido, ni más ni menos, que la línea deportiva M de BMW, aunque ellos mismos no lo reconocen tan abiertamente, pero para ello trajeron a las filas a tres de las personalidades más importantes de la división deportiva del fabricante de Munich: Albert Biermann, ex vicepresidente de ingeniería de la división M de la misma armadora apoyado por los majestuosos trazos de Peter Schreyer y Gregory Guillaume, anteriores diseñadores de Grupo Volkswagen y BMW, quienes le han dado el nuevo carácter de diseño a la marca coreana.

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Con estas mentes brillantes detrás, es que Kia ha conseguido algo que parecía imposible hace algunos años: ofrecer un deportivo de casi 5 metros de longitud que hace palidecer a los grandes turismos alemanes (léase BMW o Audi).

Les soy honesto, el Stinger se queda un escaloncito abajo en desempeño y calidad de materiales para cerrar con el broche de oro Premium pero, ¿saben qué? Lo que ofrece para ser la primera generación de un segmento en el que debutan, está magistralmente ejecutado.

No dudo ni tantito que la marca tenga entre sus planes una variante aún más radical (el bastidor se percibe preparado para más potencia). Recordemos lo que BMW suele hacer con sus modelos deportivos empezando de a poquito y como estoy seguro que el Stinger será un exitazo, habrá mucho más por delante.

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Buena previa

Cuando lo vi por primera vez en el Salón de Detroit me pareció sumamente descabellado de la marca coreana atreverse a fabricar un deportivo que buscará pelearle de tú a tú a los soberbios deportivos alemanes.

Si bien los números le respaldaban y apuntaban a ofrecer una pieza que, por lo menos en el papel, podría considerarse, honestamente era difícil imaginar a una marca de volumen con foco en la durabilidad o relación valor/precio concibiendo un deportivo de respeto.

Pero Kia logró aprenderle lo más valioso al ex equipo de BMW: la esencia que marca la diferencia entre un auto rápido (del que hay por montones) y un deportivo de cepa.

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Y con esta premisa, los coreanos todavía le dieron un giro de tuerca: buscaron crear un deportivo pero que no sacrificara el confort, con cinco puertas y una enorme cajuela: un verdadero Gran Turismo que tenía el reto de ser bueno en todos los terrenos. ¿Y saben qué? Lo consiguieron

Impecable

El diseño es uno de sus elementos más sólidos. Si bien sabemos que es subjetivo, Schreyer consigue ofrecer las dimensiones típicas de un Gran Turimo europeo con fuerte reminiscencias italianas. Integra de maravilla un alerón posterior con el diseño liftback del portón trasero, un difusor posterior inferior con cuatro salidas de escape y por delante las tomas de aire sobre el cofre son una belleza.

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Todo es funcional y además es inconfundiblemente Kia.

Soberbia la decisión de ofrecer medidas de neumáticos diferentes: 225/40 R19 adelante por 255/35 R19 atrás, como dictan los cánones.

Muy bueno, pero no premium

Si hablamos del interior tenemos dos partes importantes que comentar. Primero, el volante y lo que percibimos o vemos desde la posición del conductor, no va en consecuencia con el exterior, es bastante Kia (entendiendo que su principal mercado es de vehículos familiares); poco arriesgado, poco deportivo.

El clúster agrega algunos menús de información que se agradecen, como fuerzas G, pero sentimos que nos queda a deber. Nos encantaría un cambio de tonos o diseño al seleccionar el modo de manejo deportivo, como lo hacen los deportivos alemanes. Tampoco me disgustarían algunos perfiles en aluminio. Sólo vemos en el tablero tiene unas salidas de aire acondicionado bastante propositivas que rompen el entorno, pero nada más.

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Donde se mira un cambio más palpable y deportivo, es en la palanca y controles de los modos de manejo. La palanca de cambios va en la última tendencia de deportivos alemanes (léase Audi) y está magistralmente diseñada y fabricada.

Los materiales no tienen ninguna queja: plásticos suaves, piel y detalles que asemejan aluminio o fibra de carbono, que bien eso podría ser una queja si queremos comparar frontalmente al Stinger contra los alemanes Premium. Me parece que el punto clave de la marca es hacer su propia reinterpretación de un gran turismo alemán por el que pagas 150 mil pesos menos solo si lo enfrentas mecánicamente a un 340 iA M sport, por ejemplo.

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Mención honorífica para los asientos: piel de muy buena calidad y una sujeción extraordinaria con riñoneras amplias y efectivas. La posición de manejo es soberbia y nos sentimos muy bien acoplados: se perciben muy bien las dimensiones del auto qué sucede con cada una de las ruedas (con unas impecables Continental SportContact3) y aunque pensé en un inicio que tendría mala visibilidad sobre todo hacia atrás, el cofre pronunciado no es un problema y vemos muy bien lo que vamos dejando. Reconocer también el equipamiento como el sistema de cámaras de 360 grados para estacionarnos con sensores de reversa, por lo que el tamaño no es problema.

Amor inmediato

Pero lo que mejor hace el Stinger es poner en un terreno al que podría pensarse que no pertenece a Kia. La marca coreana ha decidido entrar en un juego que muy pocos se atreverían sin contar con un respaldo histórico de deportividad; finalmente solo hacen autos bonitos, bien equipados, confiables y con una buena relación valor/precio.

Los amortiguadores tienen variación de dureza según el modo de conducción y lo hacen de manera eléctrica. La marca no ha sabido indicarnos si hay variación continua o es solo un ajuste de acuerdo al modo seleccionado. Tampoco hemos logrado activar el launch control que dice que tiene. Seguramente en la prueba tendremos oportunidad de hacerlo.

Frena también de maravilla y hay que agarrarle un poco el modo a la dirección que es eléctrica. No es mi punto favorito, pero resuelve muy bien mover con tal agilidad a una mole de casi 5 metros. También en los modos de manejo no he logrado percibir grandes diferencias. Son Normal, Eco, Sport, Sport+ y Smart; éste último digamos que va entendiendo tu manejo y se va ajustando para ofrecerte el mejor paso.

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La caja, de ocho, es solo buena, cambia rápido hacia arriba, pero en los descendentes es protectora, algo dubitativa. Le resta un poco de emoción al auto y nos quedamos con un poquito más de ganas. Uf, casi perfecto.

Sin embargo, es tal la efectiva ejecución que ha impuesto la marca en el Stinger que enamora a cada kilómetro que recorremos. El motor es una maravilla, recuerda innegablemente el 3.0 litros de la casa alemana por su efectividad para empujar, por el imperceptible turbo lag con una curva de entrega de potencia y torque efectivísimas. Acelera con una contundencia innegable, dobla con una destreza propia de autos de menores dimensiones y rueda con una solidez incuestionable a más de 200 km/h. No le pide nada a un buen alemán.

Es un GT de grandes vuelos que nos hace repensar la idea del deportivo hoy día. El Stinger enlaza curva tras curva con un sabor de esos que se quedan marcados en la mente. Solo se puede sonreir estando a su mando y sólo se querrá acelerar y acelerar para llegar lo más rápido a la siguiente curva.

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Y después de todos estos elementos tenemos que confesar un profundo gusto por el auto: sí, se queda abajito de un BMW en fidelidad de conducción, atrás de un Audi en la calidad de sus materiales y percepción de calidad, pero supera a un Mercedes o un Infiniti en el overall de manejo, materiales y, sobre todo precio.

Pero vaya, así empezaron los grandes deportivos, escribiendo su propia historia y todo me hace creer que la del Stinger será muy exitosa.