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A prueba: Lincoln MKC, el pequeño-gigante de la marca norteamericana

Como bien saben, Lincoln es la dependencia de lujo de la automotriz fundada por Henry Ford y desde siempre, ha despuntado por ofrecer vehículos de grandes dimensiones con equipamiento de enorme calidad en todos los apartados. Lincoln es el claro ejemplo de la opulencia “yanqui” aunque hoy, estamos reunidos para platicar del SUV más pequeño que existe en su gama de productos.

Lincoln tuvo problemas para diferenciarse de Ford hace algunos años y estuvo involucrada en conflictos de ventas muy serios. Fue hasta 2012 cuando un reajuste en las directrices y en el equipo de diseño de la compañía, lograron evitar la bancarrota. Dejó de existir la “División Lincoln” y comenzó la empresa Lincoln Motor Company.

Así fue también como la marca de lujo dejó de lado a los enormes coches y comenzó a producir vehículos más equilibrados entre equipamiento Premium y configuraciones accesibles para el mercado. El SUV compacto MKC sigue esta filosofía de alto equipamiento, motores eficientes y practicidad al mismo tiempo.

El MKC se presentó por primera vez en el Salón de Detroit 2013 como conceptual, mientras que la variante de producción llegó en 2014 en el marco del Salón de Nueva York. Como bien saben, este SUV compacto está basado en la Plataforma C del Grupo Ford, que también es utilizada por el Escape y el Focus.

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Construcción

Si bien es cierto que este familiar tiene muchos puntos que hay que resaltar en todo su desarrollo, nos parece muy interesante destacar la motorización que se ofrece debajo del cofre. Lincoln busca eficiencia y es por eso que integra un impulsor de cuatro cilindros turboalimentado, del cual les hablaremos más adelante.

Este MKC se posiciona como el vehículo más pequeño en la gama de productos de Lincoln. Con una longitud total de 4.5 metros, una anchura de 1.8 metros, una altura de 1.6 metros, una distancia entre ejes de 2.7 y un peso total de 1,800 kilogramos, este SUV encaja perfectamente en la categoría de compactos.

Fiel al estilo de Lincoln, el MKC integra materiales y elementos que tienen el objetivo de hacer sentir a sus ocupantes el lujo y confort de un vehículo de corte Premium. Es un hecho que este producto está muy bien terminado y ensamblado y que su habitáculo entrega un espacio en el cual podemos estar por horas sin sentirnos incómodos. Específicamente, encontramos insertos en madera, tapicerías en piel genuina, plásticos suaves y una combinación de colores interiores que resulta muy agradable a la vista.

Como buen vehículo de gama alta, la conectividad, seguridad y el confort de los ocupantes juegan un papel fundamental en la construcción del producto final. MKC monta una pantalla táctil central de 8 pulgadas, en la cual podemos acceder a las funciones del sistema de audio, que está acompañado del sistema My Lincoln Touch, con el cual podemos tener control del teléfono y navegación utilizando nuestra voz.

En temas de seguridad, el compacto MKC también denota su carácter y abolengo de lujo. Se ofrecen sistemas activos y pasivos para todos los ocupantes, resaltando el mecanismo de monitoreo de punto ciego y las siete bolsas de aire colocadas en puntos estratégicos del interior (frontales, laterales, de cortina y para rodillas).

Detrás del volante

Antes de platicar de nuestras sensaciones de conducción, queremos exponerles al conjunto mecánico que mueve a los 1,800 kilos de esta carrocería compacta. Si nos remontamos al pasado, recordaremos que en prácticamente todos los productos de Lincoln, los motores eran de seis y ocho pistones con cilindradas bastante considerables. Y es que Lincoln siempre se ha caracterizado por ofrecer equipamiento, potencia y lujo desmedido.

Lo interesante con el MKC es que su impulsor entra finalmente en lo que la industria actual marca. El MKC es eficiente sí, pero no deja de lado toda esa herencia y opulencia americana que representa a su casa armadora.

Lincoln, al igual que Ford, comienzan a recurrir en la inducción forzada para sobrealimentar a sus automóviles. Específicamente, el MKC porta un bloque de 2.3 litros, mismo que integra el Mustang EcoBoost, que eroga 285 HP y 300 lb/pie de torque en un régimen de 2,750 vueltas. Este impulsor está acoplado a una transmisión automática convencional de 6 velocidades, que a su vez, hace equipo con un sistema de distribución de torque y una dirección electrónicamente asistida.

Al momento de sentarnos en al asiento del conductor, solo hace falta presionar el botón de encendido en la parte alta del tablero para que el impulsor 2.3 EcoBoost cobre vida. Los instrumentos y las agujas son totalmente virtuales, lo que nos entrega una vista más moderna y tecnológica.

Destaca la ausencia de palanca de velocidades, misma que es suplantada por una botonera que incluye todas las marchas del coche (P, R, N, D y S). Hay que decirlo, al principio es confuso acostumbrarnos, pero después de unos días de interacción, los botones se vuelven más amigables que la tradicional palanca de velocidades.

El “caracol” es más que evidente al momento de pisar el acelerador. La realidad es que el motor turbo le viene muy bien a este SUV, logra un correcto equilibrio entre eficiencia y potencia. La aceleración es constante en el modo de conducción normal, aunque cuando tocamos el programa de manejo “Sport” de la transmisión, la conducción se vuelve más dinámica y la respuesta de la caja es más rápida y revolucionada. Recordemos que el MKC puede ser utilizado con las paletas de cambio detrás del volante.

No estamos ante un SUV con carácter deportivo, pero sí ante un producto familiar que tiene el empuje necesario para circular a buenos ritmos en carretera, lograr rebases sin complicaciones y recuperar velocidad rápidamente.

Gracias a la tracción integral, la solidez frente al pavimento es notoria. El paso por curva es excelente y las sensaciones de aceleración también soy destacables. Nosotros siempre percibimos seguridad y aplomo detrás del volante, un factor que sin temor a equivocarnos, entrega sensaciones Premium. No todo es equipamiento y tecnología, también el bastidor y las sensaciones nos hacen sentir la calidad del coche.

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Compra inteligente

Platicando en la redacción, llegamos a la conclusión de que MKC es la introducción de la marca a un nuevo objetivo de construcción. Es como si Lincoln tuviera un nuevo target de mercado o bien, combinara a su mercado de hacer años, con uno ahora más juvenil.

Por otro lado, su motor es uno de sus más grandes aciertos. Sus capacidades dinámicas y su eficiencia, lo ponen cerca de sus rivales alemanes. MKC es una compra inteligente que todos los que estén buscando un SUV compacto de alta gama con un tren motriz destacado, buen equipamiento y mucho estilo, tienen que voltear a ver.

Sus rivales directos son el BMW X3, el Audi Q5 y el Mercedes GLC

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4 de 2.3 litros EcoBoost

Potencia máxima: 285 HP a 5,500 rpm

Par máximo: 300 lb/pie a 2,750 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Integral permanente

DIMENSIONES

Largo / ancho / alto: 455 / 186 / 165 cm

Distancia entre ejes: 269 cm

Cajuela: 430 litros

Tanque de combustible: 58 litros

Peso vacío: 1,810 kg

PRECIOS Y VERSIONES

MKC SELECT – 731,000 MXN

MKC RESERVE – 763, 000 MXN