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Cinco cosas que puedes (y debes) hacer en una Mercedes-Benz Clase G 2016

La Clase G como la conocemos, o la reina de las SUVs como la llaman algunos, es uno de los todoterrenos más emblemáticos en la historia de la industria automotriz por la capacidad que tiene de rodar, como su nombre lo indica, en prácticamente todo tipo de superficie sin complicaciones.

Su nombre deriva del vocablo alemán geländewagen que traducido literalmente se separa en gelände que significa terreno y wagen que significa vehículo, o sea, desde su concepción en 1979 fue pensada para superar todo tipo de terreno sin despeinarse.

En los inicios se usaba como vehículo militar y con el paso del tiempo el diseño fue mejorándose hasta convertirse en uno de los autos legendarios de la firma teutona aunque el diseño básico es el mismo que el de hace 37 años.

Tuvimos la oportunidad de manejar las versiones G500 y  G63 AMG en autopista y en caminos muy complicados en las afueras de Valle de Bravo y ahora te contamos las cinco cosas que puedes hacer a bordo de este magnífico automóvil.

1. Tránsito, superado. Comenzamos la ruta en la Ciudad de México, en Reforma, a las 10 de la mañana, en medio de la hora pico de una de las ciudades más caóticas del mundo y a pesar del pesado tránsito que afrontamos durante más de una hora, la camioneta es excepcionalmente cómoda y jamás paro de consentirnos. Cuenta con sistema de monitoreo de punto ciego que ayuda a que el tamaño (mide más de dos metros de ancho, de espejo a espejo) se sienta menos y que los cambios de carril se vuelvan cosa fácil.

El interior cuenta con todo el lujo que podemos esperar de un auto de este tipo y más; las pieles y los plásticos utilizados son de los mejores con los que nos hemos topado, la insonorización interior es fantástica, las bocinas de otros autos apenas nos molestan y los controles son muy fáciles de utilizar, así que si pones a esta bestia en modo Confort, pones la temperatura a un punto que te parezca cómodo, enciendes la calefacción y el masaje de los asientos, junto con una buena música en su sistema de sonido con pantalla a color, superarás los embotellamientos más complicados de forma relajada y apapachándote.

2. Gran compañera de caminos. Tomamos la carretera y a pesar de su tamaño y su peso la sentimos muy noble a nuestras indidaciones; pero cuando activamos el modo Sport, despierta la bestia: el más mínimo toque que le demos al acelerador y sale disparada y es que su motor 5.5L biturbo de 8 cilindros produce 571 caballos de fuerza y una sinfonía exquisita al momento de acelerar; una oda a los sentidos pues todo lo que escuchamos, observamos y sentimos es una delicia.

Mercedes_ClaseG_2016_26Las reacciones son explosivas y alcanza ritmos altísimos con una facilidad que asusta y emociona a la vez; otra de las cosas que puedes hacer en una Clase G es rodar con total comodidad y seguridad aún a altas velocidades. Los adelantamientos en carreteras de contraflujo son cosa de niños para sea con el motor de 571hp de la G63 o con el 4.0L de 421hp de la G500. Es rápida, inmediata y transmite mucha seguridad al volante.

3. Fuera del camino. Llegamos a Avandaro y de ahí nos dirigimos a Valle de Bravo pero ¡sin utilizar lo caminos asfaltados! Toda la ruta fue marcada en terrenos muy complicados, piedras, arena, tierra, caminos resbaladizos y hasta riachuelos profundos con pendientes muy empinadas y, de nuevo, la Clase G superó todos los obstáculos que el camino le arrojaba con increíble facilidad. Esta es otra de las cosas que puedes hacer en un Clase G, salir del asfalto y tomar el atajo que se te antoje.

4. Más extrema. También manejamos la nueva G500 4×42, que usa el mismo motor de la G500 ‘normal’ pero con llantas especiales todoterreno, rin de 22 pulgadas, altura al suelo de 438mm, chasis reforzado y suspensiones especiales. Pudimos evaluarla en un circuito off-road que incluía una pendiente de más de 2m de altura y un escalón de más de 1.5m por el cual debíamos bajar. Con solo presionar unos botones para bloquear los diferenciales centrales y trasero nuestra cómoda Clase G superó esta prueba sin ningún problema.

Si bien la Clase G es un vehículo con tracción a las cuatro ruedas, el sistema determina cuanto torque debe mandarse a cada rueda en cada momento y en caminos resbaladizos, sin embargo, cuando hablamos del mejor desempeño, esta solución no siempre es la óptimo pues el cerebro electrónico puede tardar unos momentos y causar que el vehículo se atasque y no avance más, por eso es que los tres diferenciales con los que cuenta la Clase G (central, trasero y delantero) se pueden bloquear para que el motor siempre mande una porción del torque a una rueda o eje en específico. Si bloqueamos el diferencial central la potencia del motor se divide 50/50 entre los dos ejes; si aparte, bloqueamos el diferencial trasero entonces la potencia se mandará 50% al eje delantero y 50% al trasero pero se dividirá en partes iguales entre la rueda derecha y la izquierda posteriores y si eso no es suficiente, podemos bloquear el tercer diferencial, el delantero, (nos comentaron que bloquear los tres diferenciales a la vez es solo útil para caminos extremadamente escabrosos y condiciones muy complicadas). De este modo, la potencia se repartirá en partes iguales a las cuatro ruedas, girando en todo momento sin perder los segundos valiosos que el sistema tarda en darse cuenta que una rueda no tiene tracción para mandar torsión a la otra. En autopista se desbloquean o se ‘abren’ todos los ajustes y se deja que el sistema electrónico decida por si mismo.

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5. Además familiar. El trayecto de regreso lo hicimos en la autopista hasta la Ciudad de México, viajamos cuatro personas con equipaje ligero y el espacio en el interior, sobre todo en las plazas traseras, es digno de destacarse, si tienes una familia mediana/grande, la Clase G los acomodará a todos, rodeados de todo el equipo de confort y seguridad que merecen.

El dato: Con las G63 y G65, puedes saber exactamente quién ensambló a mano el motor que está montado en tu vehículo ya que en la tapa del mismo tienen el nombre y la firma del técnico a cargo de tu propulsor en Affalterbach, Alemania, sede de AMG.

Podemos afirmar que jamás habíamos manejado un coche que fuera capaz de hacer tantas cosas tan distintas una de otra sintiéndose tan cómodo haciendo cada una de ellas. La Clase G es un vehículo redondo (hablando en sentido figurado porque sus líneas son muy cuadradas), es capaz de hacer todo lo que un conductor puede exigirle y más. Es cómodo estando detenido en ciudad, sorprendentemente ágil a altas velocidades en la carretera y se siente como pez en el agua en caminos maltratados.

Modelos y precios:

G500 – $1,899,000

G63 AMG – $2,659,000

G65 AMG – $4,199,000

G500 4×42 – $3,990,000

Motores:

G500/G500 4×42 – V8 4.0L Biturbo 421hp y 450lb-ft

G63 AMG – V8 5.5L Biturbo 571hp y 561lb-ft

G65 AMG – V12 6.0L Biturbo 621hp y 738lb-ft

Transmisión: Automática de 7 velocidades