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A prueba: Dodge Grand Caravan, familia completa al mejor precio

La batalla por el espacio es de verdad única en México. Las familias buscan siempre obtener la mayor cantidad de asientos y cajuela, sin embargo, aunque la oferta se ha vuelto cada vez más amplia (los hay desde vanes de trabajo hasta enormes SUVs), los precios van en aumento cada vez más.

Por ello es que considerar un vehículo familiar amplio es, para muchos, impensable por su alto costo; o lo era hasta que FCA decidió echar mano de su efectiva miniván, la Dodge Grand Carvan, que tenemos que reconocer que no hay vehículo con tal nivel de equipamiento, desempeño y espacio, por eso precio.

Buenas bases

La Grand Caravan es uno de los modelos más vendidos en el mundo. Junto con todas sus hermanas (Chrysler Town & Country e incluso la VW Routan) están en el top 15 de ventas mundiales con más de 11 millones comercializadas. Es, sin duda, un referente de movilidad a buen precio.

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Por fortuna en México no es la excepción. Cualquier otra miniván de la competencia se coloca hasta 260 más cara, claro, con otros niveles de calidad en materiales y equipamiento, pero partiendo desde el principio de básico de movilidad, es una verdadera ganadora en valor por tu dinero.

En esta quinta generación la marca decidió ofrecerla en México tras la llegada de la Chrysler Pacífica, una miniván de corte más Premium pero que se coloca muy lejos en cuanto a precio de la Caravan. Con ese hueco, la marca encontró en el modelo de Dodge una opción muy sensata de movilidad.

La opción que evaluamos fue la tope de gama SXT Plus, que se caracteriza por ofrecer en todas las puertas función de apertura remota y eléctrica; desde el control también podemos encender el motor y precalentar o enfriar la cabina para esos días de temperaturas extremas.

Siete bolsas de aire (la de cortina es para las tres filas de asientos), aire acondicionado de tres zonas, anclajes para autoasientos, el sistema Stow´N Go para guardar las dos filas de asientos y dejar el piso completamente plano, así como un sistema de infotenimiento con pantalla touch de 6.5 pulgadas y disco duro para almacenamiento de música con 28 Gigas de capacidad. Es verdad que se ve algo veterano, pero es un equipamiento que cumple. Si queremos innovación tecnológica tenemos a su prima hermana por la que hay que pagar mucho más.

Se agradece que, aunque el abatimiento de los asientos sea manual, no sean pesados, por lo que incluso los hijos adolescentes pueden ocultarlos o sacarlos sin mucho esfuerzo.

Detalles más o detalles menos, a nuestro parecer, la mejor compra es la versión SXT que vale alrededor de 60 mil pesos que la tope y en donde obtienes algunos diferenciadores que pueden ser valiosos para algunos, como molduras al color de la carrocería y embellecedores de cromo, rines específicos de aluminio, climatizador de tres zonas (aunque en la versión intermedia el único “tema” es que sea manual), asientos eléctricos y calefactables, piel y sensores de estacionamiento.

El resto del equipo se comparte entre las dos versiones superiores, por lo que digamos que el valor de movilidad y equipamiento competente, se cumple.

Y rueda bien

Dinámicamente no hay queja. Es lo que podemos esperar de un auto de estas características: el confort por encima de todo. Las suspensiones son suaves y filtran mucho de lo malo que son nuestros caminos. Colabora mucho la dirección, que se puede calificar como “lenta” pero con la intención de hacer los recorridos suaves. No queremos rapidez, sino confort y la plataforma de la que parte esta quinta generación, lanzada en el año 2008, ofrece lo justo. La posición de manejo es más bien alta y eso otorga mucha confianza.

El enorme tamaño se siente y mucho. Por momentos nos da la sensación de ir arrastrando mucho más metros de los que traemos, aunque se toma confianza rápidamente después de los primeros kilómetros.

Los frenos también sufren considerablemente pues hablamos de una masa de 2.1 toneladas que, si además la llevamos bien cargada, puede superar los 2,600 kilos. Nada que no esperábamos del producto americano.

El motor del que echa mano es el reconocido V6 de 3.6 litros con 283 caballos de fuerza. Está acoplado a la caja automática de seis que resulta, me parece, mucho más efectiva para combinar buenos consumos y desempeño que la caja de nueve que monta la Pacifica.

Si bien la dinámica es buena, el consumo pasa evidentemente factura. Es un auto como ya vimos, grande y pesado. En nuetras pruebas conseguimos alrededor de xxx km/l. De cierto modo es un consumo más que lógico. Estamos de acuerdo en sacrificar un poco el bolsillo a favor de una movilidad familiar sumamente completa.

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FCA tiene en sus manos un producto realmente único porque presume de un muy buen costo para mover a toda la familia (mascota incluída) con comodidad. A diferencia de otros autos con siete plazas, la Grand Caravan presume de espacio y confort. Se ubica justo en la parte media entre modelos como la VW Caddy o Peugeot Partner Tepee o las minivanes de última generación como Honda Odyssey, Toyota Sienna o Chrysler Pacifica, por lo que ofrece una relación única entre espacio/precio.

Dodge Grand Carvan
Motor: V6, 3.6L, 283hp y 260lb/ìe
Transmisión automática 6 velocidades
Consumo oficial: Ciudad: 7.4 km/l
Carretera: 10.5 km/l
Consumo en pruebas: Combinado: 7.8 km/l
Cajuela: 934L
*0 a 100 km/h: 9.9 s
*100 a 0 km/h: 43.2m
Versiones y precios:
SE: 459,900 pesos
SXT: 519,900 pesos
SXT Plus: 579,900 pesos
Datos obtenidos con el equipo de pruebas Vbox de Vbox México